Por Jacobo Guttman*

“Necesito espacio”… Una de las frases más temidas en una relación. Comúnmente la ligamos con que “algo malo” está pasando o pasará, creemos que puede ser un grito de auxilio o el principio del fin. Catástrofe. Pero ¿Qué sucede si esta misma frase la pasamos al plano laboral?; es decir, cuando la voz de socorro proviene de un empleado.

Según diversos estudios de ergonomía, un empleado de oficina debe contar con un espacio de por lo menos ocho metros cuadrados para poder desarrollar sus labores en condiciones de seguridad, confort y bienestar.

Trabajar con comodidad aumenta la productividad y el buen humor, de acuerdo con un estudio hecho por Humanscale; mientras que, por el contrario, una mala organización del trabajo puede provocar estrés laboral, enfermedad en que México se ubica en primer lugar con 75 por ciento de empleados atendidos por esta causa (por arriba de países como China y Estado Unidos), de acuerdo con un reporte de la Organización Mundial del Trabajo (OMT).

El estrés laboral desencadena enfermedades como depresión y ansiedad, las cuales van de la mano con los accidentes de trabajo; es decir, se vuelve un efecto dominó.

De ahí la importancia de necesitar este espacio, el cual no sólo tiene que ver con contar con un determinado número de metros cuadrados para podernos mover libremente, existen otros factores tan básicos como tener un escritorio y una silla adecuados para evitar problemas de espalda o en las articulaciones.

Las empresas deben conseguir que el ambiente de trabajo provoque un grado de bienestar y satisfacción. El mobiliario, el diseño, el espacio recreativo, son factores que influyen en el rédito de los colaboradores. Se debe tomar en cuenta:

Buena iluminación. Se debe elegir un buen sistema de iluminación en los puestos de trabajo para conseguir confort y una buena percepción visual, ya que el no considerar estos factores puede provocar fatiga visual, por lo que es recomendable que las luminarias tengan difusores para impedir la visión directa de la lámpara.  También se deben evitar superficies con materiales brillantes y colores oscuros. Si se dispone de luz natural deben existir elementos de protección (cortinas, persianas) que impidan tanto el deslumbramiento como el calor provocado por los rayos del sol.

Temperatura ambiente adecuada. La percepción de frío o de calor excesivos en oficinas genera malestar y puede producir estrés. De ahí que es indispensable contar con aire acondicionado que brinde confort, según estudios la temperatura debe permanecer entre 23 a 25ºC. No debe bajar de 21ºC en verano ni superar los 26ºC en invierno.

Ruido. Los sonidos en una oficina son generados principalmente por el teléfono, las máquinas utilizadas y las conversaciones; por lo que en general se prefieren los espacios de trabajo de dimensiones reducidas a las grandes salas, ya que en estas últimas se produce falta de concentración y de intimidad. De acuerdo con un estudio del Ministerio del Trabajo y Asuntos Sociales de España, las conversaciones constituyen la primera causa de descontento y distracción, no tanto por el nivel sonoro generado sino por la percepción del contenido informativo. Es por esto que el uso de alfombras antibacteriales es algo muy recomendado.

Color. Influye tanto en nuestras reacciones fisiológicas como en nuestras emociones. Existen colores que producen un efecto relajante como el rosa, los azules y verdes, y otros provocan efectos estimulantes como el rojo o el naranja. La elección de colores debe favorecer la adecuada iluminación, evitar los deslumbramientos, prevenir la monotonía y facilitar el adecuado clima laboral. Se recomienda usar colores pálidos como el ocre, crema o beige para las paredes de oficinas. Es indispensable evitar superficies de colores oscuros y brillantes.

Necesitamos espacios comunes

Las áreas comunes son importantes: contar con un suficiente número de baños, que estén limpios y ventilados, así como una cocina, comedor, un espacio al aire libre, entre otros, influyen para que una persona se pueda sentir cómoda, se desarrolle y sea productiva y eficiente.

Factores como los cuellos de botella que se hacen en las entradas y salidas de automóviles del edificio en horas picos, no contar con un número adecuado de elevadores, son elementos que afectan el nivel de estrés del trabajador, por lo que las empresas deben tomarlos en cuenta.

La seguridad es indispensable

El tema de la seguridad no es menos importante para que un trabajador se sienta en un ambiente de plena confianza. Las instalaciones deben contar con detectores de humo, rociadores, planta de emergencia propia en caso de apagones, y cumplir con las normas de Protección Civil.

Las empresas deben implementar políticas de prevención de riesgos laborales con el fin de conseguir condiciones idóneas y evitar los accidentes que pudieran surgir de cada una de las tareas que se desarrollen en ese determinado puesto de trabajo.

 

*Jacobo Guttman es director general de Cuántica Arquitectura.
Contacto [email protected]

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