Durante más de 30 años, Autodesk ha sido el referente en lo que respecta a modelado en 3D asistido por computadora. Hoy, la compañía ha dado el salto a los dispositivos móviles y a la impresión tridimensional. Para lograrlo se ha embarcado en la mayor reorganización en su historia.

 

¿Qué tienen en común el auto que conduces, tu película animada favorita y el edificio en el que vives? Que muy probablemente todos o una parte de ellos fueron diseñados con un programa de Autodesk. Desde hace 32 años, la compañía con sede en San Francisco ha ayudado a sus clientes a dar forma a sus productos.

Pero los tiempos cambian y hay que adaptarse o morir, y esta compañía ha decidido poner manos a la obra y anticiparse a los violentos cambios que con frecuencia generan las revoluciones tecnológicas.

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Hasta hace cinco años, Autodesk era una empresa de software especializado tradicional; podías comprar una copia física de sus programas, cuyo uso requería de un sofisticado grado de alfabetización informática. Ingenieros, arquitectos, diseñadores y artistas eran sus principales clientes.

A pesar de tener competencia, los vientos le favorecieron y durante todo ese tiempo sus aplicaciones han sido referente del diseño asistido por computadora (CAD, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, al igual que con otras muchas industrias, ocurrió que la llegada del smartphone y de la tableta lo cambió todo. “En los últimos cuatro años, debido a los dispositivos móviles y táctiles, y a los servicios en la nube, vimos la oportunidad de llevar esas tecnologías que eran usadas sólo por profesionales, a la gente que está muy interesada en hacer cosas, pero a un nivel de consumo, no profesional”, dice en entrevista con Forbes México Chris Bradshaw, Chief Marketing Officer (CMO) en Autodesk.

No es la primera vez que intentan entrar al espacio maker o del “hágalo usted mismo”; ya lo habían hecho en la década de 1990. Pero en ese entonces, afirma Bradshaw, “no contábamos con los componentes adecuados, no logramos encontrar el ingrediente divertido”, y añade que la plataforma no estaba lista: la combinación de mouse y teclado no era lo suficientemente práctica para los entusiastas que querían hacer sus propios bosquejos, dibujos o planos.

Hoy, las condiciones sí existen, y han motivado el replanteamiento del sempiterno modelo de negocio de la compañía en cinco áreas clave:

  • El abandono de las licencias perpetuas por suscripciones flexibles a la medida del usuario.
  • La participación de la compañía al nivel del consumidor.
  • La mudanza a la nube para facilitar a los usuarios el almacenamiento y la colaboración.
  • El desarrollo de apps (en su mayoría gratuitas) para dispositivos móviles.
  • La adopción de la impresión 3D desde el software y también desde el hardware.

Se trata de un ambicioso experimento que ya ha rendido frutos: “En 30 años quizá hayamos vendido 12 millones de copias de nuestro software profesional para computadoras de escritorio. Con las pantallas táctiles y el cómputo infinito podemos entregar esa clase de tecnología con apps como Sketchbook, aplicaciones en 3D que han creado 200 millones de usuarios para Autodesk en los últimos tres años y medio.”

El principal objetivo es llegar a más gente: “Hasta ahora hemos llegado a millones de diseñadores, arquitectos, desarrolladores de juegos y cineastas, pero hay decenas de millones de personas más que necesitan acceso a esa información de diseño.”

El vehículo de masificación han sido las apps para dispositivos móviles, y en los últimos años Autodesk ha publicado una cuarentena de ellas, la gran mayoría gratuitas. Buena parte de éstas busca aumentar la capacidad de colaboración y portabilidad entre usuarios dentro de sus productos de arquitectura, ingeniería y construcción, y productividad y manufactura, y están diseñadas para ser accesibles incluso para usuarios sin una formación profesional en CAD.

La compañía también tiene apps de otra naturaleza, que apuntan a liberar el potencial creativo de usuarios de todas las edades a través de las pantallas táctiles.

Pero ésta es sólo la mitad de la historia; esas apps están preparando el terreno para lo que algunos creen será una nueva revolución digital: la era de la impresión tridimensional accesible.

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Impresión 3d (ahora sí) para todos

Sabes que una tecnología alcanzó la fama cuando la ves en The Big Bang Theory. Si bien es cierto que la impresión 3D pasa por un momento de gran notoriedad, de acuerdo con la firma de investigación de mercado y análisis Gartner, esta tecnología acaba de superar su pico de popularidad y está por entrar a un periodo de calma, del cual surgirán nuevas soluciones, más prácticas y convenientes para los usuarios. Autodesk quiere estar ahí cuando eso ocurra, especialmente si consideramos que el gasto mundial en impresión 3D saltará de 1,600 millones de dólares (mdd) en 2015 a más de 13,000 en 2018, de acuerdo con estimaciones de la misma firma de análisis.

Hasta ahora, Autodesk ha sido conocida por su software de modelado de objetos en 3D, pero hoy quiere dar el salto a la impresión tridimensional, y piensa hacerlo principalmente de dos maneras: una, desarrollando su propia impresora de escritorio (y publicando planos y archivos CAD para que quien así lo desee pueda armar la suya), y la otra, impulsando Spark, una plataforma única capaz de trabajar con todo tipo de impresoras 3D.

Aunque la impresión 3D ha existido por más de 20 años, su alto costo la hacía accesible únicamente a un puñado de grandes compañías, particularmente de la industria automotriz o aeroespacial; ha sido en esta década que hemos visto un creciente número de compañías que quieren llevar esta tecnología a un ámbito más doméstico, entre ellas MakerBot, 3D Systems, FormLabs o, en México, MakerMex.

Todos esos intentos, aunque loables, están fragmentados del lado del software, y por ello generan muchos problemas para los usuarios. Bradshaw estima que hasta 70% de las impresiones 3D en equipos de escritorio falla, ya sea porque el programa no interpreta bien el modelo, la impresora no interpreta bien las órdenes del programa o porque los materiales no se fusionan de manera adecuada.

El CMO dice que el objetivo detrás de Spark “es crear una plataforma sólida, algo como Android”, y añade: “¿Por qué todo el mundo tiene que usar un software de impresión distinto? El espíritu detrás de esto es que queremos que la impresión en 3D despegue, y sentimos que hay mucho interés, expectativas, muchas cosas que pueden hacerse con la impresión 3D. El objetivo es mover hacia adelante a toda la industria al hacer que mucha gente tenga acceso a ella. Lo que intentamos hacer es ‘OK, ¿éste es el modelo que quieres imprimir? No está muy bien, pero sabemos cómo arreglarlo y lo arreglaremos por ti’, y automatizamos ese proceso tanto como podamos para hacerlo imprimible”.

El primer prototipo de la impresora de Autodesk salió de su taller Pier 9, en San Francisco, un sitio que alberga prácticamente cualquier tipo de equipo de fabricación que un maker pueda soñar: hay impresoras 3D de todo tipo (algunas usan plástico derretido que aplican a través de un tubo, otras usan láseres, otras polvos), cortadoras súper precisas que funcionan con agua o laminadoras de metal. La idea es poner todos esos aparatos a disposición del staff de la compañía y de un grupo selecto de individuos denominados “artistas en residencia”, que utilizan el software y hardware del taller para experimentar.

Otra de las iniciativas experimentales de Autodesk Research es el Proyecto Cyborg, que aprovecha las distintas herramientas de diseño de la empresa y la tecnología de la nube para investigar sobre Bio/Nano/Materia Programable, entre los que se encuentran objetos autoensamblables y virus programables para combatir el cáncer (aquí puedes leer una entrevista con Andrew Hessel, el biólogo encargado de esta iniciativa).

Bradshaw advierte que el futuro plantea enormes problemas de diseño, particularmente en lo que respecta al uso de recursos naturales, y que la clave está en reconocer que necesitaremos más diseñadores y gente capaz de resolver problemas para ayudar a este planeta a sobrevivir con miles de millones de personas más. “Poner esta clase de soluciones en las manos de gente que puede crear soluciones locales es fundamental. Esas personas no vendrán de Estados Unidos o Europa Occidental, vendrán de los países emergentes.” Con 75% de sus ingresos provenientes de fuera de Estados Unidos, el mapa de ruta de Autodesk refuerza su lógica.

Pero eso es a futuro, en palabras de su jefe de marketing. En el corto plazo, los planes de la compañía suenan igual de idealistas: “Queremos ayudar a nuestros clientes a tener una solución que se expanda más allá de la cancha del diseño. Queremos ser más ágiles, más fáciles de usar, tomar ventaja de la nube y la red, además de apoyar a los diseñadores e ingenieros con herramientas de análisis y simulación. Sacar provecho de todos esos recursos en la nube que ayudarán a nuestros clientes a trabajar mejor y de manera más rápida.”

 

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