Por Madeline Berg

El 8 de agosto, Disney, la compañía de entretenimiento más grande del planeta, anunció que alterará significativamente el futuro de la industria. La Casa del ratón hará una incursión en el mágico mundo del streaming.

Para 2019, debería existir un servicio de video bajo demanda (SVOD por sus siglas en inglés), de Disney, en parte gracias a la participación ahora mayoritaria de Disney en BAMTech. Esa plataforma alojará el contenido infantil para televisión y las primeras películas exclusivas de Disney y Pixar, así como contenidos exclusivos creados para el servicio. A medida que se mueva en ese espacio, Disney no renovará su acuerdo de distribución de películas con Netflix, que expira después de 2019. También habrá un servicio de streaming independiente con contenido de ESPN.

Todo esto significa que Disney está apostando a que su nuevo servicio le hará ganar más de los 300 millones de dólares (mdd) en ingresos que recibe de Netflix (según reporta Variety). Si lo hace, será gracias a un demográfico muy importante: los niños. La plataforma será uno de los únicos SVODs dirigidos predominantemente a los niños en Estados Unidos, y entre la falta de competencia y el valor de la marca, es probable que sea una jugada muy inteligente de parte de Mickey.

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“Hay una gran oportunidad. Los padres de todo el mundo tienen la necesidad de un ambiente con contenido seguro y confiable al cual exponer a sus hijos y en el cual Diseny podría experimentar con su tecnología”, dice Ashwin Navin, CEO y cofundador de Samba TV.

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Disney llevará su contenido a donde van los niños. Según Ofcom, el tiempo dedicado a la televisión tradicional entre los niños de 5 a 15 años disminuyó 8.1% entre 2015 y 2016, mientras que el tiempo en línea aumentó 9.5%. En el grupo de 2 a 11 años, el tiempo dedicado a ver televisión en vivo disminuyó en dos horas por niño de 2015 a 2016, según Nielsen. Para 2019, 74% de los niños menores de 11 años consumirá video digital, de acuerdo con la firma de investigación EMarketer. En 2013, esa cifra era 68%.

Esto permitirá que el servicio de streaming refuerce la audiencia del contenido de Disney Channel después de un periodo de declinación de ratings cuando los niños se mudaron a Internet. Durante los primeros seis meses de 2017, el rating en horario estelar de Disney Channel cayó 23% entre los demográficos de 2 a 11 y de 6 a 14 años. Para el día completo, el rating cayó 13% y 18% en esos grupos etarios.

“El Disney Channel es muy activo, siempre trabaja en nuevos programas”, dice Mike Vorhaus, presidente de Magid Advisors. “Esto les dará otra salida y la capacidad de atraer a gente que podría estar viendo contenido de alguien más.”

El nuevo servicio de Disney también contará con acceso exclusivo a algunas de las franquicias más valiosas de la compañía, como Toy Story, Frozen y The Lion King, que tienen secuelas —o en el caso de The Lion King, una versión en vivo— que se transmitirán primero a través de la nueva plataforma.

Cuando se trata de estas películas populares de Disney, los niños a menudo pueden hacer que sus padres gasten dinero en la taquilla para ver películas una y otra vez. Tome Beauty and the Beast, que encabezó la taquilla durante seis fines de semana consecutivos. Es poco probable que el servicio de Disney —que probablemente permitirá proyecciones ilimitadas de películas nuevas— cueste más que un par de viajes familiares al cine, y así podría convertirse en una alternativa ganadora para los padres.

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Además, una fuente dice que otros estudios y catálogos con contenido infantil ya han expresado interés en asociarse con Disney para que su programación se ofrezca en el servicio, algo que ampliaría el atractivo de la plataforma y la hará destacar aún más como destino para los niños.

Hasta ahora, Netflix, Hulu, Amazon y otros servicios de streaming han competido por el contenido infantil. Aunque distribuyen contenido producido por otros —Amazon Prime, por ejemplo, transmite series de PBS, y HBO ofrece Plaza Sésamo—, el empuje para el contenido infantil original data los últimos años. Netflix ahora desarrolla cerca de 60 series originales para niños.

Sin embargo, estos programas contienen propiedad intelectual desconocida que comparte una plataforma (aunque con filtros parentales disponibles) con contenido inapropiado. El nuevo servicio de Disney ofrece una oportunidad para que las familias que buscan abandonar la televisión por cable suministren a sus hijos contenido confiable y de calidad.

“Con Disney, sabes exactamente lo que estás recibiendo, a lo que expones a tus hijos”, dice Vorhaus. “No puedo imaginar poner a un niño frente a YouTube durante una hora, incluso si activas todos los filtros, aún hay cosas inapropiadas.”

Por supuesto, esta plataforma no debutará sino hasta 2019, lo que da a Netflix casi dos años para crear una estrategia competitiva. En sus marcas, listos, fuera.

 

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