En el espacioso vestíbulo de la oficina de Gui­llermo Gutié­rrez Saldívar el tiempo parece detenido: reina el silencio, no hay indicios de activi­dad. En cambio, hay lo que ninguna otra oficina en el mundo tiene: un autorretrato a lápiz de Diego Rivera, acompañado de varias decenas de lienzos originales de otros gigantes como David Alfaro Siqueiros, Juan O’Gorman, Juan Soriano, Dr. Atl, Rufino Tamayo, María Izquierdo y varios más.

Ingeniero químico, el CEO de Grupo Idesa no es un hombre de arte, pero fue tocado por la fortuna desde su nacimiento. Su padre, Pascual Gutiérrez Roldán, fue cercano colaborador del ex presidente Adolfo López Mateos, y dirigió en los años de 1950 la en­tonces poderosa Pemex y creó una extraordinaria colección privada a base de comprar cuadros directa­mente a los artistas.

Pascual Gutiérrez también dejó a sus hijos un negocio en marcha, con el cual ellos y sus socios buscan ahora dominar el omnipresente sector de los plásticos y se expan­den a otros campos gracias a las bondades de la reforma energética.

Idesa, la compañía en la que la familia Gutiérrez Saldívar es mayo­ritaria con 26% de las acciones, es la socia mexicana de Etileno XXI, un complejo petroquímico de 4,720 mdd y el más grande construido en México en los últimos 30 años.

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Etileno XXI producirá polietileno y otros materiales que se suminis­tran a compañías que los transfor­man para que luego otras industrias elaboren desde tinacos, partes au­tomotrices, juguetes, telas de vestir, envases de alimentos y recipientes de pintura, hasta envolturas para las compañías de botanas.

Ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz, Etileno XXI es el pase de Idesa a las grandes ligas: se espera que el complejo genere ventas por 1,200 mdd anuales cuando funcio­ne a toda su capacidad el año que entra, lo que a Idesa, pese a ser socio minoritario en el complejo, le podría permitir duplicar sus 650 mdd de ingresos y 70 mdd de flujo operativo (ebitda, por sus siglas en inglés), según estimaciones del propio Gutiérrez Saldívar “Es la mayor inversión que he­mos realizado en la historia de Idesa, que está cumpliendo 60 años”, expone José Luis Uriegas, director general de Grupo Idesa.

Pemex había sido el más im­portante jugador en el negocio de los petroquímicos, pero a partir del gobierno de Vicente Fox esa actividad pasó a segundo plano, los complejos se rezagaron tecnológi­camente y ello abrió las puertas a las empresas privadas.

Hoy el plan de Idesa y sus socios brasileños de Braskem es que Etileno XXI sustituya el polietileno que abas­tecen las petroquímicas estadouni­denses desde sus plantas en Texas.

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Son importaciones con valor de 1,500 mdd y que representan más de 60% del polietileno consumido en México. “Se importan más de un millón de toneladas de plástico y queremos desplazarlas, no totalmen­te pero sí una parte muy importan­te”, añade Uriegas.

El déficit en la balanza comercial petroquímica se ha venido acrecen­tado los últimos 10 o 15 años, afirma Leticia Armenta, investigadora del Tec de Monterrey, quien concuerda en que Etileno xxi hace posible sustituir importaciones.

Dos de las plantas del complejo son de alta densidad y una de baja densidad, con la intensión de cubrir la amplia gama de artículos plásti­cos tanto flexibles como rígidos.

Fundada en la década de 1950, Idesa se conforma de seis filia­les dedicadas a la producción de materiales sintéticos usados en la fabricación de textiles, botellas de pet, zapatos tenis, cosméticos, lubricantes, agroquímicos, taurina (sustancia empleada en bebidas energizantes), productos farmacéuticos y un largo etcétera. Una de esas filiales se especializa en el abasto y manejo de químicos, otra en el almacenamiento y una más en la operación logística de estos subproductos.

Detrás de Idesa están familias de la élite mexicana. Una es la del acaudalado Carlos Slim, a través de Grupo Inbursa, y otra la de los Del Mazo, emparentada con el presi­dente Enrique Peña Nieto y repre­sentada en el consejo de la com­pañía por Iván del Mazo Múzquiz. “Idesa es una compañía formada por un grupo de amigos”, confiesa Gutiérrez Saldívar.

La valuación actual de Idesa puede ser de 420 mdd, resultado de multiplicar por seis su flujo operati­vo de 70 mdd, pero con Etileno xxi podría duplicarse y llegar a 800 o hasta 1,000 mdd, calcula el CEO. “Es una estimación personal”, aclara Gutiérrez Saldívar.

“Todo ese ebitda (generado por Etileno xxi) puede regresar de inmediato a los dos socios porque es un proyecto que tiene una aporta­ción de capital y otra en deuda su­bordinada”, dice Gutiérrez Saldívar.

El accionista mayoritario en Eti­leno XXI es Braskem, empresa en la que tienen acciones la petrolera es­tatal brasileña Petrobras y el gigante privado Odebrecht, compañías que efrentan juicios por corrupción en el país.

La industria del plástico tiene en México un mercado de 2 millones de toneladas, y con dos rasgos que fascinan a los negocios: crece a una atractiva tasa de 7% y aún tiene mucho para expandirse.

La sustancia base para elaborar plásticos es el etano, un componente del gas natural que se obtiene de yacimientos petroleros, y con el cual sólo se elabora etileno. Entre los usos más comunes del etileno está la elaboración de plásticos de polietileno.

El consumo anual de plástico por persona en México es de 12 kg, mientras que en Estados Unidos y Europa es de 33 kg.

Eso ya comenzó a cambiar: al enlazarse México más intensa­mente a las cadenas productivas automotriz y electrónica, la deman­da de plásticos aumentó, destaca Armenta, del Tec de Monterrey. “Vemos un mercado boyante en México”, asegura Paloma Alonso, vicepresidenta de Packaging & Specialty Plastics para al de Dow, compañía estadounidense con más de medio siglo en el país.

El polietileno vive una época do­rada en el mundo. El consumo global es de 90 millones de toneladas y crece a 4%, lo que suma a la deman­da 3 millones de toneladas cada año y explica la aparición de complejos petroquímicos en distintas regiones, como el propio Etileno xxi, que es menor en tamaño a plantas de escala global pero que es enorme, agrega Paloma Alonso.

Etileno xxi no la tiene sencilla. Las petroquímicas del sur de Estados Unidos le llevan años de ventaja en la relación con grandes consumido­res en México, como son Polyrafia, Fol-Mex y Starplast, además de que gracias al shale gas tienen exceso de etano, y mucho de ese gas lo conver­tirán en etileno y polietileno.

Dow misma está en pie de guerra. El próximo año echará a andar una planta de 600 mdd que producirá 2 millones de toneladas de polietileno en suelo texano de la costa del Golfo de México, para desde ahí suminis­trar a sus clientes en al.

“Nos consideramos proveedores locales (en México), tenemos una cuota de mercado muy razonable y vamos a tener nuestro espacio como lo hemos tenido siempre”, afirma Alonso con total seguridad.

Gutiérrez Saldívar sabe que la sustitución de las importaciones no ocurrirá por ahora.

De las 500,000 toneladas de polietileno que saldrán de Etileno xxi, sólo un tercio se quedará en el país y el resto se irá a Asia, Europa y al propio Brasil, gracias a los brazos comerciales de sus socios.

“Braskem es hoy el productor de polietileno más grande de Améri­ca, por encima de Dow o Exxon”, expresa Gutiérrez Saldívar.

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Tras el petróleo

Los planes de Idesa van más allá de Etileno XXI, así que lo que menos quiere es ser vista como una empresa favorecida por el gobierno. “Idesa quiere estar en todo lo que tiene que ver con energía”, indica Gutiérrez Saldívar.

Tiene por arrancar una planta de producción de cianuro, utiliza­do en minas como reactivo para la extracción de oro y plata, en socie­dad 50-50 con la empresa alemana Cyplus. “Ese proyecto arranca en agosto –según Gutiérrez Saldívar–. Va a generar 15 mdd de flujo opera­tivo (a Idesa)”.

Y por supuesto, Idesa también está en el negocio de las licitaciones. En sociedad con la canadiense Inter­national Frontier Resources (irf), creó Tonalli Energía, una de las empresas participantes en la Ronda 1.3 con la que el gobierno mexicano licitó 26 campos petroleros.

Tonalli Energía compitió por cua­tro campos, pero quedó en segundo lugar en dos de ellos, y en tercero y cuarto en los dos restantes.

Sólo que en uno de los campos en los que quedó en segundo, la gana­dora Tecolutla Geo Estratos declinó, por lo que en mayo la Comisión Nacional de Hidrocarburos (cnh, la organizadora de las subastas), asignó ese campo a Tonalli Energía.

El campo terrestre Tecolutla, en el norte de Veracruz, mide 7 km2 y al 1 de enero de 2015 contaba con una producción acumulada de 2 millones de barriles de aceite –de una reserva original de 8 millones– y 2,000 millo­nes de pies cúbicos de gas –de una re­serva original de 9,000 millones–. “Es un campo terrestre, no se requiere la gran cantidad de capital para iniciar”, describe Gutiérrez Saldívar.

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Idesa ya tenía un pie en la indus­tria petrolera. Una de sus empresas, Alveg, tiene entre sus negocios el suministro de productos químicos a empresas que proveen fluidos y lo­dos de perforación de pozos petrole­ros; y uno de sus accionistas, Álvarez Morphy Camou, es vicepresidente de Perforadora Central, compañía que renta plataformas a Pemex –la más reciente la recibió en julio pa­sado de la estadounidense Offshore & Marine a través de su subsidiaria Central Panuco.

La firma mexicana y sus socios quieren más. En diciembre pasado, antes de la asignación del campo Tecolutla, el presidente de IFR y director de Tonalli Energía, Steve Hanson, dijo que en este 2016 la compañía canadiense conjuntaría su experiencia técnica con la de Idesa en futuras rondas de licitaciones.

El apetito de Idesa tampoco acaba ahí: está interesada en el negocio petroquímico que Pemex tiene a la venta.

Gutiérrez Saldívar asegura que, por invitación de Pemex, la firma tiene bajo análisis uno de los com­plejos petroquímicos de la empresa estatal, pero que por un convenio de confidencialidad no puede revelar de qué instalaciones se trata.

Los complejos de Pemex son Tula, Cangrejera, Cosoleacaque, Morelos, Independencia, Escolín y Camargo.

Pero también, en este caso, Idesa necesita dinero de terceros para sentarse a la mesa.

“Andamos buscando levantar entre 300 y 400 mdd, tenemos los proyectos (petroquímicos), están ahí, (pero) no te puedo decir cuánto va a dar uno y otro; aunque la idea es capitalizarse, necesitamos un socio externo”, comenta.

Las opciones que barajan los socios de Idesa son hacer una colo­cación inicial de la compañía en la Bolsa de valores o dar entrada a la misma a un socio capitalista.

Para estas fechas, el consejo de administración ya debe tener en sus manos la primera valuación de la compañía elaborado por asesores financieros externos.

 

La relación con Pemex

Pero a la par del arranque de Etileno xxi surgieron cuestionamientos so­bre su relación con Pemex. Con una producción de 105,000 a 110,000 barriles diarios (bd) de etano, Pe­mex no tenía problemas para abas­tecer a los complejos petroquímicos –de hecho, ante la escasa demanda reinyectaba una parte del gas en sus pozos para extraer petróleo.

Pero su crítica situación finan­ciera actual produjo una caída en su actividad extractiva por falta de in­versión y con ello la reducción de la producción de gas natural húmedo. El gas natural se usa en la elabora­ción de productos petroquímicos, pues es relativamente fácil y eco­nómico de convertir en hidrógeno, etileno, o metanol, usados también para elaborar fertilizantes y otros productos –el de tipo húmedo se llama así porque se extrae mezclado con petróleo.

Pero también Pemex reinyectó gas en pozos del fondo marino, pues ya no puede inyectar nitró­geno por razones ambientales. En pocos meses, la producción de etano de Pemex quedó rebasada por la demanda –se calcula que le faltan de 35,000 a 40,000 bd de etano a raíz del arranque de Etileno xxi.

“Pemex está ocupando gas que debería estar llegando a las separa­doras para el resto de la industria”, señala Gutiérrez Saldívar.

Los recortes al suministro de etano no han afectado a Etileno xxi, pero sí a los complejos petroquími­cos de la propia Pemex, lo que ha provocado críticas en el sentido de que se favorece a un complejo pri­vado sobre los públicos, reforzadas por el hecho de que no es público el precio del etano pactado entre esta empresa y Etileno xxi.

En efecto, Pemex pudo ha­ber acordado con Etileno xxi un descuento sobre los precios del etano imperantes en los mercados, señala Armenta, pero a su juicio la dosificación del etano no puede ser la razón por la que los complejos pe­troquímicos de Petróleos Mexicanos pierden mercado, pues su declive es anterior a Etileno xxi, al grado que originalmente se planteó que la petrolera estatal fuera socio en este nuevo complejo.

El contrato que tiene Etileno xxi es para recibir de 66,000 bd de etano al año, el 40% de lo que produce Pe­mex, por 20 años, y renovable hasta por tres periodos de cinco años.

Pemex afirmó en el marco de la inauguración oficial del complejo el pasado 22 de junio, que el abasto de etano estaba garantizado.

Aún así, semanas después Gu­tiérrez Saldívar confía a Forbes que fueron notificados por Pemex que podrían comenzar a racionar­les la entrega de etano a 80% o hasta a 65% de lo pactado. Si eso ocurre, el impacto para Idesa sería de 15 a 20 mdd de ebitda, estima.

Pero hay otra versión. Etileno xxi recibe menos etano que lo pactado porque aún está por debajo de su capacidad, expone Armenta.

El cracker de Etileno xxi, consi­derado el corazón del complejo, ini­ció operaciones a finales de marzo pasado, luego en abril arrancaron las dos primeras plantas de polieti­lenos y en junio la tercera.

Etileno xxi ha producido 56,000 bd, cuando el acuerdo es de 66,000, es decir, ha requerido menos barri­les de los acordados debido a que el complejo ha ido poco a poco, señala Armenta.

“Operando en su capacidad nominal, vamos a consumir el 100% del contrato (de abasto de etano con Pemex) –reconoce Roberto Bis­choff, director general de Braskem Idesa–. Eso será muy pronto, en pocos meses.”

 

La primera fórmula

Los inversionistas de Idesa espera­ron la llegada de este momento por mucho tiempo.

Hace una década, la compañía tenía 70 mdd en caja pero no pudo invertir en la cadena del plástico debido a que Pemex no disponía de etano, asegura Gutiérrez Saldívar, así que optaron por entrar al negocio de la distribución y para ello compraron Almeg; más tarde adquirió Egon Me­yer y la fusionaron con la primera.

El iniciador de esta historia fue un empresario originario de Cincinnati, P. T. Sharpless, fundador de Sharmex Oil Co., una perfora­dora de pozos petroleros en los años de 1950, en una etapa en que se permitieron los contra­tos de riesgo.

Cuando Pemex puso fin a ese tipo de contratos, con el di­nero obtenido Sharpless se unió a otros inversionistas para iniciar un proyecto petroquímico, al cual invitó a Gutiérrez Roldán, el padre de Gutiérrez Saldívar. “Lo único que había en común entre estos grupos de inversionistas era mi familia”, afirma Gutiérrez Saldívar.

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Luego en los años de 1980, los inversionistas de las empresas Sosa y Químicos Derivados se pusieron de acuerdo para intercambiar sus acciones por títulos de una nueva compañía: Idesa.

“Hoy, el número de accionistas de Idesa es de 52 y son los mismos (descendientes de los iniciadores)”, afirma Gutiérrez Saldívar.

Entre estos accionistas están los Álvarez Morphy, con 19% de los títulos. Esta familia está representada por Javier Álvarez Morphy Camou, un arquitecto de 64 años egresado de la Univer­sidad Anáhuac que ocupa un cargo directivo en Idesa al mismo tiempo que es vicepresidente de Perforadora Central, que renta plataformas petroleras a Pemex.

También figura el fideicomiso del Grupo Butler, con 21% de las acciones, y que está representa­do por Samuel Butler III, de 68 años, ceo del fideicomiso Philips T. Sharples Trust y consultor en diversas compañías de petróleo y gas de Colorado, Estados Unidos. Ex vicepresidente de Químicos Deriva­dos, Butler es uno de los directores de Grupo Idesa.

Otro accionista es Capital Inbur­sa, del Grupo Financiero del mismo nombre, con 10% de los títulos y representado por Antonio Gómez García, director general de Grupo Carso y con cargos de dirección en otras empresas del conglomerado de la familia Slim, como Carso In­fraestructura, Porcelanite, América Movil, Carso Telecom y Elementia, entre otras. Con la aportación de capital para crear Etileno xxi, Capi­tal Inbursa duplicó su posesión en Idesa a 20%.

Entre los Gutiérrez Saldívar, los Álvarez Morphy, Capital Inbursa y Grupo Butler tienen 86% de la compañía.

El sueño hecho realidad llamado Etileno xxi fue posible con un fuerte respaldo de bancos, sobre todo es­tatales y de organismos financieros internacionales. De los 5,200 mdd requeridos, 3,200 mdd fueron de un financiamiento obtenido de un grupo de 17 instituciones.

Entre ellas están Bancomext y Nafin de México, ifc del Banco Mundial, Banco Mundial de Desa­rrollo, BNDES (banco de desarrollo de Brasil), Banco de Exportaciones de Canadá y Banco de Exportacio­nes de Italia, así como un grupo de alrededor de 10 bancos comerciales, principalmente de Europa y Asia.

Los otros 2,000 mdd los pusie­ron los accionistas, Braskem 75% e Idesa 25%.

Los 500 mdd correspondientes a Idesa los reunió con recursos pro­pios, más financiamiento que tomó vía un bono emitido a finales de 2013 en los mercados internacionales, principalmente en Estados Unidos y Europa, comenta Uriegas.

La actividad en Idesa parece  que el lema entre sus accionistas es el “ahora o nunca”, por más que la oficina de Gutiérrez Saldívar dé la apariencia de que nada se mueve. .grupo_idesa2_buena

 

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