Por Amanda Jacobson*

Los emprendedores FinTech en Latinoamérica tienen el potencial para convertirse en VC-investable (es decir, elevar su atractivo para un inversionista de Capital de Riesgo), y tienen la mejor perspectiva para crear un enorme impacto en la región. La razón es simple: Tan sólo en México, 61% de la población no tiene una cuenta bancaria. Y las estadísticas son similares en toda la región.

En los últimos dos años se han descubierto empresas sobresalientes en toda Latinoamérica, como Banlinea (Colombia), Huli (Costa Rica) y ViperMed (Uruguay), Develop Link (Guatemala). Además, existen grandes mapeos de startups FinTech en Colombia, Chile y Argentina. Organizaciones como NXTP, Startup Bootcamp, BBVA Open Talent e Inclusión Plus captan también este tipo de proyectos.

Sin embargo, son todavía pocas las startups que se generan y la mayoría son poco atractivas. Únicamente alrededor de media docena de inversionistas de capital de riesgo han tenido una salida exit rentable en la región. Más allá de México, sólo han ocurrido unos pocos exits notables en este tipo de inversiones en el ecosistema Fintech. Algunos ejemplos: Caja Rural Los Andes (Perú) tuvo exit del portafolio de Elevar Equity, DineroMail (Argentina) tuvo exit de IFC, y Micropagos (Uruguay) tuvo exit de Tokai Ventures. Basado en conversaciones directas con inversionistas y los recursos existentes, incluidas las publicaciones de ALLVP (Early Stage Active VC’s in Mexico & Latam) y LAVCA (Latin America Venture Capital 5-Year Trends).

Entonces, ¿cuáles son los grandes obstáculos? El primer gran desafío que tienen los emprendedores de América Latina es encontrar un mercado con bastantes clientes dispuestos a comprar lo que están vendiendo para que la empresa pueda crecer y, eventualmente, ganar más dinero de lo que gasta en adquirir nuevos clientes (incluso Uber con una escala global sigue teniendo dificultad para demostrar cómo puede ser rentable). Por ejemplo, si se inicia una empresa en un país como Chile, donde la población es de alrededor de 18 millones de personas —menor a los 21 millones que tiene la Ciudad de México— y el producto está enfocado en un segmento de la población, pues el mercado estará limitado desde el comienzo, es decir, no es escalable.

No pensar en grande es otro de los aspectos que afecta a los emprendedores. Como un ejemplo extremo, Chile es complicado. Cuando yo exploraba el mercado en el país, me comentaron que una cosa dificulta aún más el desarrollo del ecosistema y el número de emprendedores: La mentalidad.

Geográficamente, tienes el mar a la izquierda, la cordillera más grande a la derecha, la Patagonia al sur, y el ardiente desierto al norte. El reto es que la mentalidad de los fundadores chilenos usualmente imita estas barreras físicas enfocando su empresa únicamente a nivel local, no se está soñando en grande.

Incluso Startup Chile sabe que los emprendedores necesitan pensar más allá de la frontera si es que quieren escalar y levantar capital, por lo que se posiciona como la plataforma ideal para que las startups globales se establezcan y atiendan el mercado latinoamericano.

PUBLICIDAD

Por el contrario, Argentina tiene algunos de los mejores talentos de la región, en donde los fundadores comprenden que necesitan escalar más allá de la frontera para hacer crecer un negocio, tales como Despegar, MercadoLibre, OLX y Globant que ¡han sido valuados por encima de los mil millones de dólares! Esto los pone en la categoría de “unicornios”.

En Village Capital, por ejemplo, se evalúa qué tan preparadas están las empresas para recibir inversión con ocho categorías específicas:

  • Equipo: Que el equipo fundador entienda el problema y el mercado al que quieren entrar, que tengan las habilidades necesarias para construir la solución, venderla y producir ingresos para ofrecer un buen retorno sobre la inversión.
  • Problema y visión: Los inversionistas quieren ver que el equipo piensa en grande. El equipo debe ser capaz de mostrar una comprensión profunda acerca de las necesidades clave de sus clientes, además prueba que el problema puede ser solucionado, y con el tiempo pueden acumular evidencia de cómo su solución a estos problemas es capaz de transformar la industria.
  • Propuesta de valor: La empresa tiene que mostrar, a través del aumento en clientes, que éstos pagan por la solución, que la misma realmente resuelve un problema importante para los clientes y que se diferencia lo suficiente de la competencia para capturar una participación importante del mercado.
  • Mercado: Los inversionistas quieren saber que la empresa está capturando un mercado en el que se pueda invertir, uno que es lo suficientemente grande (1,000 millones de dólares) para que la empresa capture una participación del mercado significativa y que pueda ofrecer un retorno sobre la inversión.
  • Modelo de negocio: Los inversionistas buscan que la empresa pueda vender el producto a un precio y costo específico para alcanzar unit economics sólidos y por consecuencia, ser lo suficientemente rentables para generar un retorno saludable.
  • Producto: Los inversionistas analizan que el equipo sea realmente capaz de desarrollar un producto que deleite a sus clientes de una forma que también sea eficiente en costos.
  • Escala: Para pagar de vuelta al inversionista de capital de riesgo (VC), las empresas deben alcanzar cierta escala. Los inversionistas buscan que el producto resuelva problemas en varios mercados o segmentos de clientes para capturar una participación importante del mercado, misma que pueda garantizar un retorno de inversión.
  • Potencial de exit: Al final, a los inversionistas les importa generar un retorno sobre su inversión. Las empresas necesitan pensar acerca de su estrategia de salida o exit desde un principio si es que están buscando levantar capital de riesgo, esa estrategia debe mejorar a medida que crecen y comienzan a generar el interés de compradores potenciales.

 

Son pocos los exits de capital de riesgo en la región

Los inversionistas necesitan saber cómo las startups van a escalar para tener un exit rentable. En muchos países, los inversionistas están acostumbrados a las inversiones “seguras” tradicionales como bienes raíces, por lo que la transición a etapas más tempranas, más arriesgadas, principalmente tecnológicas, requiere cambios culturales.

Muchas de las inversiones más conocidas de capital de riesgo han pasado en los últimos cinco años debido a que la práctica es joven, hay pocos exits de capital riesgo en todo el continente y casi ninguno en sectores “reales” como inclusión financiera, salud, educación, agricultura y energía. Los inversionistas saben que invertir en startups es una apuesta.

Los principales inversionistas de la región —Ignia, ALLVP, Variv, IFC, y Kaszek— coinciden en que se necesitarán otros cinco a diez años para construir el entorno para tener más oportunidades de exits en la región. Sin embargo, los inversionistas tienen esperanza en el capital privado y en las posibilidades de adquisición.

Existe una tendencia en las compañías de capital privado de reducir sus inversiones. Por ejemplo, Kandeo Fund podría estar interesado en inversiones de 10 millones de dólares en FinTech. Según la asociación de fondos LAVCA, el tamaño promedio de una inversión en private equity en Latinoamérica el año pasado fue de 50.5 mdd. Los fondos de capital privado tienen un fuerte interés por las inversiones en salud, y ALLVP cree que esta es un exit probable para sus inversiones en las clínicas Médica Santa Carmen y Dentalia, porque alcanzan una masa crítica de sucursales.

Habrá que considerar que para que los inversionistas de capital de riesgo (VCs) obtengan beneficios, necesitan al menos una de tres cosas:

  1. Que otro inversionista aporte capital después de que ellos lo hagan (generalmente mayor a 20 mdd) comprando la participación del inversionista inicial.
  2. Que una empresa mayor compre la startup.
  3. Que la empresa salga al mercado bursátil (Oferta Pública de Venta o IPO, por su acrónimo en inglés).

Hay ejemplos de grandes corporaciones latinoamericanas que adquirieron startups en la región (más recientemente, el banco BBVA Bancomer adquirió la FinTech OpenPay y la institución microfinanciera Banco Compartamos, Gentera, compró Intermex). Las empresas latinoamericanas siguen dudosas de adquirir empresas, pero se pueden ver avances en VCs corporativos como FEMSA, que invirtió en la plataforma de pagos Conecta.

Alternativamente, algunos inversionistas creen que es más probable que las empresas estadounidenses o europeas se conviertan en los compradores más activos de las empresas latinoamericanas. Por ejemplo, Fondeadora y Aventones fueron adquiridas por empresas estadounidenses y francesas, respectivamente. Esto es visto como la oportunidad de exit más probable para las startups de salud y educación. Inversionistas como LIV Capital han invertido en grande en educación (por ejemplo, Centro, la universidad líder de México enfocada en las industrias creativas). Con base en su profunda experiencia en inversiones en educación, creen que exits pueden lograrse a través de cualquiera de las rutas tradicionales: comprador comercial, patrocinador de capital u OPV (IPO). Además, algunas firmas esperan que los fondos estadounidenses lleguen y adquieran una participación en empresas FinTech.

 

Oportunidades FinTech en inclusión financiera

En noviembre de 2015, en Village Capital se definieron específicamente los retos de FinTech en México señalando que el 61% de los mexicanos no tiene una cuenta bancaria, de acuerdo con el World Bank Findex.

Estas estadísticas son similares en toda la región con un total de 39 a 63% de la población que tiene cuenta bancaria, 4-15% cuenta con ahorros formales, y 8-16% ha realizado préstamos formales.

Algunas innovaciones prometedoras: el dinero móvil tiene mucho potencial en América Latina con empresas como ePesos siendo pionera en el sector. Además, los pagos son uno de los subsectores más activos de FinTech en la región, ofreciendo a los inversionistas amplias oportunidades.

Hay enormes retos a resolver, pero para los inversionistas eso significa que también hay una oportunidad enorme de mercado sin explotar.

Si tienes o conoces una empresa que democratiza el acceso a servicios financieros para las personas desatendidas y PyMEs, y crees que podrías formar una de las primeras historias de exit en inversión de capital de riesgo en la región, aplica a Village Capital FinTech: Latinoamérica 2017 hasta el 23 de junio en este link.

 

*Amanda Jacobson lidera Village Capital en América Latina, firma de capital de riesgo que busca, capacita e invierte en emprendedores resolviendo problemas globales reales. Escribe a [email protected] para conocer más acerca del programa de preparación para inversión futura Village Capital FinTech: LatAm 2017, en colaboración con PayPal, uno de los líderes globales en pagos digitales, además de BlackRock y Citibanamex.

 

Siguientes artículos

¿En qué coinciden el ahorro y el crédito?
Por

El ahorro y el crédito se parecen; si dominas el ahorro será fácil tener siempre el dinero para pagar puntualmente tu cr...