La historia de la humanidad siempre ha sido marcada por sus avances en tecnología y su relación con ella, tanto a nivel individual como a nivel industria. Desde la creación de la máquina de vapor, la mecanización, el uso generalizado de la energía eléctrica y, por supuesto, la llegada de las tecnologías de la información, el camino de innovación industrial ha sido largo, marcado por grandes hitos que repercuten no solo a nivel económico, sino también social y cultural. Hoy, estamos viviendo y experimentando día con día la cuarta revolución industrial, o Industria 4.0, y aunque aún no podemos saber con certeza la magnitud que tendrá, estoy convencido de que será una de las más significativas, y como todas las revoluciones industriales que la preceden, estará marcada por grandes avances en el sector de manufactura.

Cuando hablamos de la cuarta revolución industrial, con énfasis en el sector de manufactura, nos referimos a la conexión de tecnologías digitales y físicas a través de los datos, incluyendo tendencias en desarrollo como la inteligencia artificial (IA), la robótica, el cómputo en la Nube y en el Edge, el Machine Learning y la Big Data. Al converger, estas tecnologías tienen el potencial de impulsar, no solo a empresas para que tengan procesos de fabricación más flexibles, responsables e interconectados en toda su cadena de valor, sino también al ecosistema tecnológico completo y a la sociedad. La clave está en seguir de cerca el camino de nuestro recurso más valioso, el petróleo de esta nueva era: los datos.

Comencemos con el primer paso: la adquisición de la información. Conforme las empresas adoptan las tecnologías antes mencionadas en sus operaciones de manufactura, se ha vuelto cada vez más común la creación de lo que llamamos fábricas inteligentes, equipadas principalmente por el Internet de las Cosas industrial (IoT por sus siglas en inglés), que integra sensores altamente avanzados, software integrado y soluciones de robótica que tienen la capacidad de recopilar una cantidad inmensa de datos que provienen de todos los eslabones de la cadena de suministro, desde la extracción de materia prima, hasta los diversos procesos de fabricación y validación y los comportamientos de los consumidores. 

Según datos de IoT Analytics, la cantidad de dispositivos IoT conectados creció aproximadamente a 14.4 mil millones en 2022, con un gasto empresarial en IoT de aproximadamente USD 202 mil millones en esta tecnología a nivel global, todo esto a pesar de un panorama macroeconómico incierto. La razón es clara: mientras más datos tenga una empresa, ya sea relacionados al rendimiento de los sistemas y la logística de sus procesos, o sobre las tendencias del mercado, más cerca está de tomar las decisiones correctas para asegurar su crecimiento.

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Una vez que se recopilan los datos, la siguiente parada en este recorrido es probablemente la más crucial: el análisis de la información. Aunque se estima que el volumen de datos generados en todo el mundo superará los 180 Zettabytes para 2025, sólo cerca del 2% de los mismos está siendo almacenado para su análisis posterior, según Statista. Para poner esto en perspectiva, en cada Zettabyte hay aproximadamente un trillón de Gigabytes (como los mismos Gigabytes que tenemos de capacidad de almacenamiento en nuestras computadoras y teléfonos móviles), y si cada Gigabyte dentro de un Zettabyte fuera un metro de distancia, se cubriría la distancia del río Amazonas más de 150,000 veces.

La cantidad de datos generados supera lo que la mente humana puede dimensionar, y el procesamiento y gestión oportuna de los mismos será la clave para que este recurso sea realmente de valor a nivel industrial, permitiendo que se detecten oportunidades y riesgos en tiempo real, así como la posibilidad de optimizar el rendimiento de los procesos de manufactura y corregir errores automáticamente según sea necesario. Todo esto sólo es lograble utilizando los avances tecnológicos actuales. 

Así que para que esto sea posible, es importante mencionar el rol crucial que juega la Infraestructura de la Nube al Edge, el gran habilitador de la Industria 4.0. Para que las empresas avancen en su camino de transformación digital, será necesario que cantidades masivas de datos generados tengan la facilidad de fluir fácilmente y ser procesados donde sea más lógico; es decir, en el “Edge” o en la Nube. Una vez que estos trillones de datos estén en estas plataformas, podrán ser procesados utilizando tecnologías avanzadas, como la Inteligencia Artificial dándoles la puerta abierta a la innovación. 

Una vez que los datos son analizados, finalmente llegamos al paso final: la automatización de los procesos y la toma de decisiones oportuna. Hablo del uso de analíticas predictivas y análisis con Big Data y Machine Learning que permite identificar e implementar procesos optimizados, impulsando acciones como inventarios just-in-time, simulaciones en tiempo real, gestión automática del tiempo, entre otras soluciones que hacen que las empresas puedan hacer mejor uso de sus recursos, mejoren su productividad y sean más resilientes y ágiles ante cualquier cambio en el mercado o la economía. 

Este recorrido que siguen los datos nos habla de una transformación digital que se puede lograr a cualquier escala, y los cambios que trae la industria 4.0 y la manufactura inteligente son muy prometedores. Esto sin duda nos habla de una gran oportunidad para México, al ser un país con amplias ventajas competitivas como ubicación geográfica, infraestructura y desarrollo de talento joven, así como una amplia tradición y legado como país de manufactura. Nuestro objetivo ahora mismo como industria debe ser el de nutrir este ecosistema de innovación a nivel local, con un foco especial en el impulso de talento y la inversión en las tecnologías del futuro, para llegar a ser una de las grandes potencias de esta cuarta revolución industrial.

No cabe duda de que nos encontramos en un punto de inflexión en el camino de transformación digital a nivel industrial, y aunque la fusión de las tecnologías mencionadas en este espacio con el talento humano puede sonar sumamente complejo, la clave estará en que, como sociedad, comprendamos los beneficios que esto nos traerá. Los datos, adquiridos y procesados a través de hardware, software y analítica avanzada, ultimadamente tienen el objetivo de mejorar la vida de todas las personas y, sobre todo, empoderarlas para continuar desarrollando soluciones que nos acerquen cada vez más a un futuro digital. 

Contacto:

Santiago Cardona es director general para los países de habla hispana en LatAm de Intel

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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