Estaban un zorro y un gato al lado de un árbol. El zorro fanfarroneaba sobre lo astuto que era. “Tengo toda clase de trucos bajo la manga” decía. “Tan grande es mi inteligencia y tan rápido es mi pensamiento que, apenas oigo que se acercan los perros, se me ocurren al instante 100 maneras distintas de escapar”. El gato, sumamente impresionado, le respondía con humildad: “Yo, en cambio, cuento con una sola manera de escapar, si es que escucho a los perros. Consiste en subirme a un árbol. Reconozco que no es un método muy emocionante, ni ingenioso, pero a mí me funciona. Quizás algún día me puedas enseñar otras alternativas de escape”. El zorro le sonrió con vanidad y, mirándolo con desdén, le dijo: “Sí, quizás, cuando tenga tiempo”.

Al rato, oyeron que se acercaba una jauría de perros de caza. “¡Ya vienen!”, exclamó el gato, quien, en un segundo, ya estaba arriba del árbol. El zorro se quedó petrificado, pensando cuál de todos sus trucos de escape iba a usar. Paralizado por la decisión, esperó demasiado y los perros le cayeron encima.

Desde aquí podemos disparar hacia múltiples lugares. Si miramos hacia nuestras empresas, ¿contamos con líderes zorros o gatos? Antes de responder la pregunta basándonos en el final de la pequeña fábula, rastreemos un poco su origen.

Se cree que esta historia (y las múltiples versiones que existen sobre ella) se remonta a un fragmento poco conocido del poeta lírico griego Arquíloco: “Muchas cosas sabe el zorro, mas el erizo sólo sabe una gran cosa”.

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Pero no sería hasta 1953 que el relato sería conocido por todos, cuando Isaiah Berlin, el célebre politólogo y pensador británico, publicó un famoso ensayo llamado “El erizo y el zorro”, que le dio una enorme popularidad.

En éste, Berlin divide a las personas (se refiere, sobre todo, a pensadores y escritores, pero nosotros aquí podemos pensar en líderes o mánagers de nuestras propias organizaciones) en dos categorías: los erizos y los zorros.

Los primeros tienden a simplificar la complejidad del mundo y concentran sus diferentes talentos, aptitudes y capacidades en un único concepto.

Los zorros, por su parte, no pueden hacer esto; no pueden reducir la diversidad a una sola idea y, por lo tanto, están constantemente moviéndose entre una inmensa variedad de ideas y de experiencias. En la fábula, el zorro representa lo negativo y el erizo, convertido en gato, lo positivo. Cuando hablan de lo que harían en caso de que vinieran los perros, el zorro se jacta de tener muchas artimañas para poder escapar. El segundo, en cambio, reconoce tener sólo una.

Pero, ¿qué es mejor para un mánager? Hay personas que siempre intentan hacer algo diferente para tener mejores resultados. Como los trucos del zorro, estos líderes se valen de distintos medios para desafiar, una y otra vez, al equipo que tienen a cargo, mediante la exigencia de nuevas tareas, la difusión de nuevas ideas, siempre abriendo más y más el abanico de estrategias y modos de trabajo.

¿Conviene tener muchas opciones? Según la fábula, es muy probable fallar por no elegir la óptima y más efectiva. Una gran cantidad de iniciativas nos puede dispersar y perder la eficacia original, la que nos mantiene vivos.

Entonces, ¿conviene quizás afianzarse a una sola cosa y hacerla bien? El erizo (o el gato) parece estar más en sintonía con una visión más conservadora del liderazgo o de los negocios: la mejor gestión es la que se dedica a menos cosas. El problema es que podría suceder que alguna vez no sean perros los que se avecinen, sino leopardos, o panteras, que trepan árboles… O también, podría ocurrir que, en el momento en que vinieran los perros, no hubiera árboles cerca. ¿Qué pasaría entonces? ¿Es bueno el conocimiento del especialista, que repite y repite su fórmula de éxito ante los distintos desafíos?

O, a veces, más que seguir aprendiendo, ¿debemos dominar el arte de desaprender? Es decir, aceptar y valorar lo que nos ha rendido cuentas en el pasado, pero reconocer que, en un mundo cambiante, volátil e incierto… sólo sobrevivirá el que mejor se adapte a las nuevas circunstancias, las cuales (para bien o mal de zorros y gatos) están en constante cambio.

*Norbert Monfort es CEO de Monfort Ambient Management y profesor del ESADE.

 

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Twitter: @monfortnorbert

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