Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Pati Jinich, quien dio un brinco de las ciencias sociales a la cocina mexicana y hoy es una de las grandes expositoras en Estados Unidos y el mundo en cuanto a gastronomía se refiere.

“Empecé a cocinar para sentirme cerca”, fueron las palabras que Pati Jinich con las que nos envolvió en su amor por la cocina mexicana. Ella ama la historia de México, tanto que estudió Ciencias Sociales, que más tarde se convertiría en Ciencias Políticas en el ITAM. Mientras estudiaba conoció al que años más tarde sería su esposo y emprendieron un viaje a Estados Unidos que al parecer, tenían vísperas de que sería temporal.

El ambiente de una terraza en Polanco y un café con la cara de Frida Kahlo inmerso en su espuma fueron factores que la llevaron a confesarnos su verdadera historia. Ella quería seguir estudiando, de hecho hizo una maestría y entró a un centro de investigación importante en Washington, pero después entendió que eso no era lo que le apasionaba, sino la cocina. Se dio cuenta porque empezó a extrañar a México y su única forma de acercarse un poco a sus raíces era a través de la gastronomía.

Comenzó a dar clases, pero éstas iban más allá de enseñar recetas típicas mexicanas, ella enseñaba historia, y ahí todo comenzó a tener sentido. Su carrera en ciencias políticas le dio el preámbulo histórico que necesitaba para enseñar, además de su herramienta de investigación en la maestría para entonces conjuntar sus dos grandes pasiones: la historia de México con la cocina.

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De esta forma enseñaba cómo era la gastronomía mexicana en tiempos de la Revolución, o quizá cómo sería una mesa en la época de la Independencia. Incluso comenzó a contar verdaderas historias que no se conocen sobre México, como que Papantla es la raíz de la vainilla y no Madagascar como la mercadotecnia nos ha hecho pensar.

Ella busca trascender y lo que comenzaron como clases terminaron en una serie de televisión con este mismo objetivo y contenido contenido: enseñar a los extranjeros lo que realmente son los mexicanos a través de su gastronomía y toda la riqueza que ella misma extrañaba. Se volvió embajadora y emprendió un papel que nadie le pidió, mas que su sentimiento y amor por su país.

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Ha hecho dos libros, el primero salió en 2013 y fue el Best Seller en Amazon llamado “Pati’s Mexican Table: The Secrets of Real Mexican Home Cooking”, con este libro intentó mostrarle al mundo que la cocina mexicana es accesible y no necesariamente para hacer enchiladas son necesarios utensilios para hacer tortillas a mano, por citar un ejemplo.

Hoy le preocupa la situación en el país por el temblor del segundo 19 de septiembre que azotó a México. Estando en comunicación con amigos suyos en Washington D.C.  organizaron una cena en el restaurante del Chef José Andrés “Oyamel” en donde el acceso a esta cena tiene un “costo” de $15 dólares destinados para la Cruz Roja, mientras que todo lo que se consuma en 3 horas (de 8pm-11pm) irá 100% como donativo para ayudar a los damnificados.

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