Por Michelle Ferrari*

Partimos de un concepto que es bastante conocido como el change management pero ahora modernizado e instalado en el DNA de cualquier organización exitosa.

Hoy en día pareciera que las organizaciones necesitan un manejo del cambio continuo ya que es una constante que se vive en organizaciones de todas las industrias, tamaños independientemente de su ubicación geográfica.

Vivir en un constante cambio, a pesar de percibirse en muchas ocasiones como amenazante, puede ser muy positivo y es probablemente necesario para la sobrevivencia de las organizaciones si se sabe manejar adecuadamente.

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La agilidad y la comunicación son factores imprescindibles para lograr el éxito dentro de un mundo empresarial. Hoy en día, hay que trabajar e inculcar el desarrollo de culturas que puedan navegar por la adversidad.

Es importante que todos los colaboradores entiendan la importancia de perseguir objetivos, que éstos pueden llegar a tener cambios drásticos, desde su planeación hasta las acciones de cómo lograrlos. Ello, aunado a una comunicación oportuna y asertiva nos puede ayudar a tomar decisiones a tiempo.

En muchas ocasiones se ha observado que las culturas que se manejan bajo la prueba y el error son las que perdurarán y serán las más competitivas, pues aprenden valiosas lecciones y son capaces de absorber estos aprendizajes e integrarlos a su cultura., aún en entornos de constante cambio. Esto les permite afrontar con mayor adaptabilidad el momento de cambio.

Asimismo, es de suma importancia tomar en cuenta que no es únicamente la responsabilidad de los jefes o líderes de la organización el gestionar el cambio, o incluso de los tomadores de decisiones. Es necesario entender que el cambio lo hacen todos los que conformamos la organización ya que es parte de la cultura de esta.

Es claro que los jefes y líderes tienen la responsabilidad de comunicar el cambio, definir claramente los objetivos e inspirar a las personas para que entiendan por qué y para que se hacen las cosas, sin embargo, todos debemos ser receptivos, flexibles y capaces de adaptarnos.

El desafío que existe es que las personas entiendan lo que se espera de ellas y que el cambio, aunque pueda ser percibido por algunas generaciones como negativo o generador de inestabilidad puede traer consigo muchas oportunidades para todos. Si se logra tener un ecosistema que impulse el cambio, puede generar agilidad en la organización, al adaptarse a nuevos ritmos y velocidades, que a su vez produzcan una mayor productividad y mejores resultados económicos, a través de innovaciones constantes o la mejora constante de los planes de negocio.

*Directora General de Great Place to Work México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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