Aun cuando se espera que las primeras colocaciones de la Fibra E ocurran en el primer trimestre de 2016, antes, el nuevo vehículo financiero, que busca detonar inversiones en el sector energético e infraestructura, deberá hacer frente a tres retos.

 

Para los inversionistas, la Fibra E es la llave de entrada a proyectos maduros, tanto en el sector energético como en el de infraestructura en México. A pesar de que la firma de consultoría Ernst & Young prevé que estas herramientas alcancen hasta 70,000 millones de dólares en inversión hacia 2020, el vehículo financiero se enfrenta a un complejo panorama económico.

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Son, en especial, tres retos que podrían complicar la efectividad de la Fibra E (Fideicomiso de Inversión en Energía e Infraestructura) en el corto plazo:

  1. Caída de los precios del petróleo.
  2. Depreciación del peso frente al dólar.
  3. Activos tan variados.

La principal razón por la que Fibra E ha despertado gran interés es que cualquier inversionista que cumpla con los requisitos establecidos por la normativa aplicable, sea público, institucional, nacional o extranjero, podrá acceder a activos de empresas cuyo negocio se relaciona directamente con el sector energético y de infraestructura, como es el caso de dos candidatos naturales para este instrumento: Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ambas Empresas Productivas del Estado (Epes).

No obstante, existen opiniones que cuestionan su funcionamiento y operación, ya que el instrumento mezcla elementos de los Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces (Fibras) y los MLP (Master Limited Partnerships) de Estados Unidos.

“Creo que el gobierno se colgó del éxito que hemos tenido las Fibras inmobiliarias, y por eso decidió ponerle Fibra E, pero son dos nichos distintos. Quienes quieran participar deberán ser especialistas en ese sector. Si alguno es inexperto y se mete en un rubro que no conoce, es evidente que estructuralmente habrá un riesgo”, asegura Gonzalo Robina, director general adjunto de Fibra Uno.

El vehículo financiero promovido por el gobierno federal es el único que existe en un mercado dominado por 10 Fibras mexicanas con un valor de bursatilización de más de 235,000 millones de pesos (mdp), según cifras de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

 

1. Petróleo a la baja

Aunque Fibra E se estructurará a través de un fideicomiso mexicano que lanzará al mercado activos relacionados con proyectos de gas natural, transmisión de energía eléctrica, así como de inversión en infraestructura, las actividades involucradas con el petróleo son el ingrediente principal, excepto exploración y explotación, que no están contempladas en el instrumento, pues corresponden al objetivo de la Ronda Uno.

La caída en la producción y el precio del petróleo son dos elementos en contra. El crudo ha caído a su precio más bajo en los últimos cinco años.

Tan sólo de enero a agosto de 2015 el precio de la mezcla mexicana registró una disminución de 49.3%, en tanto que la producción descendió 8% anual, de acuerdo con registros de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Ambos deterioros han provocado una merma en los ingresos petroleros de 36.5%, para ubicarse en 528,000 millones de pesos (cifras a agosto de 2015) desde 808,153 millones reportados en igual periodo de 2014.

Hacienda estimó una producción de 2.4 millones de barriles de crudo por día en su presupuesto preliminar de 2016. Sin embargo, la extracción de Petróleos Mexicanos se redujo a un promedio de 2.26 millones de bdp durante el primer semestre del año.

“Un instrumento como éste puede ayudar a financiar todos los proyectos que se pretendía realizar en el país, pero por la caída de los precios del petróleo se ha complicado”, dice Fernando Ramones Fernández, especialista en energía y finanzas públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). 

A pesar de que el economista mantiene una visión optimista sobre el vehículo financiero, adelanta que “en este momento es prematuro saber si la Fibra E será exitosa o no, ya que todos los vehículos financieros tienen cierto grado de riesgo, y en México vivimos una realidad complicada”.

 

2. Depreciación del peso frente al dólar

En lo que va de 2015, el peso mexicano se ha depreciado más de 11% frente al dólar, según estimaciones del Banco de México (Banxico).

El organismo explica que esto se debe en gran medida al aplazamiento en el alza de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), pero también a factores relacionados con la caída del precio del petróleo y la desaceleración de la economía de China, que han aumentado la volatilidad en el tipo de cambio.

Luego que el miércoles 28 de octubre (de 2015), Janet Yellen anunciara la decisión del organismo de mantener sin cambios su política monetaria, la moneda mexicana se depreció 0.48% al cerrar la sesión en el mercado cambiario.

Para Miguel Ángel del Barrio, líder en servicios de Fibras en México de Deloitte, estos componentes son suficientes para que las colocaciones de Fibra E aguarden hasta 2016. “Aunque la gran mayoría de estos activos ya generan ingresos, todos apostarán a lo seguro y esperarán a que el panorama económico a nivel mundial mejore.”

Asimismo, el experto ve con cautela la colocación de los instrumentos financieros en los últimos meses de este año, “ya que es un periodo en que el banco central estadounidense podría realizar ajustes a su tasa de referencia, lo que provocaría una mayor volatilidad en los mercados”.

 

3. Activos tan variados

A diferencia de la Fibras inmobiliarias (que poseen bienes inmuebles destinados exclusivamente al arrendamiento), el Fideicomiso de la Fibra E tendrá activos en energía e infraestructura, lo que hará más complejo su funcionamiento.

Los activos en que los interesados podrán invertir son muy variados y distintos entre sí, además de que cuentan con diferentes duraciones y formas diversas para determinar sus flujos futuros.

Jorge Caballero, socio de Impuestos Corporativos de KPMG en México, comenta que el mercado deberá ser “muy cauteloso” cuando se comiencen a dar las primeras colocaciones, en especial para evitar que se genere un desequilibrio entre los activos, pues el funcionamiento de una refinería, una carretera, un gasoducto, caminos, carreteras, vías férreas y puentes son completamente diferentes.

“No sabemos cómo será la primera colocación de la primera Fibra ni las subsecuentes, pero lo que sí sabemos es que el mercado está pidiendo especialización, y aquellos que decidan entrar a este vehículo financiero deberán conocer a la perfección el manejo y operación para bursatilizar activos. Es una tarea compleja.”

 

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