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Mauritania es el sexto país con mayor proporción de población esclavizada en el mundo, de acuerdo con el Global Index Slavery 2018, un estudio elaborado por la organización australiana Walk Free Foundation. Al interior de las fronteras de este territorio, ubicado en el noroeste del Continente Africano, cuya población es de casi 4.2 millones de habitantes, existen poco más de 90,000 personas que viven en esclavitud, indica el documento.

Los afectados son mayoritariamente afromauritanos, miembros de la etnia haratin, y viven bajo el yugo de la comunidad árabe bereber que representa apenas 20% de la población del país.

Fue justo en este lugar y circunstancia en la que nació Biram Dah Abeid hace 53 años, en 1965, en el seno de una familia con una larga historia relacionada con este grave problema. Su padre nació siendo libre, al igual que él, pero su madre y hermanos no lo fueron, y nunca pudieron ser liberados.

El hecho no sólo afectó a Biram Dah Abeid, sino que lo convenció de estudiar Derecho con un único objetivo en mente: defender a todos los hombres y mujeres de su país que vivieran en esclavitud.

Fue la lucha contra ese flagelo, pero también contra la discriminación y el racismo, la que hizo que Biram llegara a ser visto como una reencarnación de Nelson Mandela, y fuera reconocido, en 2013, con el premio de Derechos Humanos que cada año entrega la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El movimiento que él enarbola lleva el nombre de Iniciativa para el Resurgimiento del Movimiento Abolicionista (IRA, por sus siglas en inglés), desde el cual busca competir en las elecciones de 2019 por la presidencia de su país. Una misión que no se ve nada sencilla, toda vez que, hace apenas unas semanas, fue encarcelado por el gobierno mauritano.

Desde la propia cárcel, Biram Dah Abeid lucha y alza la voz para que se escuche en todos los rincones del orbe, para lo cual su mayor aliada es Laura

Spinola, coordinadora internacional de IRA, quien tiene la misión de llevar a todas partes el mensaje del activista mauritano.

“La lucha que estamos emprendiendo contra la discriminación no solamente la estamos empujando en nuestro país, sino en todo el mundo, porque, al igual que en Mauritania, en Europa, Asia y América siguen existiendo decenas de casos de víctimas de este problema que, aun hoy, parece no tener límites”, explica Laura Spinola.

Desde su punto de vista, la discriminación se ha normalizado en el mundo a tal grado que, en muchos casos, pasa inadvertida a los ojos del ciudadano común.

“En Mauritania y muchas otras partes del mundo, como México o, inclusive, Estados Unidos, la discriminación se da en todos los niveles y va más allá de ser simplemente racial, sino que engloba comunidades, clases, religiones y preferencias; no se da solamente de una forma única”, destaca.

Es por esta razón que su grupo trabaja contra este problema, incluso en países como Francia, Bélgica, Países Bajos, Canadá, Italia, Alemania y Estados Unidos, donde IRA cuenta con oficinas, desde donde se analiza el problema y se busca la mejor manera de atacarlo.

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Por su labor en contra de la esclavitud, Biram Dah Abeid fue reconocido, en 2013, con el Premio de Derechos Humanos de la ONU. Foto: Julien Behal/PA Images via Getty Images

Reto inicial

Su principal estrategia frente a este desafío pasa por un concepto que suena a lugar común, pero cuya aplicación es más que compleja: educación.

“La educación es el ámbito principal en el que se tiene que trabajar para acabar con este problema; sin embargo, la labor de concientización muchas veces es compleja, sobre todo en los países donde es más grande esta práctica. Nosotros pensamos mucho en que, desde chicos, los niños deben saber lo que significa la discriminación”, expone.

En Mauritania, al igual que en otros sitios donde hay personas que sufren la discriminación prácticamente desde que nacen, ésta se produce por el simple hecho de pertenecer a un grupo social específico.

“Necesitamos que los niños crezcan con una idea muy clara sobre lo que es la dignidad y lo que significa la discriminación, porque ellos serán quienes vayan rompiendo con esta situación de racismo”, menciona.

En Mauritania no se ha podido desterrar el problema, a pesar de que se han empujado medidas para penalizar la esclavitud y acabar con ella; la última fue en 2007, con una ley que castiga directamente esta actividad.

Apoyo en la batalla

Un aliado clave en este proceso de transformación, que ha ido avanzando paso a paso, es la tecnología, explica Spinola, principalmente la impulsada por los teléfonos inteligentes (smartphones) y aplicaciones, que están permitiendo a los jóvenes conocer cómo es el mundo fuera de sus fronteras.

“El rol que está jugando la tecnología en un país como Mauritania es más que crucial, porque los jóvenes están llenándose de información. Es un acercamiento que se está generando en todo el mundo y que está permitiendo que se desarrolle este cambio”, comenta.

Desafortunadamente, en la mayoría de los países que sufren de los problemas más severos de discriminación, los jóvenes tienen dificultades para comprar tecnología.

“Tenemos que ser sinceros: la tecnología es un gran aliado; sin embargo, en países de gran pobreza y discriminación como Mauritania, donde las personas apenas logran cubrir sus necesidades básicas, tener un smartphone luce complicado”, comenta Spinola.

Pero, poco a poco, la tecnología está permeando en la sociedad de manera positiva, sirviendo en tareas de organización o para difundir con más fuerza en el exterior la situación que se vive en Mauritania.

“Estamos buscando que se haga el mayor ruido posible en torno del tema, no sólo en Mauritania, sino en todo el planeta. Éste es un problema muy grave que debemos combatir alzando la voz, porque no podemos hablar de modernidad cuando sigue pasando esto”, concluye.

Los 10 países con más esclavitud en el mundo

(Por tamaño de población)

  1. Corea del norte. Población: 25.2 millones / Número de esclavos: 2.6 millones
  2. Eritrea. Población: 4.8 millones / Número de esclavos: 451,000
  3. Burundi. Población: 10.2 millones / Número de esclavos: 408,000
  4. República Centroafricana. Población: 4.5 millones / Número de esclavos: 101,000
  5. Afganistán. Población: 33.7 millones / Número de esclavos: 749,000
  6. Mauritania. Población: 4.2 millones / Número de esclavos: 90,000
  7. Sudán del Sur. Población: 11.9 millones / Número de esclavos: 243,000
  8. Pakistán. Población: 189.3 millones / Número de esclavos: 3.2 millones
  9. Camboya. Población: 15.5 millones / Número de esclavos: 261,000
  10. Irán. Población: 79.3 millones / Número de esclavos: 1.3 millones

Fuente: The Global Slavery Index

 

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