Si el tenista Rafael Nadal es lo que es, ha ganado tanto, ha roto varios récords usando esa ropa deportiva, yo puedo acercarme rápidamente a ser como es él, simplemente me compro sus mismas prendas y enseguida al mirarme en el espejo, siento casi lo mismo que Rafael, aunque sea por unos minutos.

No sólo por su ropa, su reloj, su pasta de dientes, sus lentes, su ropa interior, voy y vengo en su auto, sin darme cuenta empiezo a imitar sus gestos y tics, que son, a estas alturas de su carrera otra de las marcas registradas que lo acompañan.

En el inconsciente colectivo de nuestros tiempos, esa ropa que usan los tenistas y tantos otros deportistas, son herramientas súper eficientes y específicas para alcanzar todas sus metas.

Tan es así que las propias marcas en sus lanzamientos más recientes ponen al alcance de los consumidores las versiones “normales” de dichas creaciones y al mismo tiempo, las playeras, shorts, tenis, abrigos etc. más “profesionales”.

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Estos últimos son especiales, los materiales son distintos, los procesos son mucho más exquisitos, la mano de obra es más calificada, y por ende más caras de adquirir, pero infinitamente más apetecibles de tener.

Esto se ha transformado en el storytelling de las empresas, nos acostumbramos a consumir contenidos todo el tiempo, en los diferentes medios y nos vamos metiendo en el corazón de las marcas que consumimos y en muchísimos casos que amamos con total devoción.

Vivir con tanta intensidad estas relaciones nos ayudan a enfrentar nuestros días, nos dan confianza, nos agregan belleza, nos quitan miedos, y en más de una vez nos ayudan a sentirnos cerquita de deportistas de élite, de actores y actrices, entre otras profesiones que están en el auge de la humanidad.

En cierta medida cada vez más nos parecemos unos a otros, porque los “imitadores” somos millones en diferentes rincones del planeta y los “imitables” son muchos menos.

Ante esta realidad de seres humamos “imitadores” para sentirnos cada vez más cerca del éxito, las marcas han encontrado un negocio redondo, Nadal cambia de modelo de playera en cada partido, y para seguirlo se requiere de mucha disciplina.

 

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