Hace unos días hablaba con el PhD. Julían Pavón, un catedrático que, gracias a su magnífica explicación acerca de las políticas keynesianas en una de sus clases magistrales bajo el nombre de “Muerte y resurrección de Keynes”, pude descubrir y, posteriormente, conocer.

En la conversación, en la cual le sugería la posibilidad de escribir conjuntamente un artículo sobre las economías keynesianas y su aplicación en el contexto actual, el doctor me comentaba su desinterés reciente por la economía, pues esta había perdido gran relevancia frente a la política pura.

El profesor de la UCM me estuvo comentando que, desgraciadamente, esto le había llevado a perder gran interés en la economía, como ciencia de estudio, pues esta pérdida de relevancia nos había llevado a que las decisiones políticas, los intereses de los propios políticos, habían llevado a los países a adoptar políticas económicas completamente irracionales, pues las emociones y los sensacionalismos primaban sobre la pura racionalidad del bienestar económico del país y la sociedad.

Debo decir que, tras escuchar estas palabras que comentaba el profesor, no podía estar más de acuerdo con sus afirmaciones, así como con lo que comentaba, pues como el profesor decía, haciendo alusión a varios sucesos como el Brexit o la guerra comercial que pretende iniciar el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los sensacionalismos y las propias emociones se han adueñado de la economía de nuestros días, pues casos como el Brexit muestran un claro reflejo de una sociedad británica en la que primaba el sensacionalismo nacional frente al bienestar económico de la sociedad.

PUBLICIDAD

Aunque el profesor no lo comentaba, inmediatamente me vino a la mente el caso de la Comunidad Autónoma de Cataluña en sus relaciones diplomáticas con el país al que pertenece, España. Desde hace unos años, los esfuerzos por la independencia y la consolidación y proclamación de la república Catalana, poniendo el sello a un secesionismo de España muy deseado por algunos ciudadanos, se han intensificado mucho. Tal es el esfuerzo que están haciendo algunos ciudadanos de la Comunidad, llegando a llevar la economía Catalana al borde de la quiebra, permitiendo la fuga de capital y de empresas de la comunidad y poniendo en serios riesgos las fuentes de financiación de la comunidad.

Como se puede observar, y al igual que ocurre con Estados Unidos o Reino Unido, el caso de Cataluña es una clara muestra de cómo las decisiones políticas, los sensacionalismos y las emociones han llevado a unos políticos a tomar unas decisiones completamente erróneas para el bienestar económico y social, así como para el futuro de la economía.

Como decía el profesor y director de servicios financieros del Instituto Empresa, Manuel Romera, -reconocido economista y gran amigo del exministro y actual VP del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos- en una de sus intervenciones a la que tuve oportunidad de asistir, las decisiones por las que ha optado Cataluña, tengan el desenlace que tengan, le va a generar una imposibilidad de emisión de financiación con un aceptado rating crediticio para el inversor, pues los serios riesgos que corre Cataluña por hacer las cosas como no se debían hacer, ha generado una desconfianza, una incertidumbre abrumadora para los inversores.

Como decía, unas decisiones donde lo que primaba eran las decisiones políticas, omitiendo, por ejemplo, la imposibilidad de seguir contratando deuda; omitiendo la imposibilidad de alcanzar un acuerdo comercial con aquellos con los que mantienes relaciones comerciales y diplomáticas, como es el caso de Reino Unido; omitiendo las previsiones de crecimiento económico del FMI, condicionadas al crecimiento del comercio internacional, en el caso de Estados Unidos.

En fin, un conjunto de acciones que se han llevado a cabo sin tener en cuenta las posibles consecuencias económicas y sociales que se ocasionaban si se tomaban determinadas acciones. Además, mintiendo y creando una falsa realidad al pueblo, pues el llevar a cabo esta determinada serie de acciones conllevaba una serie de efectos negativos de los que se eran conscientes.

Pese a esto, hemos visto como Inglaterra ha continuado con sus esfuerzos de salir de la Unión Europea, no parando hasta que por fin lo han conseguido; eso sí, fuera de la Unión Europea, pero con una moneda –la libra- en caída libre durante los primeros meses, hasta que, medianamente, se estabilizó; un riesgo de impago de pensiones, un acuerdo comercial con su principal cliente inexistente por completo y toda una serie de problemas a los que se ha hecho caso omiso.

Por otro lado, vemos unos Estados Unidos que siguen promoviendo una guerra comercial, completamente innecesaria y contraproducente, una guerra que puede poner en serios riesgos el crecimiento económico mundial, una guerra que únicamente genera conflictos diplomáticos e inestabilidad, tanto política como económica, pero que pese a ello, el presidente Trump sigue en su negativa de ceder.

Por último, y teniendo mi caso como ejemplo, vemos una Cataluña que sigue luchando por una independencia catastrófica, por una secesión imprudente y descontrolada, por una partición social como la que se ha generado en la comunidad, por unas tensiones y una fuga de capital y empresas que hacía de Cataluña, una comunidad con gran potencial, pero que sin embargo, siguen en sus trece de continuar hasta que esa república catalana esté materializada y consolidada.

Como comentaba al principio, tres claros ejemplos donde se muestra como los intereses políticos y los sensacionalismos están primando sobre la racionalidad económica. Un contexto donde, como comentábamos, la economía y la racionalidad de esta ha ido perdiendo relevancia frente a la política pura y los gobiernos populistas. Sea como sea, vivimos en un contexto en el que los intereses se han convertido en la premisa sobre la que trabajar, llevando a ejercer, en el mundo, una economía completamente irracional.

Por Francisco Coll Morales.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Podcasts, las soluciones y su regreso
Por

Una de las nuevas tendencias retro son los podcasts. Estamos viendo que regresan con intensidad y que cada vez más gente...