En el primer artículo de la serie hablamos sobre lo que es ser un inversionista en bolsa: tener la oportunidad de convertirnos en accionistas de las empresas más exitosas e importantes del país.

Eso suena muy interesante, pero nos falta resolver la pregunta de por qué todos deberíamos dar ese paso para volvernos inversionistas.  De hecho, hay razones cualitativas y cuantitativas que nos prueban de manera contundente lo valioso de hacerlo.

Razones Cualitativas

Una empresa se cotiza en la bolsa de un país cuando ha logrado un desarrollo increíble durante su existencia. En prácticamente todas las economías, estas empresas tienden a ser las más grandes, consolidadas o innovadoras.

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El conjunto de todas las compañías listadas en una bolsa de valores nacional nos da una muy buena idea sobre la economía de ese país. La ocurrencia de un evento en un sector económico particular tiene consecuencias en el futuro de las empresas en ese sector, y, por tanto, puede afectar el precio de sus acciones. La economía y las bolsas de valores están íntimamente ligadas.

Veamos algunas razones cualitativas poderosas que nos deben mover a invertir en bolsa:

  • Estar mejor informados sobre la economía del país.
  • Entender cómo se relacionan los eventos del día a día con las empresas más importantes.
  • Comprender la relación entre empresas exitosas y empleos atractivos.
  • Conectarnos en la autopista del desarrollo económico.

Ahora bien, al convertirnos en inversionistas nos volvemos accionistas de las empresas y además entendemos mejor la economía, estamos mejor conectados con lo que ocurre en el país y, por tanto, además del beneficio económico potencial que podemos obtener, estamos más informados y tenemos el potencial de convertirnos en mejores ciudadanos.

Razones Cuantitativas

Sería natural pensar que, al comprar en la bolsa acciones de las empresas más exitosas, tendríamos que esperar un rendimiento más interesante que guardar el dinero bajo el colchón o en una cuenta de ahorros bancaria.

El problema es que oímos que la bolsa puede ser muy arriesgada porque sube y baja todo el tiempo. Eso nos asusta.  Lo curioso es que nos asusta que la información sea mucha y muy transparente, lo cual debiera ser positivo. Nos da miedo porque estamos poniendo demasiada atención a los movimientos de corto plazo.

Tenemos que pensar en el largo plazo si queremos hacer realmente crecer nuestro dinero en el tiempo. Intentar acertar a movimientos de corto plazo es muy arriesgado y no es una estrategia de inversión patrimonial. Si vemos cómo se comporta la inversión en la bolsa a largo plazo, nos sorprenderemos por las ganancias que podemos obtener con solo invertir en el índice de todas las acciones, sin siquiera tomar decisiones individuales acción por acción.

La tabla a continuación nos muestra los rendimientos de la última década de la bolsa, la deuda de gobierno y el colchón. Y también la inflación, que es lo que subieron los precios en promedio. Si nuestra inversión está por debajo de la inflación, perdemos poder adquisitivo, si está por encima, ganamos.

¿Qué tal compara el rendimiento en el índice de la bolsa? Nada mal, ¿cierto? Queda claro que invertir parte de nuestro patrimonio en bolsa debe ser importante para todos nosotros, no solo para los especialistas.

 

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