El Museo Guggenheim Bilbao, el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles, la Fundación Louis Vuitton en París y, en su totalidad, las ilimitadas creaciones de Frank Gehry, evocan un movimiento eterno entre el infinito del cielo y los destellos del Sol; son una suerte de poesía visual que genera diversas sensaciones, entre ellas, perplejidad. Cada línea desafía lo imposible, partiendo de las memorias contenidas en el entorno.

Odisea Legendaria

A 150 años de su creación, y en la temporada de cosecha 2020, Hennessy X.O revela al mundo una obra maestra firmada por Frank Gehry, que celebra su legado.

“La Historia es una consideración importante en mi trabajo arquitectónico. Cuando diseño edificios, tomo en cuenta su escala y la historia de la ciudad. En el caso de Nueva York, hice el proyecto de la Torre Beekman respetando el lenguaje corporal de la construcción contigua: el edificio Woolworth. Entonces, cuando estás en el conjunto, sientes que [las construcciones] conversan entre sí…”, pondera quien, a lo largo de seis décadas, ha cimentado su prestigio creativo a escala mundial.

Para Gehry, la creatividad es, en un principio, curiosidad. Las ideas creativas surgen, dice, de sentir curiosidad por el tema, hacer preguntas y descubrir en el camino, sin tener miedo de probar cosas nuevas. “Cuando diseño, pruebo cosas nuevas, hago varios modelos hasta que encuentro el que se sienta bien”, afirma.

Frank Ghery
Foto: Cortesía.

Es, precisamente, en esa capacidad de sentir y hacer sentir, donde el ganador del Premio Pritzker halla el verdadero valor de la arquitectura y la escultura. “Hace unos 50 años, fui al Museo Arqueológico de Delphi, en Grecia; me paré frente a una estatua llamada ‘El Auriga de Delphi’, una de las esculturas de bronce más famosas que se conservan de la Antigua Grecia. La miré y… empecé a llorar.

Sentí la emoción transmitida a través del molde de bronce, y aquella fue una experiencia realmente poderosa para mí: [entender] que se podía transmitir emoción a través de materiales inertes”, relata Gehry, con la misma honestidad que entrañan sus celebrados proyectos.

Frank Ghery
Foto: Cortesía.

De la misma pasión que han salido sus icónicas obras de arquitectura y piezas esculturales, Gehry creó una obra maestra para celebrar el 150 aniversario de Hennessy X.O, inspirada en el arte de la destilación del histórico coñac, la abundancia de la tierra donde se asienta la maison y el luminoso río Charente que la atraviesa.

La emblemática botella de Hennessy X.O está envuelta en una manga arrugada de bronce, bañada en oro de 24 quilates, que recuerda la deslumbrante corriente del río al reflejar la luz. El decantador está cubierto por un glorificador de vidrio fracturado que recrea el flujo del agua sobre las rocas.

“Estamos mostrando cómo podemos ser creativos dentro de ese lenguaje. Hay una historia muy significativa y un fuerte compromiso emocional por parte de la gente que hace este producto. Tiene una resonancia que es interesante para conectar y formar parte de ella”.Frank Gehry

Frank Gehry
Foto: Cortesía

A través de este expresivo diseño, Frank Gehry y maison Hennessy comparten la visión de un futuro esperanzador, mientras colaboran en la amplificación de valores fundamentales, como la fuerza, el optimismo y la resiliencia.

En estos tiempos retadores por los que atraviesa la humanidad, el prolífico artista tiene la certeza de que la creatividad es una cualidad decisiva para salir adelante. “Tenemos que estar a la altura de las circunstancias, utilizando nuestro talento y nuestras pasiones para encontrar mejores
soluciones a los problemas actuales, sean los que sean”.

“La creatividad es, en un principio, curiosidad”Frank Gehry

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