Durante una tarde de insoportable calor de principios de noviembre en el vecindario de Auburn Gresham, en Chicago, Estados Unidos; el pequeño Tyshawn Lee, de tan solo nueve años hace una parada en el parque local para columpiarse un poco en lo que llegaba a casa de su abuela, la cual, se encontraba a tan solo unas cuadras. Lo que sucedió después de ese momento, a ciencia cierta, nadie lo sabe, pero según informes de la policía de Chicago, un joven de 22 años arrastró al chico a un callejón ubicado a pocos metros del parque y sucedió lo que tristemente se está volviendo una escena común, el cuerpo del pequeño Lee, fue encontrado sin vida, con cinco tiros en la cabeza, junto con su pelota de basquetbol a un costado.

Lee fue el segundo niño de nueve años en un período de 15 meses que pereció debido a la violencia en Chicago y uno de los miles afectados por la violencia desenfrenada en todo el mundo. Aún y cuando según, informes del FBI, la tasa de crímenes violentos está bajando en todo Estados Unidos, de una tasa de 747.1 por cada 100 mil personas en 1993 a 365.5 por cada 100 mil en 2014. Es importante resaltar que, según el mismo FBI, informó que hay un abismo entre el crimen violento en áreas metropolitanas y las no metropolitanas, con una tasa de delitos violentos de 409.4 y al alza por cada 100 mil personas en áreas urbanas y una tasa de 177 por cada 100 mil en áreas rurales. Sólo para dimensionar, en México la tasa de incidencia delictiva, según el Inegi, es de 37,017 delitos por cada 100 mil habitantes para 2016, 100 veces más que en el vecino país del norte, no es de sorprender que el nuevo sistema penal mexicano, redujo el número de delitos graves de 30 a sólo siete lo que disminuiría drásticamente la cifra anterior para el reporte de 2017 que aún para esta fecha no ha sido publicado.

Durante las últimas dos décadas, Gary Slutkin ha estado trabajando para prevenir asesinatos como éste. Él formó una organización que ya ha acumulado un historial de éxitos para detener tiroteos y homicidios en represalia, y busca dar sentido a cómo la violencia puede ser tan desenfrenada en una población y casi ausente en otra. Después de años de investigación científica y pruebas, llegó a la conclusión: La violencia es contagiosa y no muy diferente a la gripe.

Slutkin ha visto enfermedades contagiosas en todo el mundo, pero fue muy impactante lo que descubrió en su propio país, ya que mientras investigaba el problema, Slutkin vio patrones similares entre los gráficos y cuadros de áreas de violencia, comparados contra donde ocurrieron brotes de enfermedades y como ambos comienzan con un pequeño punto y después se expande a grandes áreas.

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Cuando miró lo que le sucede al cerebro cuando ocurre la violencia, veo un patrón de aprendizaje inconsciente y copia de comportamiento, algo que se ha discutido durante mucho tiempo en incidentes de violencia doméstica. Fue entonces, cuando los patrones de violencia en general comenzaron a tener sentido. El cerebro tiene mecanismos para la imitación y copia de comportamientos, en particular por los mecanismos de violencia ya que resultan fáciles de aprender y llevan una carga emocional inmensa“, dijo Slutkin.

Las personas imitan lo que hacen sus amigos y la gente lo que ve en su comunidad. Y esto, lo sabe el marketing desde hace muchas décadas. Es por ello, que es necesario dejar de ver este problema de violencia mundial, ya no como un problema de moral; esa percepción y la política, han sido los principales bloqueos para remediar la violencia. Es tiempo de cambiar el enfoque y los marketeros tienen una gran parte de la responsabilidad de lo que se comunica en los medios, es por ello, que, así como a finales de los 80’s se cambió la percepción de la epidemia de SIDA y logró salvar millones de vidas, es necesario iniciar campañas en medios a todos los niveles para empezar a “desnormalizar” la violencia y el marketing es el experto en cambiar las percepciones.

Es necesario que todas las entidades públicas y privadas comiencen a unir esfuerzos para resaltar que la violencia a cualquier nivel no es normal, que podemos pensar diferente y no por ello va a haber encono y que para castigar a alguien no es necesario hacerlo sufrir hay que tolerarlo o educarlo. La epidemia de violencia va al alza, es necesario identificarla ya como una emergencia de salud y hacerle frente. Utilicemos todos nuestros medios de comunicación a nuestro alcance para cambiar la percepción, de lo contrario esta enfermedad nos llevará a la muerte.

 

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