Por Miguel Ángel Báez

“Mi hermano se metió en problemas. Lo detuvieron y lo ingresaron al penal de Puente Grande, en Guadalajara. Una vez fui a visitarlo y encontré que vendían unas bolsas. Se me ocurrió que él y los demás presos podían hacerlas dentro y obtener un beneficio con ellas”, recuerda Ricardo Mendoza Villagrana, director general de Artixu, la empresa que facturó alrededor de 13 millones y medio de pesos en 2017 con la venta de bolsas elaboradas a mano con plástico reciclado.

La empresa utiliza más de dos toneladas de material reciclado a la semana con el que 100 presos producen bolsas en los centros penitenciarios de Puente Grande y Lagos de Moreno, en Jalisco.

El material es polietileno de baja densidad, es el más común para producir bolsas plásticas de basura. Según la asociación Greenpeace, en México se consumen alrededor de 48 kilogramos de plástico por persona al año. De continuar el consumo actual, para 2050 habrá más plástico en los océanos que peces, según la Organización de las Naciones Unidas.

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  • Empresa: Artixu
  • Año de fundación: 1 de enero de 2014
  • Emprendedor: Ricardo Mendoza Villagrana
  • Socios: Viridiana Rodriguez Saavedra
  • Facturación estimada para 2017: 13.5 millones de pesos
  • Empleos generados: 18 más un rango de 80-100 internos de centros penitenciario  y un estimado de 80 colaboradores de comunidades indígenas poblanas.

Artixu, distribuye también ropa y textiles de tres comunidades indígenas poblanas, Hueyapan en la que colaboran 25 personas, Huilacapixtla con la colaboración de una familia de ocho personas y San Gabriel Chilac, en el que 50 indígenas les venden directamente sus productos.

“Se les compra al precio que ellos indiquen. La ventaja es que nosotros podemos vender mucho más volumen.” señala Mendoza Villagrana.

Artixu ha generado dos marcas a partir de esta diversificación de productos: IXU y Artizanat. La primera vende los textiles indígenas así como las bolsas producidas por los presos. La segunda está enfocada sólo en vender las bolsas tejidas a mano: “con esto cubrimos dos mercados: aquellos que buscan un producto nacional y artesanal y uno más orientado hacia la moda y el estilo.”

La búsqueda por la equidad social no termina ahí. En los procesos industriales de reciclaje de plástico Ricardo Mendoza busca emplear prioritariamente a mujeres, madres solteras o presos rehabilitados: “nuestra mejor vendedora es la esposa de un chico que estaba en el penal. Ella no tiene estudios profesionales ni nada, es una persona común a la que le dimos una oportunidad y lo ha logrado.”

“Cada vez nos sentimos más comprometidos y responsables pues más familias dependen de nosotros. Sin embargo, esto es lo que nos impulsa, nos echa hacia adelante y nos inspira a desarrollar nuestra empresa” comenta Viridiana Rodríguez Saavedra, la socia de Mendoza Villagrana quién se encuentra en contacto directo con las comunidades indígenas con las que trabajan.

El futuro es muy claro para Villagrana: comercializar sus productos internacionalmente, colaborar con todos los estados del país y al menos con 20 centros penitenciarios así como ayudar a potencializar a más emprendedores jóvenes.

Una expansión más arriesgada al e-commerce en el que Amazon Handmade representa el primer eslabón y su tienda virtual una continuación, completan esta visión: “Nuestra tienda en línea tiene muy poco tiempo y está en fase de prueba. La idea es que en las próximas semanas se encuentren todos los artículos disponibles.” concluye.

 

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