¡Algo anda mal en el mercado laboral! Por un lado hay gente que dice “no encuentro trabajo” y por otro hay quejas de que “nadie quiere trabajar”.

 

 

Las cifras de desempleo en el mundo crecen. El INEGI reporta que a mayo hay 2.5 millones de desempleados en México. En España existen 1.27 millones de personas que llevan tres años buscando trabajo sin encontrarlo. Brasil, Argentina, Italia y la mayoría de los países de África tienen cifras de desocupación crecientes. El número de personas que no encuentran trabajo, a pesar de buscarlo, tiene un mal pronóstico, ya que, dadas las condiciones, no se están generando nuevos empleos y la situación económica global no crea incentivos para los que podrían generarlos. Sin embargo seguimos escuchando frases antagónicas y curiosamente complementarias. Por un lado gente que dice “no encuentro trabajo” y por el otro quejas del tipo “nadie quiere trabajar”.

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Ambos escenarios coexisten y son reales. Algo anda mal cuando hay oferta de empleos y también individuos que demandan fuentes de trabajo y el punto de encuentro entre la oferta y la demanda no aparece en el escenario. Este fenómeno se empieza a conocer como “mercado laboral oculto”. Se reporta como un fenómeno que reúsa a seguir las leyes de la “mano invisible”, en que el oferente se encontrará con el demandante de manera irremediable. En términos del mercado laboral existen procedimientos que no son siempre concurrentes.

La teoría del mercado laboral ocultotambién es conocida como Teoría del Iceberg, y plantea que las ofertas de trabajo que llegan a publicarse en la red son sólo la punta visible de una gran masa de empleos que permanece oculta y los métodos que ocupan buscadores y reclutadores no están propiciando encuentros.

Antes, aquel que buscaba trabajo abría las páginas de los avisos clasificados del periódico, circulaba un anuncio y conseguía una cita con el reclutador. Hoy, la mayoría de la gente utiliza LinkedIn, Facebook, Twitter y demás redes sociales como vía para encontrar empleo. Sin embargo, mucha gente desconoce que numerosos puestos de trabajo no se anuncian en los medios y que la forma para acceder a ellos es desarrollar un importante trabajo de networking. Ese tramo escondido de la oferta de empleo es el mercado laboral oculto y sostiene que hay muchos empleos ocultos, pocos anunciados.

En la práctica, la mayoría de las vacantes se cubren por medio de referencias. Si alguien busca a un gerente, preguntará entre colegas, contactos profesionales, conocidos, llevará a cabo una promoción interna, buscará una serie de recursos antes de pensar en una agencia de reclutamiento o en publicar un anuncio. De acuerdo con el portal Trabajando.com, 70% de las posiciones laborales requeridas se cubren sin que medie un anuncio. Por ello, una red de contactos puede facilitar el proceso para conseguir una entrevista, dar una recomendación, avisar de la disponibilidad de una plaza mucho antes de que sea un anuncio sometido a la vorágine de la gente que busca un empleo vía Internet.

Los reclutadores saben a lo que se enfrentarán si publican en línea una vacante y no están dispuestos a recibir miles de currículos que tendrán que leer, analizar e invertir tiempo en descartar quién sí o quién no puede valer la pena. Es mucho más efectivo y rápido recibir a una persona que viene con una recomendación. Éste es el punto nodal de desencuentro entre quienes buscan y quienes ofrecen trabajo. Mientras los primeros no tienen tiempo para revisar caudales de información, los segundos pasan tiempo frente a una pantalla, cazando oportunidades, invirtiendo en mailings que les hagan llegar al mayor número de reclutadores su información. Información que nadie va a leer.

Es evidente que un reclutador prefiere forjarse atajos. En vez de sumergirse en un mar de información, preferirá la referencia de alguien. De ahí que no resulta eficiente perder el tiempo frente a una pantalla; hay que salir y reforzar una red de contactos.

El que busca empleo en las redes sociales comete tres errores:

  1. Envía sus datos a un pozo sin fondo.
  2. Pierde de vista el lugar donde realmente se encuentran las oportunidades.
  3. Debilita su red de contactos.

Es decir, va en sentido contrario.

 

 

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