Por Gerardo Familiar*

Las mujeres representan únicamente el 38% de la riqueza en capital humano a nivel global, lo que se traduce en un costo de oportunidad de alrededor de 160 billones de dólares, según cifras del Banco Mundial.

El desarrollo de políticas y la implementación de acciones que promueven mejores empleos para las mujeres y que potencian la igualdad de salarios contribuyen a que la riqueza en capital humano aumente. De acuerdo con el Banco Mundial, actualmente esta riqueza es un 20% más baja de lo que podría ser, debido a que las mujeres tienen menos ingresos que los hombres. Es decir, la participación de las mujeres en el entorno laboral genera efectos positivos en el desarrollo económico.

Además de la integración de las mujeres en la fuerza laboral, el contar con grupos de trabajo de diferentes culturas, nacionalidades y disciplinas e incorporar maneras diferentes de pensar son factores que impactan en la productividad de las empresas.

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En este sentido, además del beneficio económico, la diversidad e inclusión propicia que las empresas aumenten su innovación en 66%, de acuerdo con datos de Fortune 500.

Este incremento en la innovación se debe primordialmente a que contar con diferentes perspectivas para el desarrollo de ideas y detección de oportunidades, contribuye a entender mejor el mercado y desarrollar productos o servicios que resuelven las necesidades de un mundo que se mantiene en constante cambio.

Paralelamente a la implementación de políticas de diversidad e inclusión, la igualdad es otro de los factores básicos para impulsar la competitividad empresarial.

Por esta razón, es importante que los líderes creen condiciones de equidad para que todos los integrantes de la fuerza laboral puedan desarrollarse, además de promover la creación de oportunidades con base en sus talentos y capacidades.

Uno de los principales retos a los que se enfrentan las empresas para generar un cambio cultural efectivo son los paradigmas que pueden convertirse en limitantes de crecimiento profesional si no son detectados.

En mi experiencia, aprender desde la perspectiva de las minorías genera empatía y contribuye a la erradicación de estos prejuicios de género, origen, creencias y gustos que limitan, a veces de manera imperceptible su potencial de crecimiento, pues en ocasiones la visión de los grupos considerados como minoritarios no es escuchada o asimilada de la misma manera.

Ante este panorama, es importante que las empresas reconozcan las áreas de oportunidad y brechas de diversidad e inclusión. Una vez detectadas, si las hay, contar con una visión de adónde se quiere llegar y en qué tiempo. Posteriormente, entender qué se necesita para consolidar esa visión.

Por ejemplo, una de las vías de transformación empresarial es encontrar y reconocer el potencial de talento entre el personal actual y el que se contrata, así como dar prestaciones y ofrecer facilidades para que las personas sean exitosas en su desarrollo profesional.

En síntesis, además de crear condiciones igualitarias y cambiar los paradigmas que frenen el desarrollo del talento, las empresas deben fomentar la inclusión pues la diversidad sin inclusión es como la tecnología sin la química. Para que exista la tecnología y se realicen avances e innovaciones que mejoren nuestras vidas se necesita la química. La diversidad es crítica pero la inclusión es fundamental para crear un ambiente productivo y propositivo entre los equipos.

*Director General de Chemours México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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