En las últimas décadas, nos hemos dado cuenta de la gran cantidad de construcciones de campos de golf en México los cuales se están confeccionando, sobre todo, en sus destinos turísticos internacionales.

Es importante mencionar que el fenómeno de los nuevos campos conlleva resultados tanto positivos como negativos. Existe una apertura en nuestro país para las empresas que le apuestan a los desarrollos y complejos golfísticos, gracias a que se han dado oportunidades como los créditos y las sociedades entre inversionistas optimistas en recientes años.

Las coyunturas se encuentran sobre la mesa y mucha gente las está tomando con justa razón; viene un tiempo de invertir y varios están considerando a los campos de golf, ya que es un imán fuerte para una comunidad maestra con real-estate.

Dentro de estas situaciones, algunos clientes han optado por mirar hacia adentro, buscar alternativas en la arquitectura de golf nacional y un tanto en las firmas mundiales que bien sabemos agrega nombre y branding a un nuevo campo.

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Es aquí donde se presenta una incertidumbre sobre el llamado boom y demanda de nuevos espacios en los cuales existen dos posibilidades; van a haber muy buenos campos, pero también varios con deficiencias.

Se sabe de muchos proyectos que están fuera de límites, donde las reglas oficiales o guías internacionales no se cumplen y el espacio dentro del plan maestro es mal o sub-utilizado.

Estas nuevas oportunidades de construir deben significar una responsabilidad muy fuerte para los arquitectos y diseñadores. Los que nos dedicamos a esto, estamos ante el gran reto de poner las cosas en claro para los clientes y decirles hasta que alcances puede llegar su proyecto. Sin crear falsas expectativas o forzar números por cumplir con metas establecidas por un financiero.

Para esto debemos tomar en cuenta los beneficios naturales de los que resulta la creación de un campo en cuanto a espacio -parte que mucha gente no contempla porque al final lo que manda es la calidad de vida que se adquiere- y las cuestiones que se generan como turismo, comercio, etc.

El arquitecto necesita sentir el espacio y el suelo ya que tenemos la responsabilidad de imponer nuestras creencias en un sitio natural que no necesariamente se presta al 100%. En la topografía uno puede imponer y mover cerros, pero no se trata de abusar, sino de explorar y aprovechar al máximo cada rincón del terreno, respetándolo y realzándolo. Se debe tratar de no alterar el entorno natural y al mismo tiempo ofrecer la mejor solución y proporción entre la zona residencial, comercial y el golf.

Como arquitectos, debemos estar conscientes del entorno y de las necesidades del cliente y crear un negocio próspero en producto inmobiliario, ofreciendo lotes y vistas clave y premium que solo surgen con la experiencia, el conocimiento y la astucia de un buen equipo de arquitectos. Nos debe apasionar el generar un proyecto rentable para nuestros clientes, obvio bajo un esquema armónico con la naturaleza.

 

Contacto:

Twitter: @Pizagolfdesign / @arqpiza

Facebook: Pizá-Golf-Design

Página web: Pizá Golf Design

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