A lo largo de la vida profesional, me han pedido en muchas ocasiones que escriba cartas de recomendación. Siempre que recibo esta solicitud, siento un hueco en el estómago. ¿Qué voy a decir? Recomendar nunca es una tarea sencilla. Podemos quedarnos cortos cuando se trata de una persona valiosa y tampoco queremos sonar exagerados. Muchas veces, no he sabido que es lo que debo de decir, porque, en honor a la verdad, hay ocasiones en que no hay mucho de bueno que decir. Negarse, no es opción. Mentir para salir del paso es la peor de todas las posibilidades.

Por otra parte, pedir una carta de recomendación también tiene sus dificultades. Solicitar un documento de referencia es darnos cuenta de que necesitamos de una llave que nos abra la puerta para el campo laboral o de estudio al que anhelamos acceder. Una carta de es el salvoconducto que nos permitirá avanzar o detenernos en el proceso de selección laboral o académica donde se recomienda a determinada persona por sus habilidades y aptitudes, demostradas con anterioridad. Por lo tanto, es necesario elegir muy bien a quien nos va a recomendar.

Una carta de recomendación es un instrumento poderoso que va a comunicar un mensaje sumamente importante, por eso es un arma de doble filo. Expresa algo de quien va a ser recomendado y también de quien recomienda. En esa condición, saber interpretar los significados de estas cartas nos ayuda a entender dos cosas: qué dice, cuándo hacer uso de ciertos formatos cuando nos solicitan este documento y qué dilucidar cuando un candidato nos presenta una de estas posibilidades:

  • El formato de internet. Es una fórmula que nos lleva a cumplimentar un requisito sin que se muestre gran compromiso. Cuando recibimos una, hay que sospechar. Es el formato típico que se usa cuando el recomendado no inspiró a quien la escribió, por lo que podemos imaginar que no tuvo un gran desempeño. Definitivamente, tampoco es opción recurrir a los muchos formatos que están disponibles en línea cuando somos nosotros los que vamos a emitir la carta. Hacer eso es lo mismo que no hacer nada.
  • El formato que viene en los procesadores. Algunos procesadores de textos como Word tienen una sugerencia de formato, el templete es bueno pues cumple con las formalidades básicas ya ordenadas en la estructura de la carta, es decir, la fecha alineada donde debe estar, la introducción, el desarrollo, la despedida, la firma y todo lo que se necesita. Es útil, sin embargo, debe dársele formato y es muy recomendable imprimirle sellos de identidad para que no luzca como un machote rellenado en forma automática.
  • Hablar de fortalezas y debilidades. Usar el formato FODA es una receta muy eficiente ya que apela a desempeños medibles del candidato y nos da estándares objetivos por los cuales podemos valorar la pertinencia de quien la presenta. Se puede evaluar si las fortalezas que se presentan serán un valor en el futuro y si lo que se valora como debilidades se constituirán como un obstáculo, pone a la persona en perspectiva de las oportunidades de desarrollo que presenta el candidato y alerta sobre las amenazas que se pueden presentar.
  • El formato libre: Se recomienda cuando el candidato se conoce bien, es decir, cuando vamos a hablar de una persona cercana de la que podemos resaltar aquello que sabemos que constituye un punto que puede constituir una ventaja competitiva. Asimismo, si no queremos dar una buena recomendación, el formato libre nos permitirá dar a conocer en forma matizada aquello que no resultó bien ni es tan glorioso del candidato.

En términos generales, una carta de recomendación deberá de dar a conocer las partes brillantes del candidato. Sin embargo, en algunas ocasiones nos vemos obligados a dar una recomendación de alguien que no tuvo un desempeño brillante. En esos casos, para hacer honor a la objetividad, también tenemos una receta. Debemos empezar con algún aspecto positivo, luego mencionar aquello que puede ser una debilidad del candidato y terminar con otro aspecto positivo si es que esto es posible.

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Insisto, una carta de recomendación es un arma de doble filo ya que como dije anteriormente, habla de quien la solicita como de quien la emite. Es un documento que debe ser redactado con sumo cuidado y debe ser leído con el mismo comedimiento. Si hemos solicitado una carta para ser admitidos en una nueva posición de trabajo o en un programa académico, es de vital importancia que estos documentos contengan información que ayude al reclutador a poner atención en nosotros. Si las cartas que nos han expedido no nos van a ayudar, es mejor no presentarlas y buscar a otra persona para que las emita.

Si de lo que estamos hablando es de un antiguo empleador con el que las cosas no terminaron en forma adecuada, es muy importante revisar la carta. Si el documento no va a pasar por nuestras manos y tenemos sospechas que lo que se va a decir no es positivo, lo mejor es advertir al reclutador con anticipación. Lo peor es toparnos con la sorpresa de haber sido rechazados por una mala recomendación, a pesar de haber cumplido con todos los requisitos necesarios para ser incluido.

Por último, una carta de recomendación seria debe incluir los datos de contacto de quien la emite. Esto, en caso de que el reclutador quiera profundizar en lo que se expresa en el documento. Cuando una carta de recomendación no contiene estos datos, el filo corta en ambas direcciones, va en contra de quien la firma y de quien es sujeto de la recomendación. Hago hincapié en la relevancia de sentarse a reflexionar las ideas que se van a plasmar en este documento ya que tienen impacto en el futuro de otras personas. Por lo tanto, hacerlo en forma descuidada no es opción deseable para ninguna de las partes.

El reto de quien redacta y de quien lee una carta de recomendación son los mensajes encriptados que podemos estar mandando. Unos cuantos párrafos nos sirven para poner con sinceridad lo que pensamos de cierto individuo. Así, en forma escueta, se abre un universo que nos revela la verdad de una persona significó para otra. El tema es serio, en más de un sentido. Puede ser la llave que abra o que lo cierre un candado importante para alguien más.

 

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