Hay diversos motivos por los cuáles los nuevos negocios fracasan… algunos de los más comunes son que el emprendedor se queda sin capital, o sin flujo de efectivo, o que por falta de capacitación comete errores que dañan los cimientos de negocio…

Hay veces que el negocio empieza a funcionar y todo parece alinearse, pero al primer momento de crisis sale la verdad: el negocio no está construido con una base sólida y lamentablemente no soporta los azotes con los que el mercado -despiadada e irremediablemente- embestirá tarde o temprano a quienes no estén preparados.

Pero hay un motivo, que puede ser el motivo más importante por el que los nuevos negocios fracasan, y es nada más y nada menos que el hecho de que muchos emprendedores tratan de entrar a un nuevo mercado sin tener una ventaja competitiva.

Dicho de otro modo, tratan de abrir un negocio sin una idea original.

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Esta es la típica historia de aquel o aquella que se quedan sin trabajo así que deciden poner un restaurante, o un cibercafé, o una tienda de flores… entonces se embarcan con una renta, en algunos casos empiezan a pagar nóminas y a los dos años lamentablemente tienen que cerrar porque la utilidad generada simplemente no es suficiente.

O esta otra historia del profesional o el prestador de servicios que toma la decisión con todo el coraje del mundo de renunciar para poner una agencia donde haga lo mismo que hacía en su empleo anterior, pero ahora por su cuenta.

Lo triste de estas dos historias, es que siempre que un nuevo negocio se abra sin una idea original y poderosa detrás, lo más seguro es que no sea capaz de sortear las mareas y tormentas rumbo a la consolidación de una marca y una red de consumidores que le sostenga.

Como dicen, el “cashflow” es el juego, y el negocio que sobrevive es el que puede costear su propia supervivencia desde el minuto uno hasta tres o cuatro años más tarde cuando finalmente se gradúe de la carrera de emprendimiento y pueda presentarse formalmente como un negocio fuerte con sólidas bases.

Estas son algunas de las confusiones más generalizadas que pueden hacer creer al emprendedor que su idea es buena, cuando realmente no lo es:

Confusión No. 1: Tener ventas no significa que sea una buena idea de negocio.

¿Qué es lo que sucede? Cuando abres tu primer negocio, ya sea un restaurante de sushi en una plaza, o un negocio en línea, o una agencia de servicios profesionales, lo primero que vas a hacer es acudir a tu primer red de contactos.

Por supuesto que si das a conocer tu negocio frente a todos tus contactos es probable que tengas ventas, inclusive es probable que algunos de esos clientes se conviertan en clientes recurrentes.

La mala noticia es que ese primer círculo de contactos tarde o temprano se acaba, y si tu idea de negocio no es suficientemente interesante, contagiosa e impactante, las ventas pronto bajarán y sin cashflow, el barco naufragará.

Confusión No. 2: Que nadie lo haya hecho no significa que sea una buena idea de negocio.

Nadie ha abierto una tienda de electrodomésticos en el kilómetro 25 de la carretera México Querétaro… pero eso no significa que si pones una tienda de electrodomésticos, o un salón de eventos, o un restaurante vaya a tener éxito.

De hecho quiero decirte que si sientes que hay una oportunidad muy obvia que por algún motivo nadie ha aprovechado, lo más seguro es que haya un motivo, y si ese motivo es que el mercado no es maduro o que no es suficiente o no es compatible con esa idea de negocio, tu proyecto puede fracasar más rápido de lo que piensas.

Confusión No. 3: Como es barato empezar es buen negocio.

Error. Muy común pero no por eso menos falso. De hecho te quiero decir con toda franqueza, si es barato o no requiere inversión lo más seguro es que no sea un buen negocio, es una cuestión de oferta y demanda. Abrir un negocio requiere inversión de tiempo y dinero, y cuando es algo que vale la pena, requiere de mucho tiempo y mucho dinero.

Confusión No. 4: Como me apasiona, es el negocio que debo tener.

Error. Si tu pasión es viajar a comunidades suburbanizadas y encontrar diseños y luego hacer zapatos con esos diseños, solamente porque es tu pasión no significa que vaya a salir bien. Si tu pasión es ir a restaurantes y hacer críticas, o pintar murales y quieres hacer un negocio de eso… lo que te quiero decir es que la óptica correcta no es tratar de hacer un negocio de lo que te apasiona, sino apasionarte de una buena idea de negocio y usar esa pasión para sacarlo adelante. Se parece pero no es lo mismo.

Dejando esas confusiones de lado, déjame compartir contigo tres preguntas clave que debes hacerte acerca de tu idea de negocio antes de empezar a dedicarle tiempo, dinero y esfuerzo.

  • ¿Mi idea de negocio es un concepto que pueda congregar a una comunidad?

Una idea aburrida, que caiga en lugares comunes, que ya haya sido escuchada muchas veces, difícilmente va a llamar la atención lo suficiente para que una comunidad determinada le de fuerza y tracción. En cambio, una idea nueva y fresca te sacará rápidamente de la competencia despiadada por ser el más barato y te ayudará a generar una comunidad de consumidores que más que consumidores sean parte de tu propuesta para cambiar las cosas.

Observa Uber, AirBnB, Apple, y tantas otras. Una idea de negocio que se queda en el negocio y no llega a la comunidad está predestinada a competir contra otros negocios que hacen lo mismo y compiten despiadadamente bajando precios hasta que la industria se comoditiza y a ese nivel de juego nadie puede ganar.

  • ¿Mi idea de negocio resuelve un problema para un segmento de la sociedad?

Por más que te apasione, o por más lujosa que parezca una oportunidad de negocio, si no responde a una necesidad clara del mercado, lo más seguro es que nunca pase de ser un concepto y no llegue a convertirse en un negocio exitoso.

En cambio, si te das a la tarea de observar lo que falta en el mercado, te concentras en una necesidad muy específica de un grupo de personas muy concreto, las posibilidades de éxito que tienes se van a incrementar exponencialmente.

  • ¿Mi solución es nueva y diferente o solamente es una mejor versión de la solución de alguien más?

Si traes al juego talento eso tiene valor. Si consigues mejorar un proceso, un producto, un servicio o una solución, eso también tiene valor… pero si tienes la visión de generar un producto o servicio que no solamente sea mejor a lo que ya existe, sino que sea completamente nuevo y diferente, sin duda alguna ganará puntos en la competencia del mercado.

Si eres capaz de responder si a estas tres preguntas clave, pronóstico éxito para tu negocio. Si te hace falta alguna de las tres, mi recomendación es que tengas paciencia, que trates de aprender de quienes ya están del otro lado y que sigas preparándote para que cuando estés listo, tu idea de negocio esté bien desarrollada y se convierta en un negocio fuerte desde el principio.

 

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