En tiempos modernos, a nuestro país lo han cimbrado dos muertes trágicas de dos grandes candidatos presidenciales o, al menos, que parecían ser éticos y líderes auténticos. Colosio fue, evidente y públicamente asesinado durante su campaña presidencial en 1994. Manuel Clouthier, alias “Maquío”, murió misteriosamente en un accidente automovilístico en 1989.

Estas dos muertes sembraron un poderoso mensaje, una impronta cultural, de que “ser un líder bueno”, “ser un candidato ético”, “luchar por ideales nacionales por encima de ideales personales o partidistas” es peligroso.

Si a estas dos muertes, con las que crecimos de jóvenes las generaciones de hombres y mujeres que hoy tenemos de 35 a 55 años, le sumamos el asesinato del candidato a gobernador por Tamaulipas, Rodolfo Torres Cantú, más decenas de tragedias ocurridas a candidatos a alcaldías y diputaciones, así como a activistas sociales, podemos identificar que, culturalmente, tenemos programado, de manera muy poderosa, el “terror a ser candidato(a)”.

Esta condición ha provocado estragos en nuestro país y ha hecho que se reduzcan los liderazgos o potenciales liderazgos en todas las esferas de acción política, gubernamental y social, ocasionando que los que muevan el pandero sean siempre los mismos, familiares de los mismos o aliados de los mismos.

Adicionalmente, a falta de nuevos liderazgos, se ha generado una concentración en el poder y en la toma de decisiones, tanto a nivel federal como estatal, a tal grado que es ya insostenible; la corrupción ha alcanzado niveles nunca antes vistos, la impartición de justicia es casi nula, la eficiencia operativa del gobierno es muy baja, las condiciones de pobreza empeoran todos los días, la situación económica no despunta y, lo peor de todo, esto ha provocado una desilusión generalizada a lo largo y ancho de la nación.

Sin embargo, la situación de nuestro querido México, hoy más que nunca, requiere que surjan líderes de todos los rincones, jóvenes, adultos y viejos, líderes de amplia visión, pero con gran sentido ético, capaces de armar rápido una estructura social que los apoye, un plan bastante contundente de propuestas, una capacidad fluida de interlocución con el público y una habilidad de discurso impecable que mueva masas.

Los hay… por supuesto que los hay; conozco muchos y desconozco a miles más que, seguramente, existen. El hartazgo es extremo y tiene que ser suficiente para vencer el terror a ser candidatos, a ser líderes de un cambio positivo.

Éste es un llamado a todos aquellos que no han levantado la mano por miedo y no han buscado espacios para generar el cambio que tanto requerimos.

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Ante este terror de ser candidato, los partidos se regocijan y hacen fiesta, nadie les hace sombra, se turnan el poder entre ellos y monopolizan posiciones de influencia. Algunos empresarios asociados con los políticos permiten y fomentan que esta situación continúe, puesto que ello les deja puesta la mesa para continuar haciendo negocios como históricamente lo han hecho.

Por ello, necesitamos también empresarios que se rebelen ante el sistema de hacer negocios en alianza con el gobierno bajo esquemas poco transparentes, y que busquen más el beneficio nacional, en lugar del corporativo-personal.

Urgen también empresarios éticos que respalden a los nuevos líderes y les den confianza y seguridad en su caminar en campañas electorales, que los arropen y protejan para que se atrevan a ser candidatos en un país en donde han existido múltiples señales en el pasado que han provocado un pánico por serlo.

En estas próximas elecciones, todos los mexicanos y mexicanas tenemos que abrazar el ideal de que compitan muchos y muy buenos candidatos y candidatas para tener más opciones.

El INE, aunque cooptado por los partidos, tiene que ser el primero que actúe firmemente para garantizar la seguridad y posibilidades justas e igualitarias para todos los candidatos. Y, para ello, todos tenemos que convertirnos en vigilantes del trabajo y las responsabilidades del INE, y en promotores y protectores de estos nuevos liderazgos que den confianza a los candidatos para llevar a cabo sus campañas

 

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