Las bicicletas se han convertido en una alternativa real de transporte, sobre todo en nuestra ciudad, donde poco a poco se han construido ciclopistas y se han implementado programas gubernamentales para incentivar el uso de este vehículo.

El auge de las bicicletas se ha dado por varias razones, una de ellas es el beneficio económico que brinda a los usuarios, pues el gasto que genera un automóvil en gasolina (32 mil pesos al año), es incomparable a lo que gasta una bicicleta. Otra de las razones importantes es el poder evitar el caos vial; pues en promedio los mexicanos con automóvil pasan alrededor de tres horas atrapados en el tráfico de la ciudad.

En este contexto, el uso de la bicicleta ha tenido un crecimiento de doble dígito (35%) en los últimos tres años, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México; dando lugar a 135 mil viajes diarios en bicicleta.

Definitivamente, la bicicleta ha cambiado la forma en la que las personas se trasladan y ahora al ser considerado el principal medio de transporte para muchos, también ha surgido la importancia de protegerlas. De esta forma surgen los seguros para bicicletas, un producto integral que busca atender las necesidades de los ciclistas, pero ¿por qué asegurarlas?

  • El robo de bicicletas va en aumento. De acuerdo con datos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, en el primer cuatrimestre del 2016, la cantidad de denuncias por robo de bicicletas se triplicó en la capital, en comparación con el mismo periodo de los dos últimos años. Antes el promedio diario de denuncias era de una bicicleta robada y en 2016 creció a tres bicicletas robadas por día.
  • Fuerte inversión en bicicletas. El valor promedio de las bicicletas que están aseguradas es de 22,000 pesos, esto nos muestra que las personas realizan una gran inversión en este medio de transporte.
  • Es de gran ayuda en caso de daños a terceros. Los seguros para bicicletas no se limitan al daño que pueda sucederle a éstas, también son de gran ayuda en caso de que el conductor de la bicicleta cause daños a terceros, ya sea en propiedades o a su persona; por ejemplo, si un ciclista va conduciendo y sin querer raya un auto estacionado, el seguro se encarga de estos gastos.

Como parte de esta cultura del ciclismo urbano que está en auge en nuestro país, se debe también considerar el uso de este tipo de productos financieros que ofrecen a los ciclistas la seguridad de que su medio de transporte está protegido ante cualquier eventualidad, pues, al fin y al cabo, el uso de la bicicleta seguirá creciendo de manera constante en México.

 

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