El turismo es un sector clave para México. En los últimos 10 años, su contribución a la economía ha sido del 8.5% en promedio y ha generado alrededor del 6% de empleos del total nacional. A nivel mundial, es la octava potencia por número de turistas internacionales. En América Latina, nuestro país ocupa el primer lugar. A la vez, es estratégico, por contar con una de las cadenas productivas más extensas de la economía, que va desde la producción de alimentos y bebidas, la fabricación de artesanías, restaurantes y hoteles transporte y almacenaje, hasta los servicios de salud, esparcimiento y educativos, entre otros.

México cuenta con vasta experiencia en turismo. El modelo de desarrollo se remonta a la década de los 70, cuando, a través de un impulso gubernamental, el país definió su política turística, con la creación del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), a través del cual promovió la creación de cinco enclaves turísticos, llamados Centros Integralmente Planeados (CIP), dispuestos en varios puntos del territorio nacional: Cancún, Quintana Roo; Ixtapa-Zihuatanejo, Guerrero; Loreto y San José del Cabo, Baja California Sur; y Huatulco, Oaxaca. El impulso fue enorme. Tan exitoso fue, que hoy son nuestras cartas de presentación más importantes en el mundo, y las áreas de crecimiento económico más sólido.

Así, se potenciaron diversos destinos que, al año 2016, contaron con una elevada capacidad hotelera, al igual que con el arribo de un destacado número de turistas. Sobresalen la Riviera Maya (13.67 millones de cuartos y 4.03 millones de turistas) y Los Cabos (4.61 millones de cuartos y 1.45 millones de turistas).

Asimismo, con el paso del tiempo, la política turística se centró en la captación de divisas, el fortalecimiento de la identidad nacional, la consolidación de la infraestructura en centros turísticos de alto nivel, así como en la estrategia de diversificación de los destinos: además de “Sol y playa”, se fomentó el turismo médico, el de negocios, el de naturaleza y el cultural.

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La clave en la consolidación de los destinos mencionados se centra en la integración del encadenamiento productivo y, más particularmente, en la creación de clústeres turísticos que contribuyan a incrementar el contenido nacional en bienes y servicios turísticos, que se traduzca en crecimiento económico regional a través del empleo y, con ello, se generen las condiciones para un desarrollo económico sostenible y sustentable.

El establecimiento de clústeres turísticos debe adoptarse en un marco en el que la interconectividad, la infraestructura, la seguridad integral del viajero, así como un modelo de negocios colaborativo y sustentable, prevalezcan y forjen los pilares de la competitividad en el futuro. En este sentido, la próxima administración tiene un reto importante: definir el establecimiento de nuevos clústeres turísticos y potenciar los ya existentes.

El desarrollo de una política industrial turística, la infraestructura y la educación son las principales herramientas. En el caso de la infraestructura, la próxima administración ya cuenta, entre otras acciones, con tres proyectos prioritarios: consolidar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, construir el Tren Maya que recorrería la ruta Cancún-Tulum-Calakmul-Palenque, y dotar de cobertura de internet a todo el país.

No obstante, es acuciante el diseño de un modelo educativo que integre el turismo mediante el desarrollo regional y de la propia comunidad donde se imparte, el cual debe incluir una base de valores importantes, desde la honradez y el cuidado al medio ambiente, hasta la capacidad de relacionarse con la gente, entre otros. No es suficiente empezar desde la educación superior: se debe comenzar desde la educación básica.

Sumado a lo anterior, la formación y profesionalización de capital humano altamente cualificado y competitivo es la base para generar empleos mejor remunerados. Una política turística holística deberá ir más allá de los subsidios al desempleo y, en su lugar, ejercer una verdadera línea de acción orientada a la capacitación y certificación de las personas.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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