Por Alan Ohnsman

Los golpes siguen rematando la crisis a la que se enfrenta Uber. Un día después de que Travis Kalanick renunciara a su puesto como CEO, el resultado de un ultimátum que procedía de un grupo clave de inversionistas enojados de la compañía, el inversionista de Benchmark’s Capital, Bill Gurley, anuncia su salida del consejo directivo de la compañía.

Gurley, uno de los socios de la firma de capital de riesgo Benchmark, se encuentra en negociaciones para renunciar a su puesto en la junta de consejo, de acuerdo con un reporte de Bloomberg, que cita a dos fuentes anónimas. Su puesto pasará a Matt Cohler, otro socio de la firma Benchmark, indicó también Bloomberg.

Gurley sería el segundo miembro del consejo en irse en menos de una semana, después de que David Bonderman, de TPG Capital’s, renunciara tras hacer un comentario poco sensible sobre las mujeres. Esta decisión llegó en el peor momento para la compañía y resultó desastrosa debido a que se encontraba justo anunciando las acciones encaminadas a acabar con la cultura machista dentro de la empresa.

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La compañía no respondió a las solicitudes de Forbes que buscaban confirmar la decisión de Gurley, quien fue uno de los mayores inversionistas de Uber y quien entregó personalmente a Kalanick el pasado 20 de junio una carta titulada “Moviendo Uber hacia adelante”, en la que insistía en su renuncia como CEO, de acuerdo con el diario The New York Times.

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Más temprano el miércoles, Gurley dedicó unas palabras amables sobre Kalanick a través de su cuenta de Twitter, posterior a que la noticia acerca de su renuncia explotara en los medios.

“Habrá muchas páginas en los libros de historia dedicados a Travis Kalanick, pocos emprendedores tienen un impacto tan duradero en el mundo”, escribió.

La ola de salidas en los puestos más altos de Uber, la compañía más grande en servicio de viajes y transporte en Estados Unidos y a nivel mundial, ha sido inesperada. Ahora no sólo necesita un director general, sino que sigue buscando un director de operaciones, un director financiero y un director de marketing. Su presidente renunció antes este año y el jefe de negocios, Emil Michael, renunció este mes.

El mes pasado, Uber también despidió a Anthony Levandowski, quien había estado dirigiendo los esfuerzos de la empresa en el desarrollo de vehículos autónomos y cuyas acciones previas a su llegada a la compañía lo llevaron a una demanda por robo de secretos comerciales de parte de Waymo de Alphabet Inc.

Antes de renunciar, Kalanick anunció el 13 de junio que planeaba ‘retirarse temporalmente’ como el CEO de Uber, la compañía que el cofundó, para reflexionar sobre cómo convertirla en una fuerza de movilidad urbana verdaderamente disruptiva. Durante ese periodo, el consejo ejecutivo de Uber se encargaría de dirigir la compañía. “Ellos tienen el poder para ser audaces y tomar las decisiones que consideren necesarias para que la compañía pueda seguir creciendo y avanzando rápidamente.”

Esa es una gran responsabilidad para una docena de ejecutivos a cargo de dirigir los asuntos internos de una compañía.

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Además de una rutina de decisiones administrativas de día a día y tomar acciones para mantener la participación de Uber en crecimiento en el mercado global de viajes y transporte, la compañía también está trabajando para remendar su cultura corporativa que ha sido tan criticada por ignorar el maltrato a las mujeres.

Este mes prometió adoptar una serie de recomendaciones para saber cómo debe cambiar, mismas que fueron redactadas por el exfiscal general de Estados Unidos, Eric  Holder, y su socio Tammy Albarrán, quienes fueron contratados para llevar a cabo una revisión general de Uber tras los reportes de acoso sexual, el cual fue detallado en un blog por una exempleada de ingeniería de Uber, Susan Fowler, aunado a otras preocupaciones internas del lugar de trabajo de la compañía.

La empresa tiene que lidiar con la demanda en curso de Waymo, que está pasando a una fase de juicio en la corte federal en San Francisco, y una investigación por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el uso de Uber de un programa de software llamado Greyball, que ayudó a sus conductores evitar su detección en lugares donde su servicio no estaba permitido para operar.

Arreglando todos los problemas de la compañía, poniendo a Uber en una mejor posición para el futuro, y consiguiendo una OPI potencial es una tarea fuerte que requiere de un CEO con talento, además de un grupo de ejecutivos con experiencia.

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