Por Roberto Cabrera*

Actualmente, la sostenibilidad enfrenta desafíos que se discuten en las empresas, los medios de comunicación, en las universidades y en los espacios políticos, y permiten incorporar tendencias que dan forma a los nuevos tiempos: la digitalización de la economía, la disrupción en los modelos de negocio, la innovación en el movimiento de personas y mercancías, el surgimiento de nacionalismos y nuevas expresiones políticas.

Todas estas preocupaciones, desde el clima hasta la ciberseguridad, pueden insertarse en el amplio concepto de desarrollo sostenible y deben estar en la mira de la Alta Dirección, así como también de los tomadores de decisión de las empresas, de acuerdo con los resultados de la quinta encuesta bienal Desarrollo Sostenible en México 2018, realizada por KPMG en México.

Seguimiento desde un alto nivel

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Además de atender el tema de sostenibilidad en el Consejo de Administración y los comités especializados, es significativo que más de la mitad de los directivos y gerentes, en las diferentes áreas del negocio, le asignen alguna importancia a la sostenibilidad: se encuentran en mejores posibilidades de identificar y gestionar los problemas afines a sus actividades, sean operaciones, compras, finanzas, ventas o recursos humanos.

Si en el pasado el tema central era el ambiental y el normativo, en la actualidad, de acuerdo con la encuesta, cubre lo mismo riesgos comerciales, financieros y de mercado, la ruptura de la cadena de abasto, la atención al cliente, el seguimiento y monitoreo de los medios electrónicos y las redes sociales, los recursos humanos, la relación con escuelas y universidades.

Fuente: KPMG en México, Desarrollo Sostenible en México 2018

Aún más relevante resulta confirmar que los directivos más interesados en estos temas son precisamente el director general (80% de las respuestas) y el director de finanzas (56%, igual que el de recursos humanos), porque significa que se comprende la importancia estratégica de estas acciones y el impacto económico de su implementación, así como su efecto en reputación.

Sin duda, la sostenibilidad está relacionada con la supervivencia del negocio. ¿Cuánto peso tendrá, por ejemplo, un ciberataque que afecte bases de datos, listas de clientes, facturación o inventarios? ¿Cuánto costaría la falta de un protocolo para operar en un desastre mayor, como una inundación o un terremoto? ¿Quién es el responsable de dirigir la estrategia frente a cambios sociopolíticos, como ha ocurrido a empresas en Reino Unido y España?

Evaluación externa para medir progreso

Así como se ha llamado la atención sobre la importancia de monitorear los medios de comunicación y las redes sociales, es relevante conocer la opinión que tienen los analistas, inversionistas y el ambiente de negocios en general. Contra lo que se podría esperar, 65% de las empresas de la encuesta afirman que no han sido evaluadas por analistas externos.

Más de un cuarto de las empresas contestan que no saben si han sido evaluadas, es decir, que al menos están conscientes de que sí podrían estar en la mira de calificadoras, casas de bolsa, fondos de inversión y otras agencias. Muchas de ellas realizan estos sondeos sin consultar a la compañía sujeta de estudio, y sin su consentimiento, justamente para poder ofrecer opiniones independientes.

En opinión de KPMG en México, las empresas son analizadas por terceros en más ocasiones de las que la misma empresa tiene conocimiento, ya sea por analistas, calificadores, reguladores, potenciales clientes u otros similares.  Por lo mismo, su gestión responsable, enfocada y con una revelación positiva/futurista, es altamente recomendable.

Fuente: KPMG en México, Desarrollo Sostenible en México 2018

Estas cifras podrían cambiar en el futuro cuando más empresas sean revisadas, y con más rigor. Quienes no obtienen los resultados esperados o deseados, probablemente deberán profundizar en aspectos en los que han sido subvaluados por las agencias especializadas o los mercados de valores. Esta acción no solo afectará positivamente la visión externa del negocio, sino que dará una herramienta valiosa de reflexión y potencial innovación en temas valiosos o de riesgo para la organización.

Resalta observar que los directivos mexicanos ya ven la sostenibilidad como algo extremadamente relevante: esto no se observaba con tanta intensidad en años previos. Por otro lado, es probable que la presión interna y externa, así como la difusión del concepto integral de desarrollo sostenible inviten a la Alta Dirección a considerar recursos económicos específicamente destinados a que sus organizaciones tengan mejores procesos de acción, medición y revelación. Es fundamental que esos recursos sean formales, estén identificados, y que formen parte de una estrategia integral, porque de otra manera sería difícil darle seguimiento y medir sus resultados.

Las organizaciones serán sostenibles cuando puedan entender que forman parte de un todo complejo en el que convergen los recursos naturales, el comercio internacional, los flujos migratorios, la infraestructura, las comunidades, los clientes, ética, anticorrupción y los avances tecnológicos, así como una larga lista de factores grandes y pequeños que construyen el futuro de la economía y permanencia, tanto de la empresa como en el cosmos en el que se desarrollen.

*Socio Líder Nacional de Asesoría de KPMG en México.

 

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