Cuando la gente sabe que estás en una posición de liderazgo es muy probable que inmediatamente te perciban como alguien centrado, decidido, enfocado, etc. Y llega un momento en el que deciden ignorar que también eres una persona con preocupaciones y con retos a superar.

Lo más riesgoso es cuando tú mismo asumes ese papel, cuando tú también decides creer que un líder es alguien que tiene la vida resuelta y que nada puede afectarte a nivel personal, cuando decides creer que no has tenido que realizar sacrificios y que has trazado tu camino sin un solo contratiempo.

Hay que empezar a reconocer que los líderes también tienen momentos de sufrimiento y también tienen que hacer sacrificios, en ocasiones muy grandes, en favor de su equipo y del proyecto. Estoy seguro de que en este momento tú podrías recordar algún punto crítico por el que has atravesado, pero que ya no habías tenido presente. Esto es porque estás acostumbrado a mirar hacía delante y a no quedarte estancado en problemas del pasado, y eso está muy bien, lo malo es cuando ni tu equipo ni tú son capaces de percibir estos cambios y entonces te perciben como alguien perfecto y lejano a ellos.

Recuerda que un buen líder siempre tiene que mantenerse cercano a su equipo, debe brindarle la confianza suficiente para que le expresen sus dudas y preocupaciones y debe ser un guía que pueda enfocarlos a alcanzar su máximo potencial, pero para poder estar más cerca de tu equipo debes ser percibido por ellos no como un ser superior sino como alguien tan humano como ellos.

No quiero decir que a partir de mañana vas a llegar y le vas a contar a todo el equipo todos y cada uno de los problemas que has tenido. Lo que sí podrías hacer es elegir ciertos momentos críticos en tu formación y hacerlos parte del proceso que viviste. No te enfoques en los puntos negativos, mejor opta por mostrar la transformación a la que te llevó ese momento y las herramientas que adquiriste para solucionarlo.

Para lograr esto hay que establecer dos pasos importantes:

Reconocer que te has transformado

Ya establecimos que un líder no es alguien perfecto, ni alguien que tiene todo bajo control y que nunca se preocupa ni se equivoca. Ahora, es momento de que tú pienses en algún momento crítico, ya sea en tu vida o en tu carrera, que hayas tenido que enfrentar con valentía y liderazgo.

Ya que elegiste el momento, recuerda cómo lo superaste, ¿qué te llevó a pasar del momento de crisis a convertirlo en una oportunidad de crecimiento? Trata de pensar en todas las acciones que realizaste para superar ese obstáculo, si utilizaste únicamente herramientas que ya dominabas, o si tuviste que aprender y aplicar nuevas habilidades para hacer frente a esa situación; y, considera también, cómo retomaste tu camino después de enfrentarlo.

Puedes notar que este proceso consta de tres etapas: La primera es el ((bold/))momento de quiebre((/bold)), que es ese punto en el que se presenta un obstáculo a superar, es un momento que sabemos que va a generar un cambio en nuestra vida, un cambio que no podemos controlar. Lo que sí puedes elegir es: si vas a tomar ese cambio para crecer, o, si te vas a quedar sin hacer nada y dejar que ese obstáculo decida el camino por ti.

En este instante es en donde vas a empezar a aplicar, de manera consciente, las habilidades con las que cuentas para lograr ((bold/))recuperarte((/bold)). Quisiera poder brindarte la fórmula mágica que te ayude a recuperarte de cualquier situación, pero, por desgracia no existe. De todas formas, no te preocupes, porque estoy seguro de que tú ya has logrado enfrentar por tu cuenta muchos obstáculos que se te han presentado, aunque no lo hayas hecho de manera consciente. Por eso es importante que ahora reflexiones sobre esos ((bold/))momentos que te han transformado.((/bold))

Después de superar el momento de crisis, lo único que resta hacer, es ((bold/))incorporarte((/bold)), nuevamente, a la ruta que has estado siguiendo. Eso sí, date cuenta de que no eres la misma persona que se encuentra ahora en el camino, que la que estaba antes de la situación que tuviste que afrontar. Incorpora también todas las nuevas habilidades y la sabiduría que adquiriste de esta experiencia y utilízala para aumentar tus fortalezas.

Aprender a comunicar tu transformación a tu equipo

Una vez que hayas asumido las transformaciones que has tenido y lo que te llevó a ellas, es necesario que aprendas a comunicarlas con tu equipo.

Para esto, necesitas reconocerte primero como alguien ((bold/))vulnerable((/bold)), de esta forma podrás expresarte a partir de esta vulnerabilidad y no como alguien ajeno y superior. Busca expresar tu experiencia desde la ((bold/))humildad((/bold)) y la ((bold/))empatía((/bold)). No trates de mostrarte como un ser libre de conflictos sino como un apoyo para que ellos puedan aprender a revisar sus propios momentos de quiebre.

Recuerda que, como siempre, la confianza es un elemento clave para poder establecer un diálogo con tu equipo. Si ellos te perciben como alguien cercano a su realidad, es probable que se sientan cómodos de expresar sus ideas, sus preocupaciones y sus propias transformaciones; por otro lado, si te perciben como alguien ajeno, que no se muestra como alguien real ante ellos, pueden cerrarse a la comunicación, y esas rupturas pueden terminar por dañar, incluso, la meta que tenían en común.

Por eso, no olvides que la comunicación siempre debe hacerse de manera horizontal, sin menospreciar a nadie y sin establecer favoritismos. Todos tienen un valor importante dentro del equipo y es parte de tu responsabilidad reconocerlo y saber aprovecharlo a favor de todos los demás.

Mantente siempre cercano a tu equipo, para que ellos sepan que pueden contar contigo en cualquier momento. Establece con ayuda de todos ellos, un ambiente de respeto y de reconocimiento individual, que brinde una sensación de calidez y de compañerismo, en donde sepan que son valorados como personas y no solo como herramientas que cumplen una función específica.

Ahora llegó el momento de poner este ejercicio en práctica. Recuerda que tienes dos nuevos retos que superar: Aprender a reconocer tus propias transformaciones y aprender a comunicarlas a tu equipo para que ellos empiecen a reconocer también sus cambios y sus habilidades.

Contacto:

Gerardo Betancourt es Founder & CEO de Leaderlix. Former Ambassador, TEDx Speaker & TED Circles Host en TED Conferences.

Email: [email protected]

Instagram: https://www.instagram.com/ger.betancourt/

 

 

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