Por Eduardo Gómez Alcalá*

Después de un proceso de refinación a las disposiciones secundarias de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, promulgada en marzo pasado, el 10 de septiembre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el Banco de México (Banxico) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) emitieron el primer paquete de reglas generales dentro del plazo programado, es decir, dos años después de la entrada en vigor de la ley.

Su objetivo es regular al sector mediante disposiciones que den certidumbre tanto a instituciones de tecnología financiera (fintech o ITF) de reciente creación como a clientes, por lo que hoy se vislumbra una mayor claridad en la autorización y operación de las instituciones de financiamiento colectivo (IFC), mejor conocidas como crowdfunding, y las de pago electrónico, además de las reglas para operación de empresas de fondos de pago electrónico (Banxico) y las relativas a antilavado y financiamiento al terrorismo (SHCP).

En principio se destacan, entre otros temas, el capital mínimo de operación de las ITF, cuánto dinero podrán aportar los clientes y los montos máximos con los que podrán operar.

PUBLICIDAD

Crowdfunding y lavado de dinero

En cuanto al crowdfunding, si bien se establecen ciertas restricciones a su financiamiento, al convertirse las fintech en entidades financieras reconocidas, las regulaciones y tecnología se han enfocado en homologar y lograr un balance con aspectos del sistema financiero para proteger a los usuarios y no descuidar temas como el lavado de dinero.

En este sentido, el establecimiento de procesos operativos adecuados será fundamental para conocer los riesgos a los que se expone una organización y así crear los mecanismos de administración, por ejemplo, análisis de crédito de los requirentes, criterios de autorización, evolución de la inversión, entre otros aspectos.

Las ITF tendrán que apegarse a reglas similares que aplican al sistema financiero, lo cual exige contar con un oficial de cumplimiento, reportar operaciones inusuales, crear manuales en materia de lavado de dinero, metodología de evaluación y administración de riesgos. Asimismo, al atenerse a la regulación aplicable para recibir efectivo y transferir recursos, la administración de riesgos se facilitará mediante la identificación y conocimiento de su cliente, con la creación de un expediente por cada contrato, actividad u operación que se concrete.

Servicios financieros

Uno de los mayores beneficios que podrían traer las fintech es brindar servicios financieros a segmentos de la población que no tenían acceso a ellos, con la ayuda de aplicaciones que facilitarán las transacciones y reducirán costos para usuarios y operadores. En este sentido, se calcula que, para la próxima década, las ITF en México puedan hacerse del 30% del mercado bancario.

Las instituciones financieras han reconocido las ventajas de trabajar de la mano con startups para incrementar sus soluciones digitales e innovar sus servicios, con un mayor impacto en la banca enfocada en las pequeñas y medianas empresas, según el estudio de PwC, Redrawing the Lines: Fintech’s Growing Influence on Financial Services.

En nuestro país los cambios podrían ser más lentos, ya que nuestro mercado posee su cadencia propia.

¿Qué buscan estas disposiciones?

Los objetivos principales de estas reglas generales son:

  • Información y documentación para solicitar la autorización para operar como ITF.
  • Establecer el capital mínimo para que las entidades sigan operando.
  • Definir los límites para la recepción de efectivo y transparencia de recursos de las empresas.
  • Reglas para la contabilidad y revelación de información financiera al público.
  • La constancia electrónica sobre riesgos que deberán obtener de sus clientes las IFC.
  • La metodología de valuación, selección y calificación de los proyectos.
  • Los límites de recursos que las IFC podrán mantener a nombre de sus clientes.
  • El plan de continuidad de negocio para las IFC.

Estas normas sin duda fortalecen y benefician al sector fintech en México, ya que su marco jurídico está orientado a las mejores prácticas internacionales, que buscan condiciones homogéneas con el resto de las entidades financieras. Adicionalmente, su promulgación da legalidad y promueve la sana competencia, creándose un entorno de crecimiento mediante la innovación, sin descuidar al sistema financiero y proteger a los usuarios.

*Líder de la Práctica Regulatoria en PwC México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Todo en ‘Venom’ parece responder a los clichés
Por

El universo cinematográfico del Hombre Araña busca expandirse poniendo el reflector en uno de sus villanos más conocidos...