Por Martha Enríquez*

 

En el siglo XXI los avances tecnológicos vuelan; no en balde se espera que en este siglo vivamos 20,000 años de progreso y no solo 100, como en el siglo pasado. Tan rápido avanzan las soluciones tecnológicas que vale la pena preguntarnos: ¿en verdad estas tecnologías se basan en mis necesidades como individuo?

Para lo anterior, tomemos el caso de las bolsas de aire: en su diseño, únicamente se consideraron dummies con figura, talla y peso masculinos; el resultado es que esta tecnología tiene indicaciones especiales en su uso para niños y mujeres embarazadas o de cierta altura.

Si agregamos otras capas, los consumidores en Estados Unidos en los últimos 50 años se han hecho más diversos en cuanto a raza, edad, educación, historia personal, salud, entre otros. Hoy más que nunca es urgente entender las necesidades de cada uno de esos consumidores y dar fin a la era de la homogeneidad en nombre de la generación de ingresos.

¿Y cómo podemos escuchar todas esas voces con antecedentes e historias tan distintas? La respuesta es incluir esa demografía en nuestra nómina. Los beneficios de esta diversidad e inclusión son, entre otros:

  • Aumentar en 45% la participación de mercado y 70% en captura de nuevos mercados.

 

  • Contar con una persona con la misma identidad étnica que nuestra audiencia objetivo, significa que el equipo desarrollará 152% más de probabilidades de entender al cliente.

 

  • Tener varias voces opinando en la misma mesa asegurará incluir soluciones a problemas potenciales considerando aspectos no visibles en un grupo homogéneo. Asimismo, permitirá pensar de forma crítica sobre la tecnología e ir más allá sobre cómo resolver situaciones para enfocarse en pensar en dónde se originó.

Y no es todo. Respecto a la diversidad, un estudio de Harvard identificó que existen dos tipos: la inherente y la adquirida. El primer tipo es el determinado al nacer como género, raza, etc.; la diversidad adquirida se obtiene a través de la experiencia (educación, circunstancias socioeconómicas, etc.). Se comprobó que, si un equipo cuenta con la combinación de al menos tres tipos de diversidad inherente y tres adquiridos, la innovación sobrepasará expectativas.

En perspectiva, este enfoque para crear a nuestros equipos de trabajo nos ayuda, en conjunto, a crear el ADN de nuestra organización, el que nos llevará a entender las necesidades tan variadas de nuestros clientes, a innovar considerando escenarios heterogéneos y, finalmente, lograr una transformación.

Además, considerar las necesidades y maneras de pensar de varios grupos a través de un equipo diverso e inclusivo no solo ayuda a entender a un mercado desafiante, también evitará heredar cualquier sesgo de exclusión a las tecnologías que desarrollemos.

Al final, esta transformación queda completa cuando motivamos a esas voces a expresarse sin importar su rango senior o junior, cuando tomamos en cuenta sus perspectivas y opiniones, cuando fomentamos un diálogo legítimo que permita la compresión de ese punto de vista.

La verdadera inclusión y diversidad tiene múltiples beneficios, entre ellos, crear una ética en el desarrollo y operaciones de nuestras organizaciones. No solo consideramos las necesidades de nuestros clientes y colaboradores, creamos una nueva mentalidad que vale la pena heredar al mundo en que vivimos.

 

Contacto:

Martha Enríquez, Líder de Diversidad e Inclusión en Consultoría, Deloitte México

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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