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Antonio Madero Bracho, empresario nacido en la Ciudad de México, sobrino de Francisco I. Madero y quien se había dedicado a negocios diversos, no olvida el miércoles 30 de noviembre de 1988. Ese día apostó todo a la industria de autopartes con la compra de Rassini, al gobierno. Esta firma de autopartes que solía vender 25 mdd, ahora rasguña los 1,000 mdd.

Con 81 años, Madero Bracho es el presidente del Consejo de Administración de Rassini, mientras que la conducción del negocio recae en su hijo Eugenio Madero Pinson.

Aunque Rassini es hija de la apertura de la economía mexicana, iniciada en la década de 1980, a Madero Bracho no le asusta el faro proteccionista encendido por Donald Trump en Estados Unidos; al contrario, se dice optimista sobre las perspectivas de Norteamérica y las de México.

Amigo de presidentes y de los empresarios más encumbrados, el empresario saluda la llegada de AMLO al gobierno, tras unas elecciones tranquilas y limpias, y tiene preparada una foto con el presidente electo para colocarla en su oficina el 1 de diciembre.

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Pero, antes que todo, es empresario, así que no se distrae: lo esencial es el negocio y los dividendos. “Fue un acierto estupendo [la compra de Rassini]”, festeja.

Da la sensación de que estamos ante cambios inéditos en México y en Norteamérica, ¿cómo lee usted este momento?

El entorno internacional lo veo muy complicado; el regional, con Estados Unidos y Canadá, lo veo muy bien, porque hemos avanzado mucho en la negociación del TLCAN: estamos a punto de cerrar un acuerdo muy importante que los mexicanos necesitamos [posterior a la entrevista y al cierre de esta edición, Estados Unidos y México anunciaron que alcanzaron un acuerdo bilateral de entendimiento tras año y medio de renegociaciones del TLCAN]. Norteamérica va a ser la región más competitiva del mundo.

México tiene la suerte, por un lado, y la desventaja, por otro, de ser vecino del país más poderoso y el mercado más grande del mundo. Los 25 años pasados, con TLCAN, han demostrado la gran ventaja de esta asociación; nosotros, como empresa de autopartes, hemos capitalizado muchísimo está relación.

Y estamos a punto de lograr extender esa ventaja por muchos años más, en un momento en que el mundo está muy complicado. Como dice un amigo, un chairman de JP Morgan: Norteamérica tiene la ventaja de no tener vecinos pesados, sino que está en medio de dos océanos.

México está en una situación ideal, desde el punto de vista geográfico, y la ha sabido aprovechar. Estoy optimista respecto de México, en lo comercial y en los negocios; vamos a tener un desarrollo económico muy importante.

México necesita crecer bien. La pirámide demográfica ha abonado a ello: tenemos una amplia población joven. Pero también es una bomba, porque si esa juventud, cuando ingrese al mercado laboral, no encuentra trabajo o no puede estudiar, será un problema, nos perderemos una gran riqueza.

Tenemos que estar seguros de que México progresa, que creamos empleo de calidad, que deja de crecer tanto la economía informal. El punto más importante para asegurar el futuro del país es la educación de calidad; ése es el primer paso. No podremos crecer de forma importante y tener empleos si no hay gente capacitada.

Nosotros, en Rassini, contratamos gente de distintas universidades, hay gente muy bien preparada (otra no tanto, pero siempre que se le puede capacitar). El mexicano es muy competente e inteligente, se adapta rápido a las circunstancias. Puede crecer mucho el empleo si México crece.

El entorno lo veo con optimismo. Tuvimos unas elecciones tranquilas, limpias, que fueron unánimes a favor de una persona, con los conceptos que tiene el señor [Andrés Manuel] López Obrador, quien es una persona inteligente, muy experimentada en política. Fue un buen jefe de Gobierno [de la Ciudad de México] y, aunque está rodeado de gente que no necesariamente lo es, el balance [de su equipo] es bueno.

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En 1988, Rassini vendía 25 mdd; pero, con la llegada de Antonio Madero, ahora está cerca de los 1,000 mdd. Foto: Foto: Francisco Leija para Forbes

Y tiene buenas intenciones. Es un hombre que sabe lo que quiere y estamos con mucho entusiasmo para apoyarlo, porque si a él le va bien como presidente del país, a México le va bien.

Como empresarios, vamos a apoyar con inversiones de calidad, empleos de calidad. No nada más es crear empleos con la responsabilidad social que tenemos. Vea usted Coahuila, Sonora y el centro del país: Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí… En 25 años, las empresas han levantado a las comunidades donde se establecen.

Causa preocupación la política migratoria del presidente Donald Trump, y luego está la inseguridad. ¿No afecta esto las perspectivas de la región?

En migración, México ya no tiene problemas con Estados Unidos. La migración se ha vuelto negativa: hay más mexicanos regresando a México que yendo a Estados Unidos. El plan migratorio que ha hecho tanto ruido es por la migración desde Centroamérica y que pasa por México (no me explico por qué pueden pasar por México libremente, la frontera sur debería de tener reglas) y eso se ve como si fuera problema de México, pero vienen de El Salvador, de toda Centroamérica, hasta de Haití.

Es ese tránsito de centroamericanos hacia Estados Unidos con el que debemos empezar a ser cuidadosos para que no lastime la relación con nuestro vecino del norte, porque eso puede lastimar también a los mexicanos en Estados Unidos.

La seguridad física y legal son dos cosas importantes: si no las hay es un problema muy serio de desarrollo, porque la gente tiene miedo sobre su seguridad física. Hemos comentado con el presidente electo que el tema de la seguridad legal y física son temas muy importantes.

La seguridad legal no es sólo decir que debe haber Estado de derecho; involucra muchas cosas, leyes justas y equitativas que se apliquen inteligentemente y con justicia, un aparato judicial competente, honesto, eficaz; continuidad del entorno laboral, legal, fiscal, que ha hecho posible las grandes inversiones de largo plazo recibidas por México.

¿Qué piensa de las políticas proteccionistas anti-inmigración de Trump?

No quiero comentar sobre el presidente Trump porque es el presidente de Estados Unidos; 90% de mis ventas van a ese país, así que prefiero no comentar.

Las buenas perspectivas que ve para la región, ¿se sobrepondrán a la coyuntura proteccionista?

Definitivamente. Vea usted a Estados Unidos: hoy tiene una tasa de desempleo de 3%. Nosotros no conseguimos gente para nuestras fábricas en Ohio y Michigan, los agricultores no consiguen gente… yo tengo un amigo en Vail, Colorado, que tiene un negocio de construcción y que no consigue gente.

Las únicas personas [en Estados Unidos] que quieren trabajar son las de origen mexicano. El estadounidense no quiere mudarse de su lugar de residencia porque no quiere dejar a sus amigos, sus hipotecas, todo lo que usted quiera y mande.

¿Conoce usted a Alfonso Romo?

Poncho y yo somos parientes. El presidente [Francisco I.] Madero era primo de mi padre y hermano del abuelo de Poncho; yo soy su tío segundo [de Romo]; es un hombre muy inteligente, buen empresario, lo que logró en Monterrey fue benéfico. Todos tenemos problemas una vez en la vida… pero Poncho tiene mucha dedicación y yo creo que es muy efectivo para el señor presidente electo.

¿Va a cambiar, a partir de ahora, la relación de los empresarios con los presidentes de México, con el poder político?

No necesariamente. Las relaciones con los gobiernos se dan en fluctuaciones; hay unas épocas difíciles y otras fáciles. Se trata de tener un diálogo y una cercanía. Lo que no podemos hacer es distraernos y, como le dije al señor presidente electo, en una reunión el 4 de julio con el Consejo Mexicano de Negocios: “Si usted tiene éxito, México tendrá éxito”.

¿Cambió la desconfianza de los empresarios después del 1 de julio?

Sí, ha cambiado. En parte porque el señor presidente electo ha hecho una magnífica labor de acercamiento y de crear confianza; su discurso en el hotel Hilton el día de la elección y el del Zócalo, sus comentarios posteriores, han sido todos muy positivos y eso ha creado un acercamiento. Él también siente que los empresarios no somos tan malos como él pensaba.

Cuando fue jefe de Gobierno hizo una cantidad enorme de obras por todos lados y con muchos empresarios. Yo creo que la desconfianza va a desaparecer, si es que todavía existe. Siento que hoy hay un ambiente de confianza hacia él; hay preocupación por ciertas gentes de Morena en el Senado. Él [López Obrador] habla del combate a la corrupción como un elemento vital de su gobierno… pues… por la casa se empieza; yo creo que va a tener que poner reglas.

Para mí, es importante que el mercado conozca al empresario para que sepa cómo piensa y para que le pueda tener confianza: Antonio Madero Bracho: Foto: Angélica Escobar/Forbes México.

¿Qué ha fallado en la economía mexicana?

México es dos Méxicos, desgraciadamente. El México que no ha jalado y que ha sido negativo para el crecimiento es el del sur. De Puebla hacia el norte, el crecimiento por estado ha sido extraordinario, de 7 a 8%; pero en el sur ha sido negativo.

¿Falta un modelo integrador?

Yucatán está creciendo muy bien, el turismo se está llevando bien en Quintana Roo. ¿Qué ha pasado? Que hay empresarios locales y nacionales que se han ido a Yucatán y a Cancún, porque se han podido aprovechar las ventajas de los recursos naturales que se tienen. Pero en Guerrero, por ejemplo, es muy difícil.

***

En cuanto a sus negocios, en la década de 1990 llamaban a Rassini “La estrella del TLCAN”.

Somos la estrella del TLCAN. Hace 25 años compré Rassini, y la transformamos; era una compañía muy apagada, sólo vendía localmente, pero hicimos un centro tecnológico en Detroit [Michigan].

Pero en 2001 hubo una crisis muy fuerte de sus clientes, las automotrices estadounidenses.

En 2008 igual. No se puede negar a la economía, pero somos la estrella del TLCAN del sector de autopartes, absolutamente.

Nuestro crecimiento, interpretación del mercado, desarrollo tecnológico extraordinario… Hemos hecho un esfuerzo gigantesco en tecnología, en servicio al cliente, en asegurarnos de que tenemos calidad de primera, en competitividad, y hemos ido ganando más y más pedidos de todos los clientes: General Motors, Ford, Chrysler, Toyota, Nissan, Mercedes Benz, Tesla.

¿No le asustan los cambios tecnológicos?

Al contrario, les doy la bienvenida. Nosotros vivimos de la tecnología, no podemos cerrar los ojos. Tenemos laboratorios tecnológicos en Puebla, en San Martín Texmelucan, en Piedras Negras, en Michigan.

Como empresario, tal parece que su gran acierto fue subirse a la industria automotriz.

Creo que sí. En 1985, cuando el presidente Miguel de la Madrid decidió incorporar a México al GATT, llegué a la conclusión de que México iba a dejar de ser proteccionista, que se iba a abrir. En ese entonces, yo tenía un negocio de aluminio, que no era competitivo mundialmente, así que lo vendí en 1987.

Buscamos negocios en los que México fuera competitivo y llegamos a la conclusión de que el sector de autopartes era uno de ellos. Llegamos a Rassini, la adquirimos el 30 de noviembre de 1988. No olvido esa fecha. Nos deshicimos de muchas partes de la empresa y nos quedamos solamente con el negocio automotriz.

Fuimos luego a los institutos tecnológicos de Estados Unidos, Canadá, India…

La minería quedó atrás.

La minería requiere de mucha inversión (y permanente) para mantener las reservas de minerales, expandirse, etcétera. Cuando compramos Rassini, vendíamos 25 millones de dólares; hoy vendemos 1,000 mdd. Fue un acierto estupendo.

México no tiene empresas de autopartes poderosas. ¿por qué sólo usted le apostó a ese negocio?

En la década de 1980 tuvimos algo de diversificación; compramos aluminio, nos fue muy bien; luego compramos un hotel y nos fue muy mal (lo tuvimos sólo dos años). Entonces decidí que… cero diversificación. Me dije: “Concéntrate, Madero, ya tenemos muchos años en esto [como Alfa, por ejemplo] y no vas a ningún lado; concéntrate, trae el mejor talento que puedas adquirir y llega al éxito”.

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Buscamos negocios en los que México fuera competitivo y llegamos a la conclusión de que el sector de autopartes era uno de ellos: Antonio Madero Bracho. Foto: Francisco Leija para Forbes.

A propósito de minería, ¿conoce a Germán Larrea Mota Velasco?

Sí, es muy amigo mío. Yo conocí a don Jorge [Larrea Ortega], su papá. Tenía otras compañías de las que fui consejero.

¿Qué tan cierto es que Rassini se asoma a Europa?

Nos asomamos a Europa desde hace tiempo, y a Rusia, Turquía, Alemania, India, China. General Motors era un cliente muy importante para nosotros y pensamos en ir a Europa para servir a General Motors. Después, ellos decidieron vender en Europa y cancelamos el proyecto.

Se le podría cuestionar al modelo de Rassini el riesgo de depender de un sólo mercado.

Sí, pero de un mercado que es extraordinario.

¿Suele ser amigo de los presidentes?

He sido amigo de varios: de Miguel de la Madrid… nos conocimos cuando fuimos a la escuela. Soy amigo del presidente [Enrique] Peña Nieto, una persona que respeto mucho, a pesar de todo lo que se dice de él. Fui amigo de Carlos Salinas de Gortari; sigo siendo su amigo. No fui amigo de [Vicente] Fox; no fui amigo de [Felipe] Calderón.

¿Va a ser amigo de López Obrador?

Espero que sí. Lo respeto. Ya tengo una foto para enmarcar el 1 de diciembre.

Y sobre los empresarios, ¿cómo es su amigo Larrea?

Un tipazo, un genio.

¿Qué me dice de Valentín Díez Morodo?

Es un tipazo también. Hizo la [cerveza] Corona del mundo; nadie le creía, pero empezó pique, pique y pique, y ha estado en todo el mundo. Valentín es un tipo extraordinariamente inteligente… y trabajador a morir.

¿Pablo Escandón Cusi?

Lo conozco poco.

¿Alfonso Romo?

Es un hombre muy inteligente, hace sus cosas muy bien. No sé qué haga ahorita. Es una persona muy inteligente y muy buen empresario.

¿A quiénes más conoce?

A Claudio X. González Laporte, a Alberto Baillères González. Alberto es un tipazo también, lo estimo muchísimo; además, ha hecho labor social muy valiosa con el ITAM. Recuerde que le dieron la medalla Belisario Domínguez… la única vez que se le ha dado a un empresario.

Larrea no es alguien popular. ¿es importante para el empresario que lo conozca la población?

Para mí, es importante que el mercado conozca al empresario para que sepa cómo piensa y para que le pueda tener confianza. Pero tampoco debe ser demasiado lucidor, porque acaba quemándose. Germán no acepta entrevistas, ni apariciones públicas; son decisiones propias. Yo respeto eso. Cada quien tiene su modo de matar pulgas.

 

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