“¡Ganó Trump!, nos esperan tiempos difíciles”. “La economía está cambiando”. “El dólar pasó los veinte pesos, y no parece que vaya a bajar”. Frases como estas se escuchan por todos lados. Y son aspectos que debilitan tus esfuerzos.

Enfoques actuales

Permitir que estas situaciones te afecten demasiado es quizá el peor error que puedas cometer como emprendedor o personas de negocios. Por una razón simple: Sugerir perspectivas demasiado desalentadoras o complicadas, siempre debilitan tus posibilidades para realizar lo necesario, y así cambiar tu situación actual o mejorar tu entorno inmediato.

Focalizar y acentuar la problemática, o el punto rojo en la pared blanca, no garantizará jamás un buen resultado pues tu energía se pierde en un pensamiento derrotista o víctima.

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Recuerda que toda preocupación por ley natural, siempre es infructuosa, hasta que se convierte en acción y/o en preparación, entonces el miedo y la incertidumbre se transforman en poder.

Hay situaciones en las que podemos influir. Pero las que no se encuentran en nuestro círculo de influencia debemos de soltarlas. Porque vivir preocupados por un futuro incierto, es vivir con temor a algo, que quizá ni pase, y muchas veces es así.

 

Nuevos enfoques

¿Qué nuevas oportunidades tenemos? ¿Cómo la complejidad y la adversidad sacan lo mejor de nosotros mismos? ¿Cómo tú o tu negocio podrá aprovechar cualquier situación a la que se enfrente para mejorar y hacerse más fuerte? Estas son las preguntas poderosas que debemos hacernos.

La vida es sólo un juego, una carrera de obstáculos que resolver.

En alguna ocasión escuché alguna vez, que “si tú crees que este mundo no es un mundo de problemas, te equivocaste de mundo”

Todos tenemos algo que resolver desde el hombre más rico al más pobre. Elevar la calidad de nuestros problemas es lo importante, y lo que nos llevará a vivir de mejor manera en todos los aspectos.

La vida y el crecimiento de los individuos, sólo se propician por el incremento de los obstáculos y la grandeza de los mismos. Sin mejores y mayores obstáculos, este guion de la película no tendría sentido, no habría valorización, ni fuerza; y todo resultaría simple.

 

Pensemos un poco:

Los campeones olímpicos en salto con garrocha tuvieron por supuesto que vencer los 5 metros 90 centímetros en algún momento y los 6.10 metros para muchos parecieron imposibles; así como la llegada del hombre a la luna, el vencer la barrera del sonido y casi cualquier aspecto complicado que se haya conseguido antes. Pero las cosas se consiguen, los récords se rompen, el mundo cambia.

La adversidad promueve el liderazgo y nos reta a ser mejores a cada momento. Ya que son los obstáculos los que nos ayudan a fortalecernos y conseguirlo.

Los grandes multimillonarios en todos los continentes han sabido aprovechar las crisis para invertir, revirtiendo incluso su situación actual. Reconocen los momentos de oportunidad y hacen que estos funcionen a favor.

¿Tú como podrías hacer eso en tu negocio? ¿Cómo podrías hacerte más fuerte? ¿Quizá es momento de cambiar de proveedores? ¿De darte un voto de confianza? ¿De reconocer que el poder lo tienes tú?

En la vida crecemos y los obstáculos crecen con nosotros, así pasamos de primaria a secundaria, de secundaria a preparatoria etc.

Lo único que es seguro es que la vida nos orilla a crecer muchas veces, y si nosotros no queremos hacerlo, cuando nos toca saltar los obstáculos fallamos. Y no porque no podamos hacerlo por principio sino porque poco hemos entrenado.

Quien determinó que esto era un juego de obstáculos no eres mi tu ni yo, sino ese gran guionista-cineasta que nos ve desde otro lado, y reconoce la grandeza potencial que habita dormida en nosotros mismos.

La realidad es que cuando tú y yo nacimos y antes de todo esto, las cosas eran así.

Sólo las posibilidades de vencer mejores alturas, detonará nuestro liderazgo, y la adversidad siempre será la compañera del éxito.

 

¡Así que a relajar los nervios!

El día que comprendamos que la adversidad nos hace mejores, entonces creceremos, como individuos, como sociedad, cómo país y cómo seres humanos.

Deja de preocuparte y ocúpate en hacer lo que sí puedes hacer y verás que tu mundo cambiará, haciéndote más fuerte.

No es sólo vivir de un optimismo exacerbado, es actuar en aquello que si puedes influir, en tu campo profesional, en tu negocio, y eso amigo mío, nadie te lo quita, y no se define, necesariamente, por lo que pasa en los pinos o en la casa blanca.

¡Enfócate en lo que sí puedes cambiar, actúa y haz la diferencia!

 

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