Es hora de hablar con la verdad. Es momento de bajar el volumen en esta que es una de las conversaciones más ruidosas en el mundo empresarial, del desarrollo y hasta la vida personal: la conversación sobre el coaching.

Las consecuencias de ignorar estas que son las confusiones más generalizadas en el mundo del coaching pueden ser fatales, y de hecho muchas de estas consecuencias ya están generando que la industria viva una era de desprestigio y descalificación.

Primera confusión: El coaching es una moda o una nueva forma de hacer las cosas.

Se dice que el coaching como lo conocemos surge en los años sesenta o setenta. Inclusive hay decenas de coaches allá afuera que se llaman a sí mismos los “fundadores” del coaching o los “precurspreses del coaching del coaching en español”, etc. Estoy aquí para decirte que, si bien el término coaching puede ser relativamente nuevo en sus más modernas aplicaciones, la práctica como tal es prácticamente tan antigua como las más antiguas civilizaciones.

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De forma mucho más precisa, quiero decirte que es totalmente válido afirmar que el coaching surge en la antigua Grecia, cuando Sócrates empieza a usar el término “Mayéutica”, que era un concepto para referirse al acto de ayudar a nacer a un bebé.

Sócrates empieza a aplicar este principio, pero aplicado al nacimiento de nuevos pensamientos, en dónde él trabajaba directamente con las personas haciendo las preguntas correctas para que sus estudiantes concluyeran por sí mismos conclusiones y aprendieran de una forma experiencial.

Como casi en todo, los griegos ya sabían cómo hacer las cosas, lo que sucede es que durante mucho tiempo nos olvidamos, y a mediados del siglo pasado empezamos a redescubrir la mayéutica con diferentes nombres, entre ellos coaching.

Segunda confusión: Todos necesitan un coach.

De hecho, no, de hecho, hay muchas personas que pasarán toda su vida sin realmente necesitar un coach. Es verdad que el trabajo personal siempre suma, y que el crecimiento es algo que nunca está de sobra, eso es verdad. Lo que sucede es que trabajar con un coach es solamente una de muchas formas de superarse como persona.

Están por ejemplos quienes aprenden mediante la lectura, mediante el ejemplo, mediante la religión, la meditación, la introspección, el trabajo, la auto observación, etc.

La realidad es esta: Existen 3 grandes áreas en las que una persona puede dar o recibir coaching.

  • Área número 1: Coaching de vida.

El coaching de vida es útil para todos aquellos que tienen problemas en su vida personal porque están atorados con creencias limitantes sobre sí mismos, sobre lo que merecen y sobre lo que pueden alcanzar.

Trabajo personal, de relaciones sociales, de pareja y familiares son algunas de las aplicaciones que un proceso de coaching de vida puede tener.

  • Área número 2: Coaching de negocios

El coaching de negocios es el tipo de coaching en donde el coach trabaja con el coachee en términos de productividad, trabajo en equipo, negocios, inclusive en algunos casos cuestiones estratégicas y tácticas.

El coach de negocios puede complementar su práctica de coaching con actividades de consultoría, auditoría, capacitación y más, pero esto es algo que depende 100% de las habilidades del profesional y de las necesidades del coachee.

  • Área número 3: Coaching de resultados

Esta es probablemente el área que gesta un mayor número de confusiones porque es en dónde la actividad del coach es más variable.

El coaching de resultados suele ser un proceso de acompañamiento en donde el profesional es un experto en un tema determinado y acompaña al coachee en un proceso hasta que este alcanza los resultados deseados.

Algunos ejemplos son: coaching en ventas, coaching en relaciones de pareja y “dating”, coaching de imagen personal, e inclusive el coaching deportivo entra en esta categoría.

Tercera confusión: Cualquier persona que quiera puede trabajar con un coach y tener buenos resultados

Lamentablemente contratar un coach no es un acto de magia que va a trasladarse de forma automática del lugar a donde estás en este momento a dónde quieres estar, de hecho, antes de contratar un coach es necesario que te preguntes si verdaderamente te encuentras en un momento de tu vida o de tu carrera en el que puedes aprovecharlo

Antes de contratar un coach necesito que sepas que tienes que convertirte en una persona coacheable, ¿se entiende?

¿Cómo es una persona coacheable? Una persona coacheble es una persona que primero es capaz de seguir instrucciones. El trabajo del coach es proporcionar una estructura, un “framework”, y dar dirección dentro de esta estructura. Si tu empiezas a trabajar con un coach, pero por soberbia o falta de fe, no eres capaz de jugar al juego de rol del liderazgo, simplemente no te va a servir de nada.

Antes tienes que ser una persona capaz de seguir instrucciones y después puedes buscar la ayuda de un coach que te lleve a alcanzar tus objetivos.

Cuarta confusión: Un coach puede ayudarte a resolver cualquier problema

Cada coach tiene una especialidad diferente, experiencia diferente, enfoque, prioridades, método y vocación diferente a la de todos los demás. Si tienes un problema de vida, negocios o resultados que es muy específico, lo que tienes que hacer es buscar al coach indicado que haya trabajado en tu contexto y que honestamente sea capaz de ofrecerte soluciones a tu problema.

Es como ir al doctor. Si tienes estrés y vas al cardiólogo puede diagnosticarte un problema del corazón, si vas al psiquiatra quizás te diga otra cosa, o al psicólogo, misma situación. Pregúntale a tu coach cuál es su especialidad antes de involucrarte en una relación que quizás no te de los resultados que esperas.

Quinta confusión: No importa que el coach no viva la vida que promueve

He escuchado más de una vez: el coach no tiene la necesidad de vivir según su palabra, el coach está ahí para facilitar. Esta es una forma de ver las cosas y está bien, pero si me preguntas, el tipo de coach que yo más respeto es el que vive según su propia palabra y se esfuerza en mantenerse en integridad total.

El trabajo del coach es inspirar, una de las mejores formas de inspirar es con el ejemplo, y no puedes dar ejemplo si tu propia vida no es lo que prometes.

Es el error más común: contratar a un asesor en bienes raíces que no tiene inversiones inmobiliarias, o contratar a un administrador de la riqueza que no tiene una riqueza que administrar. Le guste a quien le guste, el coach debe vivir según sus principios y proyectar integridad en cada acción, dentro o fuera del salón, antes y después de la llamada y esté o no esté presente el coachee con el que está trabajando.

Sexta confusión: El coach debe ser perfecto

Así como el coach tiene la obligación de vivir siempre según sus principios es importante que sepas que el factor humano siempre va a estar presente. El coaching es una de las actividades más humanas y al ser el coaching una disciplina con un método social enfocado en la persona y su desarrollo siempre existe la posibilidad de que el coach falle.

Si trabajas con un coach o si eres coach y en algún momento fallas o tu coach falla, recuerda siempre que el coach como tu es una persona de carne y hueso y puede y va a tener errores.

Séptima confusión: El coach debe motivar

Esta es una de las creencias más generalizadas, quizás heredada de las corrientes de coaching en los Estados Unidos. La realidad es que hay una diferencia muy importante entre un conferencista motivacional y un coach o un coach grupal.

El coach tiene la obligación de inspirar con el ejemplo, pero inspirar y motivar regularmente son conceptos diferentes que conviene distinguir para evitar confusiones.

Motivar es cargar de energía, pero la motivación es temporal y se extingue con facilidad.

La inspiración en cambio es el proceso de empoderamiento a través del cual el coach aporta ejemplo y herramientas prácticas para trasladar el poder al coachee de forma permanente.

Octava confusión: Cualquiera puede ser coach

La historia típica: alguien toma un curso de coaching o inicia un proceso de coaching, le encanta y descubre su nueva pasión y su nueva vocación.

Déjame ser perfectamente claro contigo: el trabajo del coach es un trabajo que tiene que ver con un llamado y una vocación de servicio, pero además hay habilidades que para bien y para mal no todos tienen, no todos pueden desarrollar rápidamente y además no todos los aspirantes quieren desarrollar.

Lo que ninguna escuela, ningún mentor, ninguna asociación y ninguna certificación te va a decir es que hay habilidades que, si no tienes ya, te va a hacer muy difícil hacer un trabajo significativo con las personas.

Algunas de estas habilidades son: la capacidad de escuchar, la inteligencia de sacar conclusiones deductivas, la capacidad de tener un pensamiento claro y centrado en la lógica, la capacidad de venderte, de marketearse, de distinguirte y de encontrar una propuesta única de valor.

Novena confusión: Solamente puede ejercerse si tengo una certificación

La industria de las certificaciones de coaching es una de las industrias con más vicios en la actualidad. Las técnicas de marketing de prácticamente todas estas asociaciones promueven el mensaje: no puedes trabajar como coach si no tienes una marca global que te avale.

La realidad es que muchos de los mejores de coaches que yo conozco no tienen certificaciones, tiene resultados.

Hoy en día, decir “Soy coach certificado” tiene prácticamente ningún valor. Ser un coach y tener determinados resultados, y que tus coachees tengan resultados es en realidad la mejor forma de presentarte y de ejercer.

Décima confusión: Tener una certificación me dará las herramientas necesarias para ser coach

De hecho, quiero decirte que la mayor parte de las certificaciones de coaching lo único que harán es enseñarte las bases del coaching. No sé si me vayas a creer, pero hay certificaciones que te dirán en un fin de semana lo que yo acabo de decirte en este texto.

Si vas a entrar a un programa de mentoría necesito que comprendas que los conocimientos que te van a dar tienen muchas limitantes y que eres tú quien debe desarrollar tu propia capacitación con base en tus características contextuales únicas.

Décima Primera confusión: No hay una forma correcta o incorrecta de hacer coaching, cada quién tiene su estilo

La realidad es que, si hay una forma correcta de hacer coaching, lo veíamos en el primer punto. No cualquiera puede empezar a dar consejos y trabajar con un grupo, es necesario que comprendas la técnica de hacer preguntas poderosas y ver cómo llevar a tus clientes con sus propios medios es la forma más rápida de enseñar y generar el cambio.

 

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