Por Felivia Mejía 

La energía solar será crucial para que República Dominicana alcance las expectativas de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), organismo que ve en el país el suficiente potencial para que estas fuentes limpias aumenten su participación en la matriz energética del país y pasen de 9% de 2014 a 27% en 2030. Sin embargo, las cosas no serán fáciles.

El mercado promete, pero para acelerar su crecimiento necesita más promoción y el aumento de incentivos estatales, opina Carlos Janáriz Iribarren, socio de Rensa, empresa que, afirma, ha instalado más de 1,460 proyectos de paneles solares en la isla, equivalentes a cerca del 69% de todas las instalaciones existentes.

Lo cierto es que poco a poco el sol ha ido recargando a las viviendas y a las industrias de la isla. Por ejemplo, las plantas fotovoltaicas aportaron el 0.8% del Sistema Eléctrico Nacional al cierre de 2017, cifra que superó en 53.6% al año anterior, indican las estadísticas de la Comisión Nacional de Energía.

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Janáriz Iribarren es representante en el país del Centro Nacional de Energía Renovable de España y participó activamente en la creación de la Ley 57-07 de incentivo a las energías renovables y regímenes especiales, promulgada en 2007, la cual establecía:

“Se otorga hasta un 75% del costo de la inversión en equipos, como crédito único al impuesto sobre la renta, a los propietarios o inquilinos de viviendas familiares, casas comerciales o industriales que cambien o amplíen para sistemas de fuentes renovables en la provisión de su autoconsumo energético privado y cuyos proyectos hayan sido aprobados por los organismos competentes”.

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Pero en 2012, cuando se realizó la reforma fiscal, se modificó esa norma para reducir el incentivo a un 40%.

“No hay razón alguna para bajar el incentivo, porque es el único que existe en el país donde realmente ataca la competitividad de las empresas y familias, el único impuesto de incentivos”, expresa Janáriz Iribarren.

Lo que ha mantenido el ánimo arriba en el mercado es que los precios de los paneles solares han bajado bastante, con lo que se compensa un poco el impacto negativo por la disminución de incentivos.

Janáriz Iribarren detalla que con lo que se compraba un vatio de panel en 2004, ahora se puede adquirir 14 vatios. Aunque no hay un precio estándar del costo de un panel solar, ya que su costo depende de la marca del equipo, la calidad de los materiales de ensamblaje, entre otros elementos; para tener una idea del costo, hoy un vatio de cada panel cuesta alrededor de 0.32 centavos de dólar y un panel puede tener de 220 a 360 vatios. Sin embargo, esos precios internacionales podrían elevarse en cualquier momento, opina.

“Gracias a los paneles solares las empresas se hacen más competitivas, lo que significa que bajan sus costos de operación y con ello pueden bajar el precio al que venden; lógicamente vas a vender más y también pagas más impuesto sobre la renta”, estima.

En otro tema, cuando una persona o empresa instala paneles solares puede verter la energía excedente de su producción al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), mediante un contador bidireccional que se consigue en las empresas distribuidoras de energía eléctrica, explica Janáriz Iribarren.

Mediante ese dispositivo se contabilizan los kilovatios/hora (kW/h) que los paneles solares vierten a la red, los cuales se convierten en crédito en las distribuidoras de energía para que el propietario de esas celdas solares pueda usar esa cantidad de kW/h que ha aportado cuando lo necesite, durante todo el año. El aparato marca lo que la persona o empresa deben pagar de energía eléctrica al final del mes.

“Si está lloviendo produces menos energía que cuando no llueve; hay una parte que usas de los paneles y si no te alcanza, tomas energía de la red dominicana. Para eso está el inversor solar que administra y distribuye la energía. Es automático”, explica Janáriz.

Antes se empleaban unas baterías que se cargaban con luz solar, para poder ocuparlas por la noche, pero ese sistema resultaba muy costoso, por lo que se adoptó el método de aportar la energía a la red dominicana.

Una cuestión de recarga

“Tú no puedes ser tan cortoplacista y pensar: ‘ah no, que a las distribuidoras se le están yendo algunos clientes porque se están instalando paneles solares’. El país no es la distribuidora, somos todos”, sentencia Janáriz Iribarren cuando se le pregunta si el hecho de que personas y empresas procuren su autoproducción representa competencia para las empresas distribuidoras de energía eléctrica.

El empresario explica que lejos de ser una competencia, la instalación de paneles de autoconsumo representa un complemento para las distribuidoras, ya que el excedente de energía que producen esos equipos entra a la red. Además, si no se recibe la radiación solar, se requiere de la energía fósil para completar la demanda eléctrica de una edificación.

Las distribuidoras no desaparecerían a causa de la instalación privada de captación solar, pues apenas un 10% de la población podría generar energía mediante esa modalidad, debido a que no todos tienen un techo, apunta el empresario.

“Además, el mercado de consumo crece al año entre un 10% y 15%, por eso se necesita más generación”, opina Janáriz Iribarren.

El gerente de Rensa detalla que el presupuesto a invertir en paneles solares depende de muchos factores, como las condiciones del techo en el que se instalarán, el histórico de consumo del cliente, de acuerdo con la factura eléctrica, y el histórico climático del área en la que se ubicarán los artefactos.

Se estima que el costo de una instalación fotovoltaica ronda en 1 dólar por kWp (kilowatt pico, que es la potencia estándar que generan los paneles solares durante los mejores días del año) instalado para grandes espacios comerciales y sin seguidores de movimiento solar, de acuerdo con varios estudios elaborados por las firmas consultoras Lazard y GTM Research, así como NREL, el laboratorio federal de Estados Unidos dedicado a la investigación, el desarrollo, la comercialización y el despliegue de tecnologías de energía renovable y eficiencia energética.

El costo de instalaciones residenciales supera los 2 dólares/kWp y en 2010 esos costos alcanzaban un monto de 7.24 dólares, indica el informe Monitor energético, publicado en julio de este año por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPD).

El reporte presenta un cálculo tomando como referencia el monto potencial de la inversión, y considerando unos 10 kW. Si se instalaran paneles de 300 vatios y tamaño de 1.8 m2, la instalación necesitaría unos 33 paneles y 60 m2 de superficie de techo; la inversión total sería de 28,000 dólares, cifra que no incluye costos de transporte terrestre, fletes, seguros y gestiones aduanales. El potencial de producción anual, en una zona con radiación solar de 5 kWh/m2/día alcanzaría los 3,800 kWh/año.

Aunque cada caso es particular y exige su propio diseño, para tener una idea más puntual de la inversión que se requiere para la producción residencial, Janáriz Iribarren pone como ejemplo un reciente proyecto que ejecutó en una vivienda de 500 m2 aproximadamente, cuya factura de energía eléctrica reflejaba en promedio un consumo mensual de 300 dólares y se instalaron paneles para producir cerca de 7 kilovatios de energía solar, lo que representó una inversión aproximada de 12,000 dólares.

“Le conseguimos al cliente un préstamo bancario de hasta el 100%, donde lo que él va a pagar al banco es lo que pagaría de factura eléctrica. En cuatro o cinco años ya no le pagará ni al banco ni a la distribuidora y se queda con los paneles de por vida”, asegura el empresario.

Renovarse o perder

La solar ha sido la más exitosa de las energías renovables en el país, donde hay pequeños proyectos de biomasa, generación de energía a partir del bagazo de caña, y parques eólicos.

Janáriz Iribarren indica que son muy limitadas las condiciones para producir otro tipo de energía renovable, porque en la ciudad de Santo Domingo, por ejemplo, no hay viento suficiente que permita impulsar la eólica.

“Buen viento sólo hay en Montecristi y en sitios donde la gente no vive. En Santiago de los Caballeros tampoco hay. Habría que irse a Puerto Plata o Luperón”, dice.

No obstante, desde el MEPD se ha expresado el interés del gobierno de utilizar más fuentes de energías renovables, a fin de reducir la alta dependencia del petróleo que el año pasado consumió en generación un 70% de derivados, de acuerdo con resultados del monitor energético que publica ese departamento estatal.

Y si a esto añadimos la generación mediante gas natural y carbón, la participación de los combustibles fósiles es de 83.23%. La generación hidráulica alcanzó 13.3% del total, y la suma de solar, eólica y biomasa el 3.4%, indica el informe Monitor energético del MEPD.

El estudio explica que el crecimiento de la demanda de petróleo en China e India, más la reducción de los inventarios en Estados Unidos, determinan parte del incremento de los precios del crudo y derivados, los que elevan la factura de los combustibles de importación y los costos de generación.

El MEPD reconoce que una mayor penetración de energías renovables puede ser un elemento crítico para mejorar la competitividad del país, una posición que Janáriz Iribarren considera le trae esperanza al sector solar de que, al menos del lado estatal, se empieza a concientizar sobre la importancia de otorgar mayores incentivos.

 

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