Si Andrés Manuel López Obrador gana la presidencia, México construirá dos refinerías en Tabasco y Campeche que impulsen la autosuficiencia energética nacional.

La inversión para ambos complejos energéticos, que producirían 300,000 barriles de combustibles diarios, sería de 6,000 millones de dólares (mdd), revela Rocío Nahle, coordinadora parlamentaria de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y cerebro energético del líder de las encuestas presidenciales, en entrevista con Forbes México.

“Tenemos una visión clara: producir en México. Tenemos que producir energía, combustible, generar valor agregado. Si queremos mostrarnos fuertes ante el mundo, tenemos que fortalecernos de forma interna para salir y convivir con todo el exterior, sobre todo en un sector tan importante como el de energéticos”, comenta la diputada.

Ambas refinerías se concluirían en tres años, con una inversión anual de 2,000 mdd. “Si buscas financiamiento, la refinería se paga sola, si la operas bien, en cinco años”, precisa la ingeniera petroquímica egresada de la Universidad Autónoma de Zacatecas.  Su equipo ya contempla los terrenos en Atasta, Campeche y Dos Bocas en Paraíso, Tabasco donde iniciarían las edificaciones industriales.

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El analista energético de la firma Caraiva y Asociados, Ramsés Pech, estima que una nueva refinería costaría entre 6,000 y 8,000 mdd.

Para lograr este plan, el gabinete de Morena reajustaría, desde Hacienda, el presupuesto de Petróleos Mexicanos (Pemex), pues la administración pública cuenta con grandes recursos, pero desperdiciados en gasto corriente y compras irrelevantes.

La funcionaria recuerda que, durante los últimos tres años, su partido ha propuesto en el Congreso una ley de austeridad y reajuste gubernamental con ahorros por 400,000 millones de pesos (21,000 mdd aproximadamente, según el tipo de cambio actual), que cada año termina en la congeladora legislativa para no reducir el “excesivo” gasto corriente del gobierno mexicano.

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Asociaciones y retos

Nahle considera que la administración de Enrique Peña Nieto debilitó a las empresas estatales, y eso no conviene a un país petrolero como México.

Durante la discusión de la reforma, ejemplificó con casos como los de Noruega y Arabia Saudita, países que “cuidan muchísimo su seguridad energética”, pero para ella, México va “en un sentido contrario”.

No obstante, la mujer propuesta para ser secretaria de Energía si López Obrador es electo presidente de México, no descarta una Asociación Público-Privada para construir las refinerías.

“No estamos cerrados a ello. Se vería la conveniencia. Estamos abiertos a todo. Eso es claro”. Al preguntarle por gigantes como Shell, con quien Pemex ya comparte una refinería en Texas, Deer Park, comentó que primero se analizaría, y si es viable financieramente, pondrían sobre la mesa ir de la mano con una empresa.

Estos planes se gestan mientras Pemex enfrenta uno de los peores momentos productivos de su historia. La extracción de crudo ha caído a niveles mínimos en 17 años, a 1.9 millones de barriles diarios. Además, la importación de gasolina representa 70% del consumo nacional, con el sistema nacional de refinerías produciendo por debajo del 40% de su capacidad.

La idea de una refinería no es nueva para la empresa productiva del Estado. El 6 de julio de 2017, el entonces director general de Pemex, José Antonio González Anaya, admitió que un complejo refinador es posible, pero debe estar ubicado en un puerto, cerca de costas mexicanas.

No es la única compañía interesada en construir refinerías para venderle gasolina a los mexicanos. La firma estadounidense Raven Petroleum planea un complejo refinador para exportar combustible a nuestro país, con una producción de 55,000 barriles diarios.

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La diputada comenta que empresas como Raven pueden vender su gasolina también en otros mercados y duda que una empresa esté pensando en hacer una refinería sólo para alimentar a México, pues sería un error tener una visión focalizada hacia un solo país.

“Nuestras refinerías van a ser para autosuficiencia, y en su momento, no puedes aislarte del mundo, también tienes que ir acompañado por una visión global”, afirma Nahle.

De forma paralela, planea integrar un plan de mantenimiento para las seis refinerías, pues actualmente, el gobierno “no tiene un programa de mantenimiento preventivo y correctivo, ese es el problema de Pemex”.

El pasado 8 de febrero de 2018, el titular de Sener, Pedro Joaquín Coldwell, detalló que Pemex ha tenido pérdidas cuantiosas en la refinación de combustibles por tres factores: un precio único para todo el país sin descontar los costos de transporte, refinerías tecnológicamente obsoletas y paros no programados por fallas en el suministro de sus plantas de luz, agua e hidrógeno.

El funcionario defendió la reforma energética al recordar que Pemex tuvo que construir un complejo refinador fuera del país (Deer Park, Texas) porque la legislación previa no permitía esa clase de alianzas con el sector privado.

Nahle argumentó que no se necesita una reforma energética para construir una refinería en México. Además, argumentó que nuestro país cuenta con expertos petroleros calificados. Sobre la tecnología que necesita ese segmento, dijo que para eso existen las transferencias, que, en algunos casos, ni siquiera cuestan.

Rocío Nahle, coordinadora parlamentaria de Morena (Foto: Cámara de diputados).

 

Dos visiones

Las diferencias entre los proyectos del actual secretario de energía y Nahle son abismales. Basta con revisar su trayectoria. Coldwell, licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana, ha sido gobernador, diputado y senador de Quintana Roo; embajador de Cuba, secretario de Turismo y hasta negociador de la paz en Chiapas, pero no había ocupado cargos públicos vinculados al sector energético hasta esta administración.

El vínculo de Coldwell con el sector energético son sus participaciones accionarias en gasolineras y una planta de distribución de combustibles en Cozumel, negocios familiares que detalló públicamente durante 2014 ante acusaciones de conflicto de interés tras la reforma energética.

Nahle, ingeniera petroquímica egresada de la Universidad Autónoma de Zacatecas, parece tener más experiencia previa en el sector energético. Ha desempeñado cargos de ingeniería supervisora en Pemex, incluidos sus complejos petroquímicos de Pajaritos, Cangrejera y Morelos. En el Congreso, es integrante de la Comisión de Energía, Recursos Hidráulicos, de la Cuenca de Burgos y para el seguimiento a los órganos reguladores del sector energético.

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Revisarían contratos

Al mencionarle el nerviosismo entre empresarios y analistas que ha despertado el precandidato de Morena por sus intenciones de revertir la reforma energética mediante una consulta pública, Nahle responde que todo lo que se ha dicho sobre la reforma energética es una mentira.

Hoy, muchos inversionistas, empresarios mexicanos que creyeron que iban a estar mejor, están bastante alarmados. Hablo desde plataformas que están paradas sin producir, de prestadores de servicios, de contratistas, de gente que tiene representaciones en México, de tecnólogos y firmas industriales que no tiene trabajo. Mira cómo está Tabasco, Campeche, Veracruz, abandonados. No creo que estén nerviosos“.

En diciembre de 2017, Tabasco registró la mayor tasa de desempleo del país (6.7%), de acuerdo con los Indicadores de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El resto de las entidades que menciona se mantienen ligeramente por encima del promedio nacional.

Sobre respetar los contratos de las empresas que ya ganaron campos en las rondas del gobierno actual, Nahle comenta que se revisarían cada uno. “Sería una irresponsabilidad no hacerlo”.

“Si ganaron bien y no hubo tráfico de influencias, no tienen nada de qué preocuparse. Si hubo corrupción, entonces sí va a haber problema”.

Sobre la posibilidad de más licitaciones en el sector, Nahle responde que deben esperarse los primeros resultados.

El gobierno adelantó que Eni, Hokchi y el consorcio Fieldwood y Petrobal comenzarán a producir petróleo en nuestro país en 2019, pero tendrán que decidir, junto con Pemex, si refinarán el producto en México o fuera del país.

“Lanzan rondas sin saber cuáles son los resultados de las primeras adjudicaciones. Tenemos que ver cuáles son, mínimo, de las primeras que se hicieron. Si son buenos, vamos a hacer más. Hay que medir en este tipo de cosas, algo que no se ha hecho hasta ahorita por el gobierno de Peña Nieto”, dice Nahle.

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¿Y las energías limpias?

Nahle asegura que las energías renovables serían una prioridad para su posible administración.

“Todo el mundo va caminando hacia allá y nosotros lo tenemos que hacer. Tenemos que ofrecer alternativas. México tiene muchísimo sol”.

Nahle piensa que la eólica va muy lenta, quiere rehabilitar las 62 hidroeléctricas del país, abandonadas, según ella, para dar paso al gas natural.

Sobre la energía nuclear, ella comenta que la planta de Laguna Verde es “muy noble” —produce 3% de la energía del país— con 39 años de operaciones sin problemas significativos.

Aunque no es un foco de prioridad para Morena, reconoce que se trata de una tecnología que debe investigarse más, particularmente en el Instituto Nacional de Ingeniería Nuclear (ININ).

“Se hace investigacion fenomenal allí, no sólo para energía, sino hasta para medicina. Tenemos claro que hay apoyar e invertir en el ININ, porque te da para energía y para otras cosas”, dice Nahle.

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