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En marzo de 2017, José Luis Higuera llegó al primer informe trimestral de Grupo Omnilife-Chivas con un par de noticias: la buena, que Chivas TV se consolidaba como proyecto viable, con menos fallas y un camino más para obtener ingresos; la mala, por cada 40,000 personas que compraban un partido en su OTT, había 3 millones que optaban por caminos ilegales para ver esos mismos encuentros.

“Tenemos que convivir con ellos, [pero] ya estamos tomando cartas en el asunto”, dijo Higuera, después de dar a conocer esas cifras. Incluso, el ceo de Chivas planteó, en su momento, demandar a Facebook y Google por no bloquear las señales pirata.

México es el lugar con más visitas a rojadirecta.me, el portal de transmisiones ilegales deportivas de habla hispana más importante del mundo, según Similarweb, la herramienta que mide audiencias en internet.

Cada vez que alguien, sentado frente a su computadora o a través de su teléfono celular, teclea “rojadirecta.me”, accede instantáneamente a un menú de partidos disponibles para verse en el momento. Las transmisiones al alcance son de todo tipo: futbol soccer y americano, tenis, ciclismo, beisbol… todo lo que se desee ver está ahí.

Es una tentación. Algunos partidos tienen más de 50 enlaces en los que se pueden seguir. Opciones, hay.

Probablemente ese usuario no lo sepa, pero cuando le da clic, es muy probable que esté compartiendo información confidencial. Para entrar a una de sus transmisiones, tiene que dar dos o tres clics hasta que pueda ver el evento deseado; algunas veces piden iniciar sesión a través del email personal, Facebook o, incluso, el número celular. Todos esos datos se estarán compartiendo… sin saber con quién (con alguno de los operadores ilegales, bandas cibercriminales, etcétera).

Año con año, en América Latina, las cadenas de televisión o los poseedores de derechos de transmisión pierden 6,500 millones de dólares (mdd), de acuerdo con datos compartidos a esta publicación por Alianza, una empresa que aglutina a proveedores de contenido y a operadores de televisión de paga en contra de la piratería en la región.

Quizás eso no afecte directamente al consumidor de contenido ilegal, “pero le están dando acceso e información a criminales que no sabemos cómo pueden utilizar esos datos en un futuro”, dice Francisco Escutia, ceo de Latinoamérica Anti-Piracy & Intellectual Property, además de afectar al negocio de las cadenas de televisión y de los clubes.

Rojadirecta es apenas uno de los 5,000 sitios de transmisiones pirata (según documentó, hace un año, un reporte de la BBC de Londres), y México es su principal consumidor. Según la herramienta Similarweb, 15.4% de sus visitas vienen de nuestro país, seguido de Argentina, Chile, Colombia y Estados Unidos.

Además de los canales tradicionales empleados por la piratería, como son los sitios web, también YouTube o Facebook han sido utilizados por las personas para emitir señales ilegales.

Considerando información que ha hecho pública el club Guadalajara, en cada partido hay entre 20 y 30 transmisiones ilegales de su plataforma Chivas TV; eso, sin contar el robo de señal que realizan los piratas de los canales de Univisión, TDN o Blim, que también tienen los derechos de transmisión. El daño es importante porque, por cada 40,000 fans que ven su plataforma, hay 3 millones que los siguen de manera ilegal.

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Foto: Hero Images / Getty Images.

Cuando Chivas TV salió a la luz en 2016 (después de que no llegó a un acuerdo con ninguna cadena de televisión para transmitir sus partidos), algunas fanpages en Facebook emitieron la señal del partido Chivas-América que, en sus momentos más altos, tenían 500,000 espectadores. Eso significó para el club dejar de ingresar hasta 2.5 millones de pesos (mdp) sólo por la retransmisión de una fanpage, sin considerar el total de sitios ilegales que trasmitieron el partido más popular de la Liga MX.

El consumo de piratería (de cualquier tipo, digital o física) es casi una costumbre para los mexicanos. La American Chamber of Commerce reveló, en 2018, que ocho de cada 10 mexicanos consumen piratería.

“En México, hay casi 10 millones de usuarios que consumen contenido de forma ilegal a través de sitios web pirata”, comenta Marta Ochoa, codirectora ejecutiva de Alianza.

Recientemente, uno de los eventos con mayor trascendencia en América Latina fue la final de la Copa Libertadores, entre Boca Juniors y River Plate. De acuerdo con datos de Fox Sports, dueña de los derechos de transmisión del torneo de clubes más importante del continente, la expectativa era llegar, al menos, a unos 10 millones de hogares, pero 3 millones optaron por un canal pirata.

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Combatir el problema de la piratería en las transmisiones ilegales representará para la FIFA una inversión superior a los 3,300 mdd para el Mundial que se jugará en México, Estados Unidos y Canadá en 2026.

“Para el Mundial que se desarrollará en México, la inversión crecerá hasta 600% respecto de lo que se destinó en el torneo de 1986, que también se escenificó en ese país. A esa magnitud ha crecido el problema”, responde Emilio García Silverio, director legal de la FIFA, a la pregunta sobre el costo de proteger los derechos de transmisión.

García comenta que, de todos los modos de piratería que hay en el futbol global, “el de los derechos de transmisión es el más grave y el que genera más problemas a nuestros socios, es algo que tenemos que controlar y cada vez más las federaciones están conscientes de ello; y, por eso, la FIFA no escatima ni escatimará en recursos para controlar el problema”.

“La tecnología nos está jugando en contra”, dice, con tono aún más crítico, Carlos Martínez, presidente de Fox Networks en Latinoamérica. “La piratería está provocando que contenidos en streaming sean muy robados en el mundo”.

En México, el problema empieza a ser cada vez mayor, ya que las cadenas de televisión transmiten partidos de la Liga MX, Liga MX Femenil, Copa MX, además de todos los torneos internacionales. De los 365 días del año, solamente en 96 no hay transmisión de futbol nacional.

“El problema depende del tamaño del mercado. México, por ejemplo, es un país muy futbolero, que transmite futbol todo el tiempo. En España o Reino Unido, [el panorama] es similar; entonces, es ahí donde las autoridades deben poner mayor atención para que funcionen medidas preventivas y cuiden sus contratos y socios”, explica García.

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Foto: Staff Forbes.

¿Considera que gobiernos y autoridades ponen suficiente atención a esta problemática?, se le pregunta a Marta Ochoa, codirectora ejecutiva de Alianza.

“Con el desarrollo tecnológico, el problema del streaming ilegal se ha convertido en una de las prioridades para la industria, y las legislaciones van por detrás de la tecnología. Es fundamental contar con marcos normativos modernos y flexibles que permitan acciones para una adecuada protección de los derechos de autor, permitiendo eliminar o bloquear de forma dinámica aquellas plataformas ilegales que ofrezcan contenidos no autorizados. Es muy importante, también, contar con la colaboración de los intermediarios en internet”, responde la experta.

En el país, el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) es el que ha apoyado a las cadenas de televisión que han solicitado intervención, asegura Carlos Martínez, presidente de Fox Networks Group Latin America.

Quizás el éxito más grande de la autoridad mexicana fue evitar la salida de Sportflix, que se vendía como el Netflix de los deportes. “El sitio web contaba con dos procedimientos de infracción: no sólo daba acceso a la transmisión de todos los deportes, sino que utilizaba marcas sin autorización”, dijo Irely Aquique Pineda, directora divisional del IMPI, en la pasada Sports Anti-Piracy Summit, realizada en la Ciudad de México.

Por ello, los torneos internacionales ocupan cada vez más a personal para el cuidado de sus transmisiones. Por ejemplo, LaLiga comenzó hace algunos años con un equipo de cinco personas y ahora son, al menos, 20.

El futbol español es un ejemplo para el combate: adquirió y creó software para controlar el problema. Ahí está, para ilustrarlo, el caso de Marauder, que lleva operando en el futbol español desde 2015, y su función es analizar internet para encontrar webs que estén emitiendo enlaces ilegales.

En su base de datos están todos los fotogramas de un partido y es capaz de detectar cualquiera que una persona tome de él. Si esto ocurre, Marauder denuncia automáticamente la publicación y el perfil, así como también la página web. Así es como LaLiga tiene documentados 8 millones de mexicanos que han visto de manera ilegal sus partidos en el último año.

En el futbol mexicano, son pocos los equipos que se animan a hablar del tema. “Los uniformes de juego y los partidos son dos de los temas más susceptibles de ser explotados de forma ilegal”, dijo Yon de Luisa, presidente de la Femexfut, en el marco del Sports Anti-Piracy Summit. Eso fue todo.

¿En algún momento será una batalla que terminará?, cuestiono a Emiliano García, director legal de FIFA. “No creo; es un asunto que no nos cansamos en controlar y erradicar, pero es una batalla constante que estamos dispuestos a continuar el tiempo que sea necesario, porque estamos comprometidos con nuestros socios en poderles dar certeza en el negocio que están haciendo”.

En México (al menos públicamente) no hay un plan específico para combatir a la piratería, ni de los equipos, ni de la Liga MX. Algunos clubes son más afectados que otros, y los esfuerzos, por ahora, son mayormente enfocados por las cadenas de televisión, que invierten entre 4 y hasta 18 mdd anuales por los derechos de un equipo nacional.

La piratería es silenciosa. Rojadirecta, por ejemplo, ha sido suspendida en muchos países, pero a los días o semanas de que las autoridades bajan el portal, aparece en otro hosting y sigue operando. Los daños son para la industria y para el usuario que, por ver a su equipo o deportistas favorito, entrega sus datos sin saber para qué serán ocupados más adelante.

  • 6,500 mdd, las pérdidas anuales de las cadenas de televisión o poseedores de derechos en América Latina, debido a transmisiones ilegales.
  • 3,300 mdd, lo que gastará la FIFA para combatir la piratería en el mundial 2026, el cual se Jugará en México, Estados Unidos y Canadá.
 

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