En 2050 México será la quinta u octava economía más grande del mundo, dependiendo de los estudios de las principales firmas consultoras y financieras que se revisen. Entre otros factores, las estimaciones consideran el tamaño actual de la economía mexicana y el tamaño de las otras economías, así como los cambios en las dinámicas poblacionales como los son el envejecimiento de la población, así como otros factores que inciden en las tasas de crecimiento estimadas. Eso sí, todas estas estimaciones no dejan de ser fundamentalmente inerciales, por lo que se basan en un crecimiento promedio bastante consistente con el que hemos tenido en los últimos años y la variación entre el quinto u octavo lugar depende en gran medida también de cómo crecen otros países.

Un aspecto crucial en el crecimiento de México y su ubicación en la lista de economías más grandes del mundo será sin duda el crecimiento de las MiPymes y los emprendedores que en México que generan el 80 % del empleo y generan hasta el 52% del PIB. Como he argumentado antes -con un poco de polémica sin duda- es que México necesita menos Pymes. En nuestro país, existe un número de Pymes proporcionalmente mayor al de economías comprables. Sabemos que en todos lados las Pymes tienen un nivel de mortandad muy alto, pero en nuestro país es mayor y menos evolucionan y se convierten grandes. Lo que esto quiere decir, es que nuestras Pymes no están teniendo éxito en crecer y se están quedando como Pymes. Una Pyme exitosa es una Pyme que deja de ser Pyme y se convierte en una gran empresa. En la medida que las Pymes son más grandes o llegan a ser una gran empresa entonces son más productivas, generan más y mejores empleos, pagan impuestos, además de dar mayor seguridad laboral. Esto es más claro todavía si consideramos que muchas de las Pymes en México son todavía micros y una gran proporción de estas son informales. Existe una suerte de aversión a las empresas grandes y una caricatura respecto a su imagen, pero la realidad es que ofrecen muchos beneficios a la economía y son muchos más sólidas.

Desde el punto de vista de las políticas públicas existe un sesgo ya desde hace muchos años en el fomento a la creación de Pymes. Desde la idea del “changarro” y la “changarrización” que tuvo su auge principal al inicio del milenio hasta programas de fomento a las Pymes y ahora a los emprendedores vía recursos a fondo perdido. En esta visión, lo importante es detonar el espíritu emprendedor y convertirse en su propio jefe como elementos centrales de la política. Esto ha llevado -en un extremo- a que se privilegie la creación de Pymes en lugar de fomentar su crecimiento, lo que resulta en tener mucha creación de Pymes, mucha sobrevivencia a partir de cambios de giro y pocas Pymes que dan el paso a ser grandes. Desde el punto de vista del empresario Pymes y sus emprendedores, las Pymes se han vuelto un fin en sí mismo y no un medio para ir al siguiente nivel y consolidar los esfuerzos en una empresa más grande.

En general, si uno mira con mayor detenimiento la problemática de las Pymes y los emprendedores en México es posible identificar con mayor precisión algunas de las causas que limitan su crecimiento de manera importante, elevando su tasa de mortandad y caer en el círculo vicioso de andar yendo de “una Pyme a otra”. Entre las principales causas encontramos.

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  • Falta de demanda. Lo que las Pymes y los emprendedores necesitan es demanda por sus productos. Si existe demanda por sus productos y servicios la mitad del camino está andado. Con una demanda suficiente y estable el emprendedor puede enfocarse en crecer su negocio y modernizarlo reduciendo costos, con mejores prácticas de gestión, acceso a tecnología y financiamiento. Si no hay demanda el negocio no es viable y tarde que temprano desaparecerá o cambiará de giro. No hay que regalarles dinero, hay que ponerles donde hay.
  • Modelo de negocios poco innovador. Las Pymes requieren modelos de negocio en los que ofrecen una propuesta de valor sólida para sus clientes y esto ha cambiado rápidamente. En la economía actual las empresas no están compitiendo con empresas ubicadas en cualquier lugar por medio de las compras en línea. Los competidores no son necesariamente los que uno está viendo y están en cualquier lugar. De igual manera, la consolidación de negocios por especialidades con firmas que generan economías de escala por su gran tamaño hace que la propuesta de valor de las Pymes vaya más allá de la ubicación, conveniencia o la tradición.
  • Prácticas de gestión limitadas. Un poco como resultado de la combinación de los factores anteriores y una inercia de supervivencia llevan a los empresarios Pymes y emprendedores a muchas veces a no modernizarse. La falta de adopción de prácticas de gestión modernas, incorporación de tecnología, entre otros, las llevan a perder competitividad paulatinamente. No sólo es porque faltan recursos sino porque existen prácticas que no se modernizan y se apoyan en tendencias históricas o simplemente costumbres.

 

¿Qué hacer y a quién le corresponde?

La pregunta es entonces ¿cómo puede México detonar el potencial en sus Pymes y emprendedores para llegar a ser la quinta economía más grande del mundo en 2050? ¿Qué está faltando y qué giro se requiere para detonar el potencial de nuestras Pymes y emprendedores? Existen varias formas de hacerlo que son relativamente intuitivas y en las que aisladamente como país hemos tenido éxito pero que no hemos logrado replicar de una industria a otra. Es momento de ver qué está faltando para proveerlo y apalancarnos de nuestras propias experiencias y casos de éxito. En concreto, lo que se pude hacer es:

  • Ponerlas donde hay. Una de las grandes lecciones detrás de toda la maraña que ha traído Trump con el tema del TLCAN ha sido la importancia, no del proteccionismo, pero sí de buscar que nuestra vocación como país abierto al comercio internacional nos dé todos los beneficios que nos pueda dar. Y aquí hay una gran oportunidad. Hoy en día, el comercio internacional en México tiene muy poca capacidad de arrastre sobre la economía mexicana. Un dólar de exportaciones en México genera 1.7 dólares al PIB, mientras que esta cifra para EU es de 3 y para Brasil alcanza los 3.5. Este limitado efecto multiplicador en México está relacionado con el bajo contenido nacional, que si lo revisamos veremos que ronda el 33% en promedio. En resumen, no hemos causado que las Pymes y los emprendedores se liguen a la economía de exportación a pesar de que somos el mayor exportador de América Latina con exportaciones diarias de 805 millones de dólares diarios a EU en el marco del TLCAN. Otra gran fuente de demanda son las compras de gobierno y hemos dejado a las Pymes y a los emprendedores con buenas intenciones, pero con pocos instrumentos concretos para participar en las mismas. El gobierno de México es el comprador consolidado más grande del país y, en este sentido, requiere dar oportunidades a las Pymes en forma estructurada y tener en ellas a proveedores competitivos. En la medida que las Pymes no tengan acceso estructurado a las compras de gobierno estarán con una demanda reducida.
  • Causar su preparación. Ahora, nada de esto se logra con buenas intenciones ni por la fuerza. Estas posibilidades para impulsar el crecimiento de las Pymes no hacen en sí mismas una diferencia. Lo que se requiere es que las Pymes tengan las condiciones de ser proveedores de la economía de exportación y del gobierno federal. Si bien, la existencia de programas para esto hace mucho sentido, por decreto no se logrará nada. Se requiere identificar a las Pymes que están ya listas para ser proveedores y de qué productos y servicios, así como identificar al siguiente grupo y causar su preparación para convertirse en proveedores de estas dos grandes fuentes de demanda. Si una Pyme no está lista es necesario identificar sus áreas de oportunidad y estructurar un trabajo para llevarlas al nivel requerido para que califiquen como proveedores. Y así, sucesivamente es necesario trabajar en un primer grupo y luego en un segundo grupo, hasta que al paso del tiempo se incorporan cada vez más Pymes. Del total de empresas en México solamente el 5% son pequeñas y medianas empresas, así que cualquier programa empezará paulatinamente en las empresas que están más listas para ir desarrollando y jalando a las demás que requieren prepararse en diversos aspectos. Una experiencia que tuvimos exitosamente en el pasado fue en la industria del software en la que teníamos una industria conformada con Pymes y mediante programas específicos logramos convertirnos en el tercer exportador mundial de software. Esto requirió apoyar a las Pymes en un proceso para asegurar que cumplían con las condiciones que requería la industria en aspectos como calidad, certificaciones, prácticas de gestión, etc., derivando esto en una industria que estaba continuamente en proceso de crecimiento de sus capacidades y competitividad para ser proveedores. Es un camino ya andado por autoridades e industria que es necesario replicar en otras industrias para llevarlas al siguiente nivel.
  • Apoyo de grandes empresas. Y no todo es trabajo de políticas públicas. Las grandes empresas en México pueden sumarse a este esfuerzo para integrar a las Pymes como proveedores. Esto es un aumento en la demanda importante y, sobre todo, proveer un nivel de estabilidad en el flujo de recursos. Las condiciones de pago es otra área de oportunidad para apoyar a las Pymes. El financiamiento de las grandes empresas en las Pymes es algo que no funciona y que tiene un impacto muy grande en el flujo financiero. Apoyar en este aspecto es una forma de pasar del discurso al hecho. Una política para las Pymes no debe limitarse a las políticas públicas, requiere trascender a la esfera privada.

En la media que nuestra política de apoyo Pymes y emprendedores -tanto pública como privada- cambie su mirada de fomentar la creación de Pymes a lograr su crecimiento y consolidación como empresas grandes, habremos dado un gran paso para un mayor crecimiento de nuestra economía. No es camino fácil pero sí un camino que hemos andado anteriormente en forma aislada y que es necesario replicar. Es tiempo de ser generosos y dar acceso a nuestras Pymes a las fuentes de demanda, así como de apoyarles –que no regalarles- para que crezcan con autonomía y con mejores condiciones financieras y cuentas por cobrar. Vamos todos en la misma barca. Y como dice el dicho: “no me des, ponme donde hay”.

 

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