Por Marcelo De Fuentes*

Efectivamente, fintech dejó de ser una tendencia global para volverse un fenómeno transformador de la vida financiera de todos:  oferentes, solicitantes, inversionistas y usuarios en general. En muy pocos años veremos con cierta ironía, y tal vez nostalgia, la forma como hoy hacemos nuestras transacciones financieras; será común escuchar: “¿te acuerdas cuando …?, pero si no fue hace tanto tiempo”.

Hasta hoy, no hay datos oficiales sobre el tamaño del mercado ya que todavía no entra en vigor la regulación en México, pero diversos organismos, como Fintech México, que agrupa a las empresas de este sector, estima que para 2022 se realizarán transacciones con un valor superior a los 69 mil millones de pesos.

Y a todo esto, ¿qué es fintech?. Para responder esta pregunta, me gusta formular la pregunta opuesta: ¿qué no es? Fintech no son finanzas basadas en tecnología, si esto fuera así, entonces el mundo fintech existiría desde hace más de un siglo. Por desgracia, en el nombre lleva la penitencia, ya que a eso remite.

Fintech es un fenómeno mucho más profundo, que lleva aparejadas consecuencias verdaderamente trascendentes en nuestra vida diaria. Es hacer que la tecnología maximice la eficiencia de todos los procesos financieros de tal forma que se democratice el acceso a recursos económicos y a la obtención de rendimientos más justos.

Estoy convencido de que los cambios solamente tendrán sentido si se logra cambiar el hecho de que actualmente el 60% de la población económicamente activa de México no tiene, ni siquiera, una cuenta bancaria. Que el 85% de las Mipymes no pueden crecer porque no son sujetos de crédito. O que una persona que ha trabajado toda su vida para juntar algo de dinero, sea ofendida recibiendo tasas de interés nominales –que después de todos los cargos y respectivos descuentos– que a veces no llegan al 3% anual.  Y como esto, podría escribir sin parar sabiendo que quien me honra con su lectura coincidirá conmigo.

Los rubros en los que los nuevos participantes fintech están trabajando con más ahínco son: préstamos personales y empresariales, medios electrónicos de pago, calificación de crédito y riesgo, seguros, inversiones de capital, transferencias de dinero y los muy famosos activos virtuales o criptomonedas.

Como contexto, y para poder dar un poco de dimensión a este fascinante mundo, comparto con ustedes un dato: de acuerdo con CB Insights, durante 2017 fondos de capital de riesgo, mejor conocidos como Venture Capital, invirtieron en empresas fintech a nivel mundial 19 mil millones de dólares. Un año después en 2018, esta inversión llegó a 41 mil millones, más del doble. Sin lugar a duda, algo están viendo para decidirse a invertir esta gigantesca cantidad de recursos en un sector relativamente nuevo.

La vida financiera de todos nosotros va a cambiar en muy poco tiempo, y lo hará de forma radical. Estoy convencido de que, con la correcta supervisión por parte de las autoridades locales e internacionales, este cambio será en beneficio de la inclusión financiera. Nosotros, como usuarios, nos iremos adaptando a un mundo más ágil y democrático, financieramente hablando.

*Fundador y CEO de Fundary. Empresa mexicana de tecnología financiera que desarrolla plataformas de financiamiento e inversión a medida.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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