El maridaje es el sutil arte de buscar el equilibrio de sabores entre un plato y una bebida. Y aunque cuando hablamos de una comida o cena elegantes las visualizamos acompañadas con vino, hay otra gran tendencia imponiéndose: maridar con whisky.

El maridaje no es una ciencia, aunque requiere de constante experimentación. En muchas ocasiones depende del paladar, aunque en otras tantas es un juego de corazonadas que llevan a mezclas deliciosas. Andar el camino entre uno y otro hace que la aventura de mezclar sabores sea realmente divertida.

El whisky se puede tomar puro, con un toque de agua o con hielo, como bien dice Ann Miller, Brand Ambassador de Chivas Brothers: “Un whisky se toma mejor como a uno le guste, y con buena compañía”, y claro que también se puede maridar, especialmente con carnes rojas que contengan salsas afrutadas y postres con frutos secos como la avellana o la nuez.

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Para un whisky cálido, con niveles de sensación de madera muy altos y de características intensas, como es el caso de The Glenlivet Founder’s Reserve, el mejor maridaje se logrará con una carne preparada al carbón o a la parrilla. Es recomendable usar salsas fuertes de mostaza, champiñones o especies de mucha intensidad.

¿Que elementos se deben tomar en cuenta para maridar una buena comida con whisky? Como en toda experiencia de maridaje, lo fundamental es reconocer los sabores y aromas tanto del whisky como del plato a degustar.

The Glenlivet Founder’s Reserve tiene un suave tono dorado, aroma a cítricos, un acabado suave, cremoso y largo, por eso, para maridar con él se requiere que la comida también sea intensa y profunda.

Desde su primer detalle aromático existen notas de manzana verde, pera y vainilla, este destilado crece en el abrigo de las montañas escocesas en la región de Speyside, que es reconocida internacionalmente como el corazón de la destilación del whisky single malt.

Durante las catas de whisky, a menudo se recomienda añadir un poco de agua, pero cuando se trata de maridarlo con comida, es mejor degustarlo puro. El agua, cuando se añade al whisky, realza aromas que no son los más apropiados cuando lo que se busca es centrarse en los sabores.

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Claves para disfrutar

Antes de comenzar a disfrutar de la comida y la bebida, procura que tu paladar esté limpio y fresco, por lo que se recomienda beber sorbos de agua mineral entre los diferentes platillos.

Para realizar un buen maridaje con whisky es necesario combinar las sensaciones que se encuentran en el licor, con comidas que aporten características similares a lo que se está bebiendo. Para encontrar este equilibrio, juega un papel fundamental las características de aroma, textura, olor y sabor entre ambos elementos.

En cualquier maridaje, como en una cata, lo más importante es recordar que no hay prisa; disfrutar de un buen whisky es tomarse el tiempo necesario para llegar al centro de su corazón.

 

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