Por Alberto Mondelli*

En la próxima década la fuerza de trabajo bajo demanda, en la llamada “economía gig”, continuará creciendo, mientras las empresas enfrentan los cambios en el mundo del trabajo. Las organizaciones necesitan de mayor agilidad para complacer las preferencias cambiantes de sus clientes y competir con nuevos jugadores más veloces y ávidos por crecer, deben contar con la capacidad de adaptar sus plantillas de personal en respuesta a cambios en su mercado y a presiones de costos.

Los servicios bajo demanda varían desde contabilidad y diseño, que requieren de un conocimiento especializado, a conductor de taxi o comprador de supermercado para terceros, cuyo bajo nivel de especialización permite la entrada de personas con todo tipo de perfiles. El denominador común es una fuerza laboral que trabaja cuando y como lo eligen.

Ya pasaron los tiempos en los cuales el término autoempleado era sinónimo de desempleado. Cada vez más el mercado aprovecha la existencia de personas que se unen a la “economía gig” por opción, en lugar de como respuesta a una crisis o a la pérdida de su empleo.

Beneficios

Algunos de los beneficios del trabajo bajo demanda se resumen a continuación:

  • Es posible trabajar desde casa mientras se cría a hijos pequeños, trabajar a tiempo parcial en un proyecto personal, manteniendo una fuente de ingresos, y equilibrar el tiempo libre con el trabajo en función de las realidades personales.
  • Con barreras de entrada bajas y diversas oportunidades de trabajo bajo demanda al alcance de la mano, casi cualquier persona puede encontrar opciones que se adecuen a su situación, habilidades y estilo de vida.
  • Red de seguridad o Plan B. El aumento en la cantidad de opciones de trabajo “gig” puede disminuir el estrés de buscar trabajo en caso de pérdida de éste, al darle a los empleados un ingreso mientras encuentran la mejor opción para un nuevo empleo, e incluso convertirse en una actividad permanente de tiempo completo.

Riesgos y desafíos

Sin embargo, no todo es color de rosa, existen riesgos y desafíos asociados al trabajo bajo demanda, como veremos enseguida:

  • Ingreso irregular. Las bajas barreras de entrada para los trabajos bajo demanda también se convierten en bajas barreras de salida. El trabajo por proyecto o contrato puede no renovarse. A esto se suma la posibilidad de largos plazos para recibir el pago por el trabajo entregado, agregando incertidumbre a la generación de ingresos.
  • Nuevos costos. Costos tales como la contratación de seguro de gastos médicos y otros relacionados con el propio trabajo ejecutado, pueden tener un impacto importante en el pago neto que se recibe.
  • Menor protección. Indemnizaciones por despido, seguros de discapacidad, vacaciones y otros beneficios, típicamente no están presentes en la dinámica de la “economía gig”. También es mucho más fácil para una empresa terminar una relación con un trabajador freelance, que con uno de tiempo completo.

Aún cuando el trabajo bajo demanda tiene mayores riesgos que el empleo tradicional, los beneficios de la independencia parecen ser lo suficientemente atractivos para que el número de empleados que se suman a la “economía gig”, a tiempo completo o como complemento a su ingreso fijo, esté creciendo rápidamente. Es importante entender los beneficios e impacto de esta tendencia, tanto para los individuos como para las empresas.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Tandas-del-bienestar
Poder de compra de los mexicanos tiene su mayor impulso en 17 años
Por

El aumento al salario mínimo y la baja inflación en los últimos meses han propiciado un buen clima para la recuperación...