Por Máximo Santos Miranda*

Que el aumento de la competencia en un sector productivo es algo que beneficia al conjunto de la economía y que amplía las posibilidades de consumo y elección del ciudadano de a pie, es algo que no es discutido por prácticamente ningún economista del planeta. Dicho lo anterior, si hay un sector en el que el aumento de la competencia es especialmente favorecedor del crecimiento y desarrollo económico de un país, ese es sin duda el sector financiero. Por lo tanto, si una economía quiere crecer de forma sana y continuada en el tiempo es necesario que las autoridades económicas potencien la competencia bancaria, estableciendo reglas de funcionamiento claras, estables e incentivando que sean cada vez más los actores que intervengan en el sector.

El sistema bancario mexicano está conformado por grandes entidades financieras multinacionales como BBVA, Banco de Santander, Citibank o HSBC y por otras entidades locales de dimensiones más reducidas. Si bien es cierto que el mercado bancario mexicano se ha venido modernizando en los últimos lustros, es necesario que nuevos intervinientes accedan al mercado y ofrezcan productos diferenciales que permitan al cliente elegir entre un cada vez mayor abanico de productos a unos precios cada vez menores.

En este contexto es donde se hace necesario que se desarrolle en México en los próximos años otros tipos de entidades bancarias alejadas de la banca tradicional como es el caso de la banca ética. Si bien en México se han intentado desarrollar diversos proyectos cuyo objetivo era manejar inversiones socialmente responsables y el uso del dinero ético, como son los casos de diversas Cooperativas de Ahorro y Préstamo, agrupadas en la Alianza Cooperativista Nacional (ALCONA) o el proyecto Fondeso emprendido por Rocío Mejía o proyectos urbanos como Banmacondo de Jesús Ramírez, lo cierto es que esto más que entidades financieras se pueden considerar entidades sociales que realizan funciones financieras.

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En Europa el referente de este tipo de banca es la entidad Triodos. Si bien existen otras entidades financieras éticas, es el grupo Triodos el gran dominador de este segmento de mercado. Pero ¿Qué es la banca ética y en qué se diferencia de la banca “tradicional”?

Países europeos en los que está presente el Grupo Triodos Bank:

  • Holanda
  • Bélgica
  • Reino Unido
  • Alemania
  • España
  • Francia

Podemos definir a la banca ética como aquel conjunto de entidades financieras que tienen exclusivamente como objeto de su negocio aquellas actividades económicas que se encuentran fuera del ámbito de la especulación y de las prácticas económicas habituales vinculadas a la economía de mercado. En definitiva, se trata de que este tipo de entidades financien aquellas iniciativas que persigan el desarrollo social mediante su colaboración en proyectos impulsados por ONGs, en el estímulo del comercio justo, la cooperación en bioeconomía y financiación de proyectos sostenibles, ecológicos y con un claro enfoque social.

Entre las características más importantes que configuran esta variante de la banca tradicional se encuentran:

  1. La maximización de la rentabilidad social, a través del fomento de actividades con un alto valor añadido social.
  2. La potenciación de la economía real, al mantenerse al margen de los mercados secundarios y especulativos. Esta característica ha dotado a este tipo de entidades de una notable resiliencia a las últimas crisis económicas y este hecho, como no podría ser de otra forma, ha impulsado su crecimiento tanto en lo que a la captación de nuevos clientes se refiere, como al número de productos bancarios ofertados.
  3. La transparencia en las actividades que llevan a cabo, permitiendo el acceso directo a los clientes de toda la información vinculada a los proyectos desarrollados. Un acceso a la información que es proporcionada a través de publicaciones propias o de las páginas web de las entidades. Igualmente, la transparencia puede ser observada en el funcionamiento del proceso de toma de decisiones, ya que, al tratarse de sujetos sin ánimo de lucro o cooperativas, se fomenta la participación de los socios y de los clientes de una forma activa, independientemente del peso que tengan en la organización.

Todos los proyectos en los que se involucra, no sólo son evaluados por comités financieros que analizan la viabilidad económica del mismo, sino también por comisiones éticas que realizan una valoración del impacto social del proyecto y del cumplimiento de los estándares que configuran los principios descritos anteriormente.

Muchos sectores económicos mexicanos podrían verse beneficiados por el financiamiento que pudiera proporcionar este tipo de banca, al mismo tiempo que muchos inversionistas o ahorradores encontrarían un canal adicional en el que depositar su dinero. Pero para que este tipo de banca pueda instalarse y desarrollarse en México en los próximos años, el primer paso es dar a conocer de su existencia y bondades al gran público y con ello se establezcan unos cimientos sólidos que permitan su implantación.

Obviamente este tipo de banca también persigue la obtención de beneficio, pero no a cualquier precio. La economía mexicana se podría ver además muy beneficiada, ya que facilitaría la inclusión en el sistema bancario de esa gran masa de mexicanos que carecen de cuenta bancaria y que según los últimos datos podría alcanzar a casi la mitad de la población.

La banca ética ya opera en Europa desde hace cuatro décadas y en general sus clientes se sienten muy satisfechos. Se trata de entidades pequeñas pero muy transparentes, en donde tanto los depositarios como los prestatarios conocen en todo momento cual es la finalidad que se le dará a ese recurso, y ese dinero se destinará principalmente al cuidado del medio ambiente, a la cultura, a las artes y a la inclusión social, valores muy demandados por amplias capas de la sociedad occidental, especialmente por aquellas personas que tienen una franja de edad comprendida entre los 25 y los 45 años.

En España el Grupo Triodos contará con unos 700,000 clientes al finalizar el año 2017 y los fondos en el depositados alcanzarán los casi 8,000 millones de euros al concluir este ejercicio. Si bien estas cifras están muy lejos de las manejadas por las grandes instituciones financieras españolas, lo cierto es que los números alcanzados por el grupo triodos en España son respetables y los ritmos de crecimiento interanuales son elevados. El resto de entidades bancarias éticas españolas son mucho más pequeñas, aunque también es cierto que su puesta en marcha permite que ciertos sectores económicos puedan acceder a créditos que de otra manera les serían difíciles de obtener de parte del sistema bancario tradicional.

Sin embargo, también es necesario concluir que no todo son ventajas en este tipo de hacer banca, y es que su mayor inconveniente radica en la menor rentabilidad que suele ofrecer por los productos que comercializa. El hecho de no estar enfocada a la especulación ni a operaciones complejas y arriesgadas no permite a este tipo de entidades obtener más que rentabilidades moderadas y, por tanto, solo atractivas para clientes con un perfil conservador en sus inversiones. Es decir, se trata de inversiones en que los depositantes prefirieren la seguridad a la rentabilidad en sus ahorros, al mismo tiempo que sus clientes presentan un sesgo muy concreto hacia la consecución de inversiones socialmente responsables que contribuyan al progreso de la sociedad de forma sostenible y medioambientalmente responsable.

*Máximo Santos Miranda es Doctor en Economía y experto en temas de banca, finanzas y hacienda.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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