Por Carmen Gisela Vergara*

El motor de la economía global actual es el sector de servicios, que representa 63.5% del PIB global y supera la contribución del sector industrial y agrícola juntos. En el contexto latinoamericano, y específicamente en Centroamérica, la oportunidad que ofrece el sector terciario no ha sido aprovechada completamente. Las exportaciones de Centroamérica han estado concentradas en áreas como productos agrícolas, aceite, cobre, hierro y otras materias primas. Aunque la última década ha visto una participación cada vez mayor en el sector de servicios, resulta urgente adaptar el andamiaje de políticas públicas para aprovechar la posición competitiva de Centroamérica y comenzar a participar más activamente en el comercio de servicios.

El sector aporta 63% del PIB de Latinoamérica y el Caribe (LAC), mientras que en Centroamérica esta cifra asciende a 66% y el sector es responsable de un porcentaje similar del total de empleo generado, según cifras de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

En mayor detalle, sin embargo, observamos que dos de las economías regionales tienen una participación mucho más activa: Panamá, con 77.3% de su economía basada en servicios y Costa Rica con un cercano 75.2%, de acuerdo con estimados de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA). Además, estos países destacan por haberse insertado en los subsectores con mayor dinamismo a nivel global -los servicios comerciales, por ejemplo, con un crecimiento anual del 6%-, mientras El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua siguen enfocados en servicios más tradicionales, como viajes y transporte. ¿Puede la región aprender de sus casos de éxito para apalancar su participación en el sector?

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Centroamérica: Participación en la cuenta de servicios según país

Millones de dólares y participación porcentual (%) 2015. Fuente CEIE/SIECA

 

De call centers a centros integrados

En Costa Rica, uno de los factores cruciales que facilitó desarrollar una economía basada en servicios de alto valor agregado fue la importancia que se otorgó al fortalecimiento del capital humano -el país invierte 7% del PIB en educación y 9.3% en salud pública-. Costa Rica también ha apostado por la formación de profesionales multilingües y cuenta con una saludable infraestructura pública, servicios de telecomunicaciones y transporte. La combinación de estos elementos permitió que el sector de call centers evolucionara hacia una oferta más sofisticada de servicios de subcontratación de procesos empresariales (BPO, por sus siglas en inglés).

Estos centros de servicios compartidos ayudan a las multinacionales a reducir sus costos de transacción al consolidar las actividades de gestión de negocios. Costa Rica atiende actualmente a más de 150 compañías globales, que generan alrededor de 55,000 empleos en el país. Otros países tienen sectores de BPO crecientes, pero asegurar la inserción de Centroamérica en estos segmentos de las cadenas globales de valor sigue siendo un trabajo en construcción – la cercanía de la región al mercado estadounidense y una ubicación geográfica envidiable apuntan a que existe aún oportunidad de crecimiento.

 

Panamá y la ley de sedes regionales

En Panamá, el país líder en servicios de la región, se suele hablar del rol del Canal como punta de lanza para el desarrollo de un complejo armazón de servicios financieros y logísticos. Sin embargo, un elemento clave menos conocido fue la legislación efectiva para desarrollar un ambiente financiero seguro y favorable para la inversión internacional.

Un dinamizador determinante para conseguirlo fue la creación de la Ley de Sedes Regionales de Empresas Multinacionales, que da beneficios en los sectores financieros, laborales y migratorios a empresas que buscan establecer subsidiarias en Panamá. Para el 2016, 134 empresas -Dell, Sony, Caterpillar, Procter & Gamble, Huawei, Nike, Daewoo entre otras- ya habían instalado una filial en el país al amparo de esta ley, representando 800 mdd de inversión extranjera directa y generando alrededor de 5,000 plazas de trabajo.

Como muestra la experiencia de Costa Rica y Panamá, Centroamérica tiene el potencial de convertirse en un jugador relevante en la economía de servicios. Pero hacerlo requerirá una combinación de políticas públicas que identifiquen áreas en que la región es más competitiva y fomenten la transición hacia sectores de servicios con valor agregado. Cambiar de paradigma y abandonar el enfoque en exportaciones de bienes, principalmente de materias primas será un reto necesario para asegurar una transformación competitiva que genere mejores oportunidades para los centroamericanos. Nuevas áreas de negocios surgen todos los días en temas como la robótica, la inteligencia artificial, la nanotecnología, la biotecnología, la ciencia de los materiales, el almacenamiento de la energía y la computación cuántica; que hacen parte de la 4ta Revolución Industrial, su aprovechamiento por parte de la región depende de que visualicemos su enorme potencial y podamos ofrecer las condiciones adecuadas para su desarrollo.

*Carmen Gisela Vergara es Secretaria General de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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